Personas con discapacidad y dependencia
Los potenciales clientes de la nueva entidad, en torno a los 10.000 al año, según algunas estimaciones, podrán plantear sus peticiones en el centro situado en el número 28 de la bilbaína calle María Díaz de Haro. Para beneficiarse de su oferta han de hallarse en una situación de dependencia valorada con un grado II nivel I o con una discapacidad del 33%. Comprobada esta condición, se precisa el cumplimiento de una serie de requisitos específicos para cada producto. “Si no se cumplen, se otorga orientación aunque no se tramita la ayuda económica pertinente”, explica.
Audífonos, daptaciones para el baño y las camas articuladas
La mayoría de las demandas pretende una aportación monetaria para la adquisición de medios de apoyo, aunque, también, en el futuro, se podrá acceder a la modalidad de préstamos. “Falta por saber si existirá un precio público y quién lo cobrará”, puntualiza. Hasta la fecha, los productos más requeridos son los audífonos, las adaptaciones para el baño y las camas articuladas. “Podríamos conceder una ayuda para instalar un ascensor en una vivienda particular, pero no en una comunidad”, advierte. El límite máximo de las ayudas asciende a 3.000 euros y no se concederán fondos para artículos cuyo precio sea inferior a los sesenta.
Exposición permanente en Bilbao
Además de disponer de un programa de muestras temporales, el centro mantendrá una exposición permanente con una vivienda tipo en la que se podrán conocer las diferentes aplicaciones para personas con ciertas limitaciones. “Esto será un escaparate de ayudas técnicas”, precisa Uriarte, e indica que, como empresa pública, no pueden publicitar ninguna en concreto. “Les invitamos a que vengan y que compiten entre ellas”. Asimismo, Gizatek también ofrece espacios para las asociaciones del Tercer Sector
En opinión de Uriarte, la mayor renovación en este ámbito se encuentra en las nuevas tecnologías, caso del bluetooth o los rayos infrarrojos. “La casa hay que adaptarla, pero también es necesario tunearla, es decir, personalizarla, para que sea realmente efectiva porque cada usuario tiene sus capacidades y limitaciones”.
Respecto al colectivo de la Tercera Edad, aconseja algunas prestaciones de la domótica, caso de los pulsadores para el control del entorno, o el uso de GPS para evitar perderse, aunque parece más escéptico respecto al uso de útiles más sofisticados. “Creo que las siguientes generaciones, más habituadas al empleo de los ordenadores, tendrán un acceso más habitual a estas nuevas tecnologías encaminadas a favorecer nuestra movilidad”.










