Segundo Premio II Concurso de Microcuentos Topaleku

Escrito por 'Tartario'
26 de Marzo de 2010
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El balón llegó certeramente desde el centro, regate entre las piernas de un sorprendido defensa, un autopase por la derecha deja al otro boquiabierto y a él frente al guardameta.
Entre ellos veinte metros de desértico césped para alcanzar la fama.
Ha hecho una buena temporada, faltan cinco minutos y su gol veintiuno los aupará a la división de honor.
Corre y golpea el esférico, saborea el triunfo seguro.
Cambiará de coche, comprará ese último modelo que le gusta. Su novia colocará un gran espejo en el techo de la habitación en su nueva casa residencial. Primas, publicidad, contratos, fama…

El portero está más cerca, se agacha levemente, se concentra para parar lo imparable. Está mirándole, cara angustiada, lo ve ponerse rojo, será el miedo, se está poniendo morado, clava las rodillas, la mano al pecho, ahogándose ¿qué le pasa? Cae de bruces y queda tendido cuando está a punto de chutar.

La grada enmudece. El delantero lanza el balón fuera, corre hacia el cancerbero, le da la vuelta, mete aire en sus pulmones, golpea su pecho como aprendió en el colegio.
Llegan los sanitarios; el portero se ha salvado, el partido se ha perdido.
La hinchada le insulta: vendido, traidor, puto teatro.
La asociación de enfermos del corazón le condecoró, todos alabaron su gesta pero no renovaron su contrato.
Su novia puso un espejo, más pequeño, en el apartamento de siempre y cree que el coche aguantará unos años más.

En fin ¿qué se le va a hacer?.


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