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Contra la violencia de género

Más de 700 adolescentes de 31 colegios de Bizkaia aprenden en las colonias de Sukarrieta de BBK a desterrar comportamientos machistas y sexistas
24 de Noviembre de 2010
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MARTA R. ROMÁN./ El chico duro, la chica guapa, el machito, la 'guay'... niños y niñas 'contaminados' de unos roles sociales que, sin saberlo, les alejan de la igualdad entre hombres y mujeres, esa igualdad fundamental  con la que debe hacerse frente  al mal trato y que constituye la pieza clave del programa 'El buen trato es noticia', puesto en marcha por BBK en sus colonias de Sukarrieta.

Desde el pasado año más de 700 escolares de Bizkaia han pasado ya por el programa. Una convivencia intensa de cuatro días en la que reflexionan sobre sus comportamientos, aprenden que las cosas se pueden hacer de otra manera e interiorizan que el conflicto, la violencia y el enfrentamiento entre ellos no son justificables.

Programa educativo intenso
"El programa dura cuatro días pero es muy intenso. Desde que se llegan hasta que se marchan no les damos ni cinco minutos libres y, desde luego, los móviles, mp3 y ipods están prohibidos hasta las diez de la noche". Dicho así puede sonar a poco divertido pero lo cierto es que lo es. Y mucho. Matilde Imatz, directora de las colonias de Sukarrieta, destaca que "este tipo de conviviencia es muy enriquecedor para todos y, al irse, a más de uno le hemos tenido que decir que se olvidaba su mp3 o su ipod".

Los adolescentes no son desconocidos. De hecho, han pasado todo el curso juntos en una misma clase. La novedad es que en Sukarrieta se olvidarán de los grupitos del patio, de los corrillos de chicos y chicas y funcionarán como un único grupo de 30 personas. "En todas las clases están los guays, los machitos, las guays, las guapas y aquí se mezclan todos y aprenden a vivir y a entender al otro, aunque al principio sean escépticos y crean que vienen a pasárselo en grande, a hacer unas juerguillas y a ligar porque están en esa edad", ríe Imatz.

Reflexionar a través del juego y la interacción
Que nadie piense, sin embargo, en niños y niñas recibiendo charlas sobre igualdad o copiando en la pizarra a lo Bart Simpson 'Mis compañeras tienen los mismos derechos que yo'. El aprendizaje y la reflexión vienen, sobre todo, a través del juego y la interacción.

"Al principio nadie cree que sea machista, sexista u homófobo, pero a través de las actividades lúdicas se dan cuenta de en qué grado están contaminados y de que tienen que cambiar". En ese camino tienen un gran papel los monitores "muy cercanos a la hora de hablar de cómo viven sus relaciones, de su concepto de chico-chica y muy firmes a la hora de cortar las malas actitudes".

Matilde Imatz asegura que los cambios son visibles y parecen perdurar en el tiempo. "Sus profesores nos dicen que efectivamente aprenden el valor del grupo y que, por ejemplo, las chicas empiezan a recriminar a los chicos los comentarios machistas. Ellos y ellas se centran en tratarse bien sin usar lenguaje ofensivo cuando en el colegio podía ser lo contrario". De hecho, los adolescentes adquieren un compromiso que debe durar más allá de las colonias. Por así decirlo, una declaración de intenciones para que esa semilla de igualdad acabe germinando.

Reflexionar sobre los estereotipos
"Aquí reflexionan sobre los esteretipos vigentes para los hombres y las mujeres y, una vez que interiorizan que ellos y ellas también percibían como normales posturas que pueden ser machistas, sexistas y homófobas, tratamos de arrancarles algún compromiso. No hacer chistes sexistas, no reirse de dos amigos, no dejar que sus madres les hagan todo, compromisos pequeños pero que para ellos son importantes porque supone revertir una dinámica que asumían como normal".

Difuso concepto de igualdad
La directora de las colonias de Sukarrieta considera que los más jóvenes llegan a una conclusión sencilla y fundamental: cuanto mejor nos tratamos, más felices somos y mejor nos lo pasamos. "Esa frase -recuerda Matilde Imatz- la pronunció uno de los chicos que procedía de un entorno muy duro y nos quedó muy grabada".

Contra lo que pudiera parecer, a esas edades el concepto de igualdad es igual de difuso para ellos y ellas y hay trabajar con igual intensidad. "Las chicas vienen con un esterotipo muy arraigado y pueden ser igual de machistas que los chicos y a ellos les cuesta mucho apearse de rol de chico duro. Por resumirlo mucho, ellas quieren ser modelos y ellos futbolistas. Hay que hacerles ver que el mundo se compone de más cosas".

Matilde Imatz atesora infinidad de anécdotas aunque destaca una que puede ser un ejemplo del choque generacional, pero también del nacimiento de una generación más igualitaria. Un día le preguntó a un chico si repetiría la experiencia. "Si le vuelvo a pedir dinero a mi padre para venir me va a decir que menuda mariconada. Pero él no sabe lo que es esto".

En cualquier caso, la directora está convencida de la utilidad del programa 'El buen trato es noticia'. "Nosotros abrimos camino para que todo empiece a cambiar y ese cambio tiene que empezar en los más jovenes". 
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