MI EXPERIENCIA EN LA INDIA
Buscando buscando encontré la página www.Indira.org, una página en la que te daban todo tipo de información para ir de voluntaria a los centro que tiene la Madre Teresa en Kolkata, asi que mi cuñada Naiara y yo decidimos que ése iba a ser nuestro destino.
Llegamos de madrugada y un poco desorientadas, a la una de la mañana en Kolkata y sin hotel reservado. ¡Cómo para no estar desorientadas!.
Cogimos un taxi de prepago para evitarnos sorpresas y tuvimos suerte porque encontramos sitio en el hotel que queríamos, justo en frente de la Mother House.
Por la mañana lo primero que hicimos fue ir a la Mother House y alli nos recibieron las novicias que, por cierto, no hablaban ninguna inglés, aunque, más o menos pudimos entender que teníamos que esperar a sister Carina, que era la hermana que recibía a los voluntarios españoles, bueno, más bien a los de habla hispana.
Ella nos dio toda la información de los centros para que nosotras eligiéramos el que más nos iba. Elegimos "Pren Dam "un hogar de ancianos-as desahuciados que se encontraba a unos 30 minutos andando y 10 en bus.
Como ya nos habíamos informado en Internet teníamos que buscar habitación por la zona de Sudder Street, era un lugar plagado de hostales baratos donde se quedaban todos los voluntarios, el ambiente era una pasada, comías en cualquier chiringuito de la calle por 50 céntimos, todo super rico y por lo menos nosotras no tuvimos ningún problema de estomago. Dormías por unos 3€, eso si mejor no hablar de cómo estaban las habitaciones. A veces tenías animalillos invitados, pero mejor dejo los detalles.
La primera mañana fuimos andando desde Sudder St. hasta la Mother house, unos veinte minutos atravesando el barrio judío. Eran las 7.00 y la ciudad estaba despertando. Nos impactó el paseo con sus olores, unos se aseaban en plena calle y otros montaban los puestos de frutas, verduras y dulces.
A partir de ese día decidimos que todos los demás iríamos andando. Llegamos a la Mother House para desayunar aunque ya nos habían dicho que a las 6.30 había misa para el que quisiera. Me gustó eso de no imponer nada, allí había mucha gente que no era católica y todos eran bien recibidos.
Después de desayunar chaid, plátano y galletas cogimos el bus a Pren Dam.Alguna vez fuimos andando. El camino es muy bonito, pero un poco peligroso si no vas a compañada, aunque solo en el último tramo cuando llegas a la estación de tren.
La labor de voluntariado en Pren Dam, como en los otros centros, consiste en ayudar en lo que puedas, nadie te obliga a nada, nosotras solíamos ayudar a tender la ropa , hacer las camas, darles el almuerzo o la comida, pero allí cada una hacía lo que podia o sabía. La mayoría de enfermeras-os, medicos-as, veterinarios-as hacian las curas y si necesitaban tu ayuda te la pedían.
Allí todas las ancianas-os habian sido abandonados por su familia y no tenían a nadie, muchas estaban enfermas pero otras simplente vivían en su mundo imaginario, posiblemente el real fuera demasiado duro y eran más felices así. Lo que más pena me dio fue no poder tener conversaciones con ellas. Me hubiese gustado saber algo de la vida de cada una pero no pudo ser porque solo hablaban indi y nos teniamos que entender por señas.
Los voluntarios-as que encontramos eran de lo mejor, muy buena gente siempre intentado hacerte la vida mas facil y alegre, había gente de todas las partes del mundo como Canadá , USA., Corea del Sur, Japón y por supuesto Sudamerica y todas las partes de España.
Hemos hecho buenos amigos-as con los que estamos en contacto, la experiencia es irrepetible y a la vuelta aprecias más si cabe todo lo que tienes, pero, a diferencia de otra gente, nosotras no hemos sentido tristeza en la gente de allí. La realidad no es ni buena ni mala simplemente "es", depende totalmente de lo que tengas en tu mente cuando la miras y yo creo que ellos lo tienen muy presente y viven de la mejor forma posible la vida que les ha tocado. Aunque sé que no se puede generalizar, yo vi alegria en los ojos de la gente que me encontré.
Despues del voluntariado y como el avion de vuelta salia de Delhi, cogimos un tren litera y visitamos la impactante Varanasi y. por supuesto, en Agra el Taj Mahal. Un viaje irrepetible, sin duda, y del que sólo tengo recuerdos agradables.



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