Emaús Fundación Social

Actualmente Emaús lleva a cabo proyectos de recogida específica, estudios medioambientales y propuestas formativas
26 de Julio de 2010
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De la recogida de desechos a la sensibilización y a la gestión de servicios públicos
La venta de productos de segunda mano es sólo una de las facetas actuales de la Fundación Emaús
Gerardo Elorriaga / Un mensaje, lanzado  a través de las ondas de radio en 1954, recordaba que había personas que morían sobre las aceras en las noches gélidas de París. Ese llamamiento a la “insurrección de la bondad” del abate Pierre fue el germen de los traperos de Emaús, una organización que se instaló entre nosotros hace treinta años. Aunque la recogida y aprovechamiento de muebles, ropa y enseres, se constituyó pronto en seña de identidad, a lo largo de estas últimas tres décadas su estructura y objetivos han variado sustancialmente. Javier Pradini, director de Emaús Fundación Social, describe la transformación de una entidad que “propone una alternativa de vida, la lucha por la integración de los más excluidos y la apuesta por un desarrollo sostenible”.

Aunque la imagen de venta de productos de segundo mano permanece, la realidad es que el trabajo de Emaús en el País Vasco ha variado sustancialmente con numerosas iniciativas a lo largo de este periodo. A finales de los ochenta, promovió la creación de empresas de inserción social, a pesar de que aún estas figuras carecían de regulación legal. Actualmente, cuenta con diversas entidades que trabajan en la gestión de residuos de todo tipo, desde electrodomésticos, textiles, objetos voluminosos o productos derivados de las nuevas tecnologías.

La diversificación de actividades fue fruto del bagaje acumulado. “El capital social  obtenido y el conocimiento adquirido en el ámbito de la economía solidaria eran un aval para crear nuevos empleos”, asegura su responsable.  Emaús también ha entrado en los concursos públicos para el tratamiento de residuos o en la gestión de puntos limpios. Muchas de las actuaciones emprendidas han sido pioneras, gracias, también, al intercambio de experiencias en el seno de Emaús Internacional, una red formada por 313 grupos repartidos en 36 países de Europa, América, África y Asia.

Los cambios han afectado asimismo a su personalidad jurídica. En 1994, la primitiva asociación se convirtió en fundación, con sede en Guipúzcoa, con el objetivo de fomentar su función social y llevar a cabo nuevas experiencias productivas. “Siempre desde el respeto al presupuesto original, carente de ánimo de lucro”.

Acogida integral a los colectivos con problemas de marginalidad

Desde su creación, los inmigrantes, los parados de larga duración y otros colectivos con graves problemas de marginalidad han sido los principales beneficiarios de la red creada por Emaús. Sus programas de inserción social y laboral se basan en itinerarios personalizados con labores de acompañamiento y acogida integral, que incluyen la formación, pero también el ocio y tiempo libre.

Sensibilización sobre los problemas  medioambientales
Pero la organización también promueve actividades relacionadas con toda la población. La sensibilización sobre los problemas sociales, económicos y medioambientales son objetivos primordiales y, a ese respecto, fomenta estudios sobre comercio justo, soberanía alimentaria o deslocalización industrial. Emaús también promueves cursos de ‘reusing’ o reciclaje en los que se enseña formas de reutilizar productos aparentemente sin utilidad.

Reutilización de sillas, gruas y apoyos técnicos para dependientes
La visión tradicional de Emaús como un espacio para la gestión y reaprovechamiento de productos cotidianos también contrasta con nuevos proyectos, mucho más específicos, como la puesta en marcha de un sistema de recogida, reparación y reciclaje de materiales para la dependencia personal, como grúas, sillas y apoyos técnicos. “Suponen un gran desembolso para la Administración y nosotros estamos dispuestos a garantizar la recogida y un tratamiento adecuado”, alega Pradini.

 "Sin desperdicio"
La puesta en marcha de una línea de bolsos y complementos constituye una de las iniciativas más curiosas de Emaús Fundación Social. El proyecto, bajo la marca CorteVerde, se basa, en el 95% de sus materiales, en la reelaboración de banderolas publicitarias y lonas que han agotado su vida útil y son considerados elementos residuales.

Además de su esfuerzo por la sostenibilidad ambiental y de sensibilización social, la iniciativa pretende también dotar de nuevos empleos a mujeres especialmente vulnerables. Estas beneficiarias han seguido los cursos de corte y confección de Auzolan, un programa de formación y empleo para personas en situación o riesgo de exclusión social.

Emaús llama a la colaboración mediante la compra y la cesión de materiales de este tipo que pueden ser reutilizados. Los interesados pueden conocer los productos y contactar con los responsables de la iniciativa en www.sindesperdicio.es
 

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