Igualdad de género
A través de una metodología práctica, el proyecto de BBK pretende difundir el concepto de igualdad de género y la filosofía no sexista entre la juventud que cursa el primer ciclo de secundaria. El objetivo final es conseguir que chicos y chicas de hasta 14 años desarrollen capacidades para evitar y no aceptar conductas violentas, fomentando la equidad, el respeto y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Ligar con respeto
La colonia que la entidad bancaria posee en Sukarrieta es el centro en el que, bajo régimen de internado, tiene lugar un programa de talleres de cine, fotografía y graffiti. Además de analizan los estereotipos difundidos por la publicidad y los medios de comunicación, los alumnos podrán aprender, entre otros contenidos, que se ha de ligar con respeto y es preciso asumir el reparto de responsabilidades en las tareas domésticas.
Un equipo compuesto por especialistas en programas coeducativos y de animación sociocultural es el encargado de gestionar el calendario de actividades previstas para grupos de treinta personas como máximo. El último día se hace balance de la experiencia, se presentan los trabajos realizados y exponen los compromisos adquiridos personal y colectivamente.
La iniciativa se ha planteado como un refuerzo a la formación escolar. Podríamos preguntarnos por el sentido que tiene una labor de este tipo cuándo hoy la juventud crece en la convivencia y se presume la igualdad de hombres y mujeres, pero la directora de las instalaciones, Mati Imatz nos advierte: “No nos engañemos, existe un doble discurso”
Lo políticamente correcto
“Los chicos, aún más que las chicas, se resisten a creer que existe un modelo de equidad. Cuando se les interpela, responden de una manera racional porque saben qué es lo políticamente correcto, pero el mensaje que reciben en su vida cotidiana es otro, discriminatorio, violento, sobre todo con aquellos que no cumplen el estereotipo social, pero también entre iguales, quizás sin ser conscientes de la agresividad que ejercen porque ellos repiten modelos”.
A su juicio, la educación mixta no impide que se perpetúen malas prácticas. El entorno y la influencia de los ‘mass media’ contribuyen a esa percepción. “Damos vuelta a las imágenes o cambiamos roles”, explica. La escuela no puede asumir la total responsabilidad sobre este tipo de conductas. “Aunque existan programas transversales a favor de la igualdad, el mensaje que reciben desde el exterior es muy fuerte. Por esa razón, creemos que ‘El buen trato es noticia’ cumple una función complementaria fundamental. En la clase permanecen seis horas y aquí estarán veinticuatro, desde que se despiertan hasta que se acuestan, abarcando todos los aspectos de su vida”.



