Voluntariado y discapacidad intelectual
La entidad contaba ya tres años de existencia cuando puso en marcha tal prestación. Futubide, surgida en el seno de Gorabide, había nacido con el fin de asumir la tutela institucional de individuos afectados por esta situación en condiciones de desamparo y ejercer la guarda legal tras ser encomendada judicialmente. Además de proteger sus derechos, promueve su pleno desarrollo personal y en ese ámbito destaca la labor del voluntariado. “Porque queremos potenciar la dimensión emocional y la vida afectiva de los beneficiarios”, explica Ricardo Sánchez, responsable de un programa que cuenta con medio centenar de miembros que colaboran desinteresadamente.
El tutelado, el voluntario o delegado y la entidad tienen que dar su visto bueno para que la relación se ponga en marcha. “El objetivo es que las dos personas desarrollen libremente su vínculo dentro de unos parámetros lógicos de comportamiento”, indica. La organización atiende a ochenta y nueve individuos que reflejan la gran diversidad de perfiles. Hay quien necesita un cuidado muy cercano pero también quien, tras la muerte de sus padres, se mantiene en el hogar, lleva a cabo un trabajo ordinario y prosigue su vida social sin apoyos. “Quedan con amigos y se van de vacaciones, por ejemplo, y no quieren sentirse supeditados a alguien”.
Futubide responde a las necesidades cotidianas de estas personas, ya mantengan su autonomía o se hallen alojados en centros especializados. También, gracias a la aportación de BBK, asesora a aquellos familiares que asumen la tutela de individuos con dicha problemática, y analiza las demandas del colectivo. Entre otros marcos de actuación, ha preparado un proyecto en torno a las necesidades de las personas mayores, con información de todos los agentes implicados.










