FUNDACIÓN ARGIA
El cierre del seminario de la comunidad trinitaria en el barrio getxotarra de Algorta suponía una ocasión para dar cuerpo a una institución que asumiera el reto de generarlos. Martín Baraiazarra, presidente de la entidad, recuerda que en febrero de 1990 se abrieron las puertas para acoger a los primeros cinco usuarios.
En aquel momento no existían tantos centros de día como hoy, aunque el responsable prefiere hablar de hospital de día. “Porque tiene todos los elementos necesarios para llevar a cabo su recuperación, tanto médicos, como enfermeras, asistentes sociales y psicólogos”, aduce.
Ayuda de BBK
A lo largo de estas dos décadas han ido sumando nuevos patronos de la fundación. El primero fue la BBK, gracias a la cual se llevó a cabo la remodelación del edificio principal y la construcción de de dos pabellones de apoyo. Victor Beramendi, el médico que propuso la apuesta por la discapacidad psíquica grave, cedió sus obligaciones en 1994 a la Iglesia Diocesana de Bilbao, también incluida a partir de aquel año en el máximo órgano de dirección.
Pisos tutelados
La historia de la Fundación es la suma de agentes e iniciativas. Paralelamente a la dirección del centro, abierto de 9.30 a 5.30 de lunes a viernes, se han ido añadiendo una red de pisos tutelados. Desde 1991 se han ido añadiendo medios y hoy cuenta con diecinueve en Bilbao y Barakaldo, asistidos sanitariamente por Osakidetza y en el aspecto social por la Diputación. También gestionan una pequeña residencia en Galdames.
La reciente aprobación de un plan estratégico quinquenal pretende dar respuesta a la creciente demanda. “No sabemos dónde está el punto final en la expansión”, confiesa, aunque apunta la necesidad de poner en marcha otra residencia para los mayores con problemas de movilidad. Recientemente se ha habilitado un servicio de tiempo libre que pretende impulsar las propuestas de los propios beneficiarios y que se añade a su programa de salidas y actividades de tiempo libre.
Voluntarios y colaboradores
La participación de los voluntarios ha sido otra de las claves en esta etapa. “Desde nuestro comienzo quisimos ofrecer la posibilidad de aportar tiempo para el enfermo mental”, asegura. Ya en su inicio se realizaron campañas de propaganda para captar colaboradores capacitados por profesionales. Actualmente, la mayoría de los participantes son estudiantes de psicología o trabajo social que realizan sus prácticas gracias a un convenio con la Universidad de Deusto. El compromiso de continuidad durante un periodo mínimo de seis meses favorece la comunicación con el enfermo.
Próxima jornada de puertas abiertas
El aniversario también contará con ellos. Además de una jornada institucional, prevista para los próximos meses de mayo o junio, la Fundación tiene prevista la celebración de una jornada de puertas abiertas y otra, en el último trimestre, que aspira a reunir al mayor número posible de las cuatrocientas personas que, en los últimos veinte años, has cedido generosamente su tiempo para acompañar a personas con grave enfermedad mental o trastorno psíquico.










