¿Qué me sorprende más? No te puedes imaginar que haya tanta miseria en el mundo, que sea así de extrema y real. He ejercido mi profesión en procesos bélicos y ese contexto supone un estrés añadido pero te sumerges en tu trabajo y lo relativizas. De todas maneras, tenemos medidas de seguridad estrictas y contamos con mucha experiencia en esto. No estamos para jugarnos la vida, somos muy prudentes. Siempre es duro atender a las víctimas de una catástrofe natural, como me tocó hacer en Honduras tras el paso del Mitch, pero aún más que sea por violencia humana, que nosotros seamos capaces de hacer eso, de llegar a matar y crear sufrimiento.
Ahora voy por España con una exposición itinerante sobre la desnutrición infantil que se puede contemplar en el Arenal de Bilbao. Se han producido muchos cambios en la manera de abordar este problema, que afecta sobre todo a niños menores de cinco años. Antes, cuando se encontraban en su fase más aguda, había que ingresarlos en los hospitales porque se les suministraba una leche terapéutica que había que elaborar con agua potable, de la que carecen en sus casas. Actualmente se les trata con unos alimentos listos para llevar que no obliga a sacarlos de su entorno y permite que sus madres los cuiden en su casa y también se encarguen del resto de la familia y las labores en el campo. Entre el 80 y 85% de los afectados se recuperan.
¿Qué si uno se acostumbra a estas crisis? No te haces nunca al sufrimiento, aunque te creas tu coraza para que no te afecte demasiado. Te quedas con lo positivo, con la convivencia con los compañeros. Tenemos reglas de seguridad muy estrictas y la falta de libertad resulta dura, pero siempre te puede la satisfacción del trabajo y relativizas todo lo demás. Por ejemplo, que has reaccionado rápidamente ante una epidemia de cólera, de meningitis o sarampión, y has salvado muchas vidas.



¿Has vivido alguna experiencia que te haya cambiado la vida o la forma de pensar y te gustaría compartirla?
Si quieres abrir un blog y sumarte a nuestra comunidad...



