XI Semana de la Familia

«Según un reciente estudio, el 22% de los abuelos se sienten como esclavos, lo que no es fruto de la mala fe, sino de su bondad, de no saber decir que no porque tienen miedo de quedar marginados».
19 de Mayo de 2010
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G.A./  El psiquiatra catalán Paulino Castells, autor de una obra sobre la figuar de los abuelos, asegura que sin el cuidado de los nietos se producirían numerosos problemas domésticos de difícil solución. «Ahora bien, han de ser realistas y asumir si pueden o no llevar a caso ese tipo de prestaciones. Si los abuelos hicieran una huelga de brazos caídos, el país se colapsaría porque han asumido un servicio increíble», advierte.
Paulino Castells ha participado con la  conferencia 'Queridos Abuelos' dentro de la XI Semana de la familia que se celebra estos días en Bilbao.

El núcleo de la familia
A menudo, las habituales referencias afectuosas a los parientes de edad más avanzada no parecen corresponderse con una realidad en consonancia. Muchos viven en residencias o permanecen en sus domicilios sufriendo penurias económicas y la losa de la soledad. «Es el fruto de la importación de un modelo anglosajón, pero yo creo que no ha cuajado», asegura el doctor, para quien si la familia es el núcleo de la sociedad, «los abuelos son el núcleo de la familia». Para contrarrestar esa imagen de abandono, apunta que los españoles no se alejan de sus abuelos. «Si no viven con ellos, residen en otro piso de la casa o en la misma ciudad; esto suele ser lo más habitual».
Las transformaciones sociales también parecen influir en la recomposición de los lazos familiares. «Muchos mayores ya tienen un poder adquisitivo que les permite la independencia de sus descendientes», asegura y precisa que el internamiento se suele producir cuando precisan de cuidados continuos.
La actual situación de recesión influye asimismo en el ámbito de las relaciones privadas. «En tiempos de crisis, la llamada familia nuclear nuclear sale a flote con dificultades», defiende Paulino Castells. «Reducirla a padres e hijos la convierte en un grupo mucho más precario, peligrosamente expuesto a los contratiempos y las malas rachas». El doctor reconoce que esta coyuntura permite redescubrir unos valores en vías de extinción. «El apoyo de todos los miembros de la familia mitiga los efectos del paro. ¡Mal iríamos sin este colchón!».
La imagen del abuelo ha variado. Aquel señor mayor de barba blanca que se desplazaba apoyado en su bastón ha dejado paso a una multiplicidad de perfiles. «Ahora juegan al pádel, viajan, gozan de una autonomía que antes no poseían...», describe el psiquiatra. Pero se han producido retrocesos, como los derivados de los divorcios de sus hijos. «En las charlas muchos asistentes me suelen decir que llevan años sin ver a sus nietos», explica. «Es una canallada que las trifulcas entre los padres afecten a los inocentes abuelos. Los perjudicados ya comienzan a acudir a los juzgados, aunque resulta penoso que sean los magistrados quienes decidan en tales cuestiones».
Los hijos divorciados
El regreso del padre divorciado al hogar en el que creció es otro fenómeno que repercute en la relación entre los progenitores. «Se produce un cambio jerárquico», advierte Castells. «El padre que ha de buscar refugio en el hogar de niñez puede convertirse en hermano mayor de sus hijos, algo que sólo se puede solucionar si ese tipo de estancias no se prolongan en el tiempo». A su juicio, esa involución en las funciones es nociva. «Los abuelos no han de educar a los nietos, son colaboradores siempre y cuando el padre lo permita».
El 5% de los españoles mayores de 65 años sufre algún tipo de violencia, según ha revelado una reciente encuesta. «Al perder su autoridad la persona mayor, y convertirse en una carga, el maltrato se sirve en bandeja», señala el conferenciante. Es en el colectivo gitano, donde se respeta tradicionalmente al anciano, donde menos incidencia tiene este abuso. Castells señala también el sarcasmo de propagar un hábito que convertirá en víctima al verdugo. «Los niños ven en casa lo que hacemos con nuestros mayores y aprenderán los mismos hábitos».
Como ocurre en general dentro del proceso de igualdad de género, el médico cree que las diferencias en el rol de abuelos y abuelas va desapareciendo. «Se mantiene aún el relieve matriarcal de ella, pero cuando el niño crece busca al varón», señala. En la recuperación de esta figura, asegura, juegan un papel fundamental los más pequeños: «Los nietos reclaman a sus abuelos».
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