Consumo responsable

Escolares de Bizkaia se ponen en la piel de los habitantes de los países del Sur y descubren que detrás de las camisetas o las zapatillas deportivas que utilizan puede haber unos sueldos míseros y unas condiciones de trabajo insalubres.
16 de Diciembre de 2010
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Marta R. Román / Aprender de dónde proceden la camisetas y zapatillas que llevan puestas , o los balones con los que juegan. Sentir en sus carnes lo que puede suponer trabajar de sol a sol en maquilas poco ventiladas por un sueldo mísero, cosiendo ropa y balones. Vivir en un campo de refugiados o en un poblado de Burundi. Tratar de buscarse la vida con un permiso de trabajo como un inmigrante... No son temas de sus libros de texto pero sí son algunas de las enseñanzas que muchos escolares vizcaínos acumulan ya en sus mochilas,  gracias al programa 'Ciudadanía, solidaridad y cooperación' , organizado por BBK en colaboración con  la ONG Alboan, en la Residencia Infantil de Briñas.

La iniciativa trata de mostrar a los más jóvenes que existen otras realidades menos afortunadas que la suya e inocular en ellos la necesidad de luchar por un mundo más justo e igualitario.

Convencerse de que otro mundo es posible
A través tres bloques de contenidos, adolescentes de entre 13 y 14 años se ponen en la piel de otros durante cuatro días. En 'Un viaje por África' experimentan las duras condiciones de vida de una aldea africana y de un campo de refugiados. En el llamado 'Países Sudamericanos y las Maquilas' simulan trabajar en condiciones similares a estas empresas.

Por último,  la llamada 'Otro mundo es posible' les lleva a un parlamento multinacional en el que analizan las diferencias del desarrollo Norte/ Sur.  Al final de la semana, los chicos y chicas que han participado en la experiencias africana y sudamericana acuden al parlamento a exponer sus  problemas y demandar soluciones.

El programa apuesta así por la educación en valores como la tolerancia, el respeto, la solidaridad y la cooperación. En Briñas también oyen hablar, posiblemente por primera vez, de comercio justo y toman conciencia de que no todos los seres humanos tienen sus derechos asegurados. El proyecto no sólo trata de mostrar otras realidades, sino de convencerles de que es la hora de empezar a ser ciudadanos activos que se involucren en el cambio y crean que otro mundo es posible. 
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