Alzheimer
Fase inicial
Las lagunas en la memoria, los problemas de comunicación o la dificultad para realizar tareas cotidianas constituyen señales del primer estadio. La medicación busca paliar la depresión que comporta para el afectado, favorecer el sueño cuando resulta afectado y potenciar el funcionamiento de las neuronas cerebrales.
Durante este periodo es preciso fomentar una vida normalizada y planificada del enfermo, tratando de evitar situaciones tristes o imprevistas que puedan alterarlo y cuidar la alimentación, rica en fibras y proteínas. Asimismo, hay que respetar su autonomía y hacerle sentir útil. El apoyo de las asociaciones de familiares resulta esencial para conocer recursos, formarse en el cuidado y recibir asistencia psicológica.
Fase intermedia
El enfermo olvida parte de su pasado y también hechos recientes o no los comprende. La agnosia, es decir, el no reconocimiento de personas ni cosas, puede aumentar hasta el punto de negar los parentescos de los más cercanos, aunque sí pueda sentir las manifestaciones de afecto. También abandona sus actividades cotidianas y su autonomía fuera del hogar e, incluso, padecer cambios en su carácter, volverse más violento o, al contrario, dócil y sumiso.
Hay que cuidar la alimentación y potenciar el ejercicio físico, mantener las rutinas establecidas en la anterior etapa y procurar una comunicación sencilla. A menudo, es preciso el apoyo de los centros de día o, incluso, estudiar el ingreso en una residencia especializada.
Fase final
En último término, el enfermo pierde todas sus capacidades físicas y mentales, la agnosia se hace extrema, no controla su cuerpo y apenas puede realizar actividad alguna, permaneciendo tumbado o sentado. La comida, muy energética, ha de ser triturada en purés, papillas y zumas porque no puede masticar.
Una correcta higiene, frecuentes cambios posturales y el empleo de cojines y colchones adecuados impide la formación de escaras. La atención del enfermo sigue precisando afecto y cuidados especializados, ya sea mediante la ayuda domiciliaria o, cuando lo precise, su internamiento en un centro cualificado.









