Organizado por la Fundación Vasca de Esclerosis Múltiple
Numerosas caras conocidas secundaron la iniciativa -que sumó 86.000 participantes en todo Euskadi, 14.000 más que el año pasado- y se reunieron en la playa de Ereaga para darse un chapuzón.
Aunque el día salió gris, las personalidades que acudieron al arenal getxotarra se metieron al mar con decisión. Bueno, unos más que otros. El diputado de Acción Social, Juan Mari Aburto, se lanzó a lo Michael Phelps, pero otros como 'La Otxoa' -en camiseta y con un inesperadamente discreto bañador- se internaron en las aguas con precaución mientras alertaban de que había rocas. Con razón, porque algunos, como la actriz Maribel Salas, se hicieron buenos rasponazos. A pesar de ello, los asistentes acabaron a remojo y en plena regresión a la infancia, salpicándose unos a otros.
Beatriz Marcos, edil del PP en Bilbao, fue una de las 'damnificadas'. «Es ponernos en paños menores y recuperamos la normalidad -justificaba el alcalde del municipio, Imanol Landa-. Participar es un placer... ¡Y mi primer baño de la temporada!». Lo mismo decía la concejal popular de Getxo Marisa Arrúe: «Hasta hoy no he tenido ocasión. Y esta es una causa fantástica para hacerlo».
No hay frío
El viceconsejero de Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Fernando Fantova; la directora de Turismo, Isabel Muela; el director del Conocimiento y Evaluación de Sanidad del Ejecutivo autónomo, José Asua; las junteras Nerea Llanos y Carmen Carrón, la presentadora Miriam Duque y los históricos del Athletic Koldo Aguirre y Jose María Argoitia, entre otros, también estuvieron en la playa. Los ediles del Ayuntamiento de Bilbao Sabin Anuzita -«hay que apoyar a las asociaciones que trabajan bien», comentaba- y Ricardo Barkala, un «veterano» de la campaña que se bañó con su nieto Asier, también lucieron palmito... Y chulería 'botxera', claro: «El agua no está fría», sostenían:
Los objetivos de esta campaña, organizada por la Fundación Vasca de Esclerosis Múltiple Eugenia Epalza, son dar a conocer la problemática que presenta esa enfermedad neurológica e incurable, que afecta a unas 2.200 personas en toda Euskadi, y obtener ingresos destinados a financiar los servicios de rehabilitación que se ofrecen desde la Fundación.
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