El programa Barriztu de Cáritas favorece la autonomía doméstica de las personas mayores

Las cocinas y baños se modernizan en los hogares de las personas mayores dependientes
19 de Julio de 2010
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Programa de rehabilitación de viviendas destinado al colectivo de la Tercera Edad
El antes y el después de una cocina reformada en el programa Barriztu
G. E. / Si meterse a hacer obras en casa es un reto complicado para cualquiera, imaginemos lo que supone para una persona dependiente. Cáritas lo sabe y con su programa Barriztu , que cuenta con el apoyo económico de BBK, intenta  que  cambiar una bañera o arreglar una cocina dejen de ser tareas inasumibles para muchas de estas personas

A veces, las personas mayores no tienen que salir de casa para enfrentarse a graves problemas. La deficiente instalación eléctrica o el resbaladizo suelo de una bañera pueden constituir serios riesgos para la salud e integridad del individuo. Una campaña que Cáritas Bizkaia realizó hace varios años a favor de una vivienda digna ya apuntaba la necesidad de eliminar barreras arquitectónicas para mejorar la calidad de vida del colectivo. Desde el pasado año, el programa Barriztu, una iniciativa de la entidad que cuenta con el apoyo económico de BBK, combate estas deficiencias con intervenciones concretas en toda Vizcaya.

El proyecto se enmarca dentro del plan de actuación de Cáritas contra los efectos de la actual crisis económica y su objetivo es la rehabilitación y adaptación de los hogares de personas mayores dependientes. Las solicitudes llegan por derivación de los servicios sociales de base o a través de la detección practicada por los voluntarios que realizan labores de acompañamiento dentro del colectivo de la Tercera Edad. “Frecuentemente ellos plantean la situación, informan al posible beneficiario, ayudan a hacer los trámites y hacen el seguimiento de la obra”, explica Olga Delgado, coordinadora del área de personas mayores de la organización.

Dependiente y con una cocina precaria
La experiencia ha demostrado la existencia de numerosas carencias, tal y como avala el constante incremento de la demanda. Los riesgos del baño, la presencia de humedades y las condiciones precarias de una cocina, según explica, no se explican tan sólo por la falta de medios económicos. A menudo, también concurre el desconocimiento en torno a las ayudas oficiales para la reforma doméstica, y cuestiones psicológicas como el miedo a iniciar una obra, dirigirse a diversas instancias y recabar documentación. “Son cuestiones que nos incomodan a todos y, aún más, a las personas de edad avanzada”, señala.

La soledad de muchos afectados también complica la situación, aunque las cargas familiares pueden resultar contraproducentes. “Encontramos un caso en el que la presencia de un hijo toxicómano complicaba la recepción de ayudas cuando, en realidad, agravaba las circunstancias de su madre, la persona afectada”, alega Pili Castro, técnico de Cáritas.

Requisitos
Los destinatarios de la campaña son personas mayores dependientes, aunque no se exige la valoración de dependencia que lleva a cabo la Diputación, y el cumplimiento de unos requisitos económicos que se analizan aplicando los mismos baremos empleados para la concesión de ayudas de emergencia social. El máximo de la inversión es de  6.000 euros, más el coste de la licencia y el IVA, y a finales de año se realizará un balance que determinará su prosecución o cancelación.

Vivienda propia o en alquiler
La intervención se lleva a cabo tanto en viviendas en propiedad como en régimen de alquiler, y cuenta con la colaboración de Surbisa, empresa que gestiona la concesión de ayudas públicas. Además, la persona beneficiada aporta una pequeña cantidad, acorde con sus posibilidades. La puesta en marcha de este programa también ha comportado otras consecuencias. “En muchos casos, la solicitud nos da la opción de conocer a la persona y ofrecer sus servicios”, confiesa Maite Canales, técnico y responsable del equipo de voluntarios en la margen izquierda y la zona minera. “La localizamos y sabemos de sus problemas y la podeos acompañar si ella quiere, evitando que se sienta sola”.

 
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