INSERCIÓN SOCIAL
Desde hace nueve años, la asociación Goiztiri intermedia entre los propietarios que quieren alquilar sus pisos y aquellos demandantes que han seguido un proceso de inserción social tutelados por entidades que trabajan por la integración. El servicio Etxeberri gestiona alquileres en condiciones favorables para el inquilino, pero también establece garantías para el arrendador.
Goiztiri lleva a cabo esta actividad desde el año 2000 y ya ha gestionado el contrato de un centenar de inmuebles. “Surgió para facilitar el acceso a los jóvenes que salían de centros de menores y que precisaban de una vida autónoma”, recuerda Idoia García, su coordinadora. “Luego, lo ampliamos a otros colectivos que también tienen problemas para conseguir casa”.
La aportación de Obra Social BBK permitó crear el fondo de garantía
Los estereotipos negativos que afectan a los inmigrantes, la exigencia de una nómina, el pago de una fianza o la necesidad de contar con avales bancarios son algunas de las premisas que dificultan el arriendo. Para combatir estas dificultades, Etxeberri surgió con el apoyo económico de BBK. “Su aportación, muy importante, nos permitió crear el fondo de garantía”, explica. Aunque la mayoría de los contratos se han firmado en la zona minera, también hay un buen número localizados en Mungia, Santurce, Basauri y otros pueblos vizcaínos.
Esta prestación está abierta indistintamente a la población foránea y autóctona, aunque no se encuentra abierta a cualquier demandante. “Nos dirigimos a entidades sociales que favorecen la incorporación social de individuos en situación de riesgo, los cuales, llegados a cierta fase, requieren una vivienda digna”, indica. Los propietarios, en su gran mayoría particulares, no pueden hacer distingos de piel u origen, o incluso exigir que tengan sus papeles en regla.
Precio inferior al mercado
Tras la recepción de un informe de esa organización, se realiza una serie de entrevistas en las que se valora su capacidad de pago y el grado de responsabilidad que puede asumir. El servicio consigue un precio inferior al mercado, habitualmente con un descuento entre un 20 y 30%, a cambio de ofrecer determinadas garantías a los propietarios, caso de un pago puntual y encargarse de gestionar sus conflictos con el inquilino o los producidos en la relación de éste con los vecinos.
También regulan cuestiones como el subarriendo. “En los contratos que gestionamos no se hace sin criterio para impedir abusos”, apunta y señala que se impide cualquier abuso, estableciendo el mismo filtro que el aplicado para el beneficiario principal.
En los últimos tiempos la asociación ha debido enfrentarse a algunos impagos del alquiler, aunque su responsable asegura que se trata de casos puntuales. “No se trata de que no quiera abonarlo, sino que no puede y, curiosamente, se corresponde con familias monoparentales nativas”, precisa y señala que, en cualquier caso, el propietario no sufre ningún retraso. A cambio, el inquilino en apuros recibe el apoyo de Goiztiri a través de medidas como el acompañamiento socioeducativo, orientación o asesoramiento respecto a las ayudas que puede recibir.




