Una nueva beca refuerza la apuesta de BBK por la innovación y el talento
Una nueva beca BBK apoyará proyectos de atención y asistencia a personas enfermas o con discapacidad

ASKABIDE

Desde la asociación vizcaína Askabide, Marian Arias asiste a las mujeres que practican la prostitución en Vizcaya. "Hoy en día se precisa la figura del mediador"
31 de Marzo de 2009
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
GERARDO ELORRIAGA/  No es el fruto más amargo de la inmigración. “Ya había prostitución hace diez años y también mucho antes, cuando apenas llegaban personas extranjeras a nuestro país. En todos los momentos, el fenómeno supone una fotografía, un reflejo de nuestra sociedad”, explica Marian Arias, presidenta de Askabide.
En los últimos veinticuatro años, esta asociación ha asistido a las mujeres que se dedican al comercio sexual  en Vizcaya.  “La leyenda dice que nos introducimos en Cortes  de la mano del vinatero que abastecía a los clubes de la zona”.


En la década de los ochenta, las meretrices habitaban en el barrio, pero no estaban empadronadas o carecían de tarjeta sanitaria y las mayores no contaban con residencias. “Eran aceptadas y respetadas”, recuerda. Pero el declive de los garitos cambió radicalmente el panorama y la anterior concentración en Bilbao la Vieja dio paso a su dispersión por pisos de toda la ciudad y macroclubes situados a las afueras de las poblaciones.
La diseminación geográfica también ha cambiado hábitos y tolerancias.  “Ahora, cuando los vecinos observan prostitutas en la acera, salen a la calle a protestar, molesten realmente o no”.

Se precisan mediadores culturales
A lo largo de este tiempo, ha habido cambios, algunos muy positivos. “Se han producido pasos de gigante”, admite. Es cierto que existen más recursos asistenciales y prestaciones económicas, pero, curiosamente, el trabajo de Askabide también se ha vuelto más complejo. Antes, tan sólo había que acercarse a sus lugares de faena, entablar conversación y conocerse mutuamente, mientras que hoy en día precisan de mediadores culturales para ganar su confianza. “Al principio, pensaban que éramos policías, no entendían qué hacíamos”.

El noventa por ciento son extranjeras
El noventa por ciento de las atendidas son extranjeras, aunque se aprecia un nuevo contingente de nacionales. “Advertimos sobre pagar a médicos por realizar test gratuitos o abogados que prometen arreglar papeles y otros trámites imposibles, o damos noticia sobre asociaciones de inmigrantes y la posibilidad de acogerse en nuestros pisos”, explica.
Habitualmente, el segundo paso consistía en informar sobre alternativas laborales y dotar de instrucción, pero esta función ha perdido peso porque su estancia es breve o carecen de permisos de estancia, incluso de pasaporte. “Nos limitamos a acompañarlas”.

Hay lugares donde incluso se adecúan espacios para recibir a los miembros de la organización, que llaman cuando llevan un tiempo sin acudir, pero también otros donde se limitan a recoger los folletos y preservativos que facilitan e, incluso, sitios que les impiden el paso. Para facilitar el contacto, en sus rutas nocturnas se acompañan de mujeres que ejercieron la prostitución o aún la practican, y que se corresponden con el origen mayoritario de las beneficiarias. “Unas veces predominan las brasileñas, otras las colombianas, y, por eso, vamos cambiando”.

Askabide advierte y asesora
Además de asesorar, Askabide, una de las entidades que cuenta con el apoyo de la Obra Social de BBK, quiere denunciar las condiciones reales en las que se lleva a cabo el ejercicio de la prostitución. La trata es una de las cuestiones más polémicas. “Unas ONG hablan del 80% de las implicadas, otras del 10%”, señala. “Si lo entendemos como secuestro, engaño y reclusión en un club, el porcentaje es mínimo. Existe, pero es reducido y sería un engaño establecer una identificación”.

La experta se niega a hablar de un perfil de sus beneficiarias, aunque destaca ciertas características comunes. En Vizcaya, el mayor número proviene de Latinoamérica, la mayoría tiene pareja y, aunque llega sola, cuenta con redes sociales de apoyo. Según cuenta, no realizan una doble vida porque sus hijos se quedan en el país de origen. “Si se los traen es porque van a dejarlo”, asegura.

Nadie pinsa que de dedicará a ello toda la vida
Resulta difícil establecer su número, Askabide habla de un millar de mujeres y, aunque son jóvenes, superan los veinte años. “Nadie se presenta como tal y no viene a ti, tienes que ir a ellas, y su volumen varía constantemente”. Como ocurre con muchos inmigrantes, han de hacer frente a elevadas deudas en sus países de origen y muchas viven en el mismo lugar donde llevan a cabo su actividad. “Es un problema gordo, porque entonces su vida se circunscribe a eso”, apunta.

Para algunas es una vía cuando sufren una mala racha económica, otras la practican porque no tienen otra salida. “En cualquier caso, no se reivindican derechos porque nadie piensa que se dedicará a ello toda la vida”, aduce y alude al rechazo y la marginación que produce. “La prostitución te convierte en puta y eres puta hasta que te mueres”.

Más noticias sobre…

Askabide, Emigración, Prostitución



Vocento

Creacion paginas web