Enfermedades mentales
Además de la creación de nuevas plazas, el trabajo con otras asociaciones resulta imprescindible para seguir creciendo. “O hacemos cosas juntos o no vamos a ningún sitio”, asegura. Así, en el tema de las toxicomanías prevén realizar estudios conjuntos con la Fundación Gizakia y, gracias a sus contactos con la Asocición Bidesari, conocer la experiencia de la enfermedad mental en la cárcel.
El trabajo pivota tanto sobre un modelo integral, que favorece la coordinación, como en la elaboración de planes personales de rehabilitación y reinserción. “Los vemos a diario y sabemos qué ha ocurrido antes en el piso, por ejemplo, y si ha habido problemas se tratan aquí”.
A pesar de los esfuerzos llevados a cabo, la enfermedad mental sigue siendo una desconocida para la opinión pública. “Aparece en los medios de comunicación cuando alguien afectado comete un acto violento y queremos elaborar un plan para sacarla a la calle y se sepa cómo son estas personas, muy capaces de hacer muchas cosas”, aduce y lamenta que, aún hoy, muchas familias se sienten perdidas cuando es diagnosticada. “Hay que superar la losa de vergüenza que todavía la recubre”.
“El creciente consumo de tóxicos altera la enfermedad”
Entre un 40 y 70% de las personas con problemas psíquicos importantes son consumidores habituales de drogas, aunque no se produzcan graves dependencias. Según Bienvenido Presilla, director médico de la Fundación Argia, parte de los síntomas se ven atenuados inicialmente, pero el abuso acaba provocando descompensaciones en la enfermedad cada vez más prominentes y que pueden acentuar la marginalidad de su situación.
El colectivo atendido cuenta con una edad media de 40 años, pero resulta preocupante la incidencia de las drogas de diseño en grupos más jóvenes. “Los tóxicos pueden hacer que alguien predispuesto inicie la enfermedad antes o, si está ya manifestada y controlada, vuelva a activarse y altere su curso”, advierte.
El especialista apunta la necesidad de preparar programas y compartir experiencias con otras asociaciones como Proyecto Hombre para afrontar mejor el reto y señala la especificidad de este grupo a la hora de intervenir. “Son poco demandantes hasta que están en crisis, pero tenemos que prevenir, preparar más recursos, ya sea de vivienda, trabajo y ocio, para impedir que su situación empeore”.










