Comercio justo

Millones de agricultores de África, Asia o Latinoamérica obtienen con el cacao un beneficio tan pequeño que a duras penas logran sobrevivir. Por eso, iniciativas como la de la agroexportadora MCCH mercen un aplauso. Su éxito tiene algo de sabor vasco.
20 de Diciembre de 2010
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Que no se te atragante el chocolate
Maquita Cushunchic (MCCH) trabaja desde hace 17 años con pequeños productores
Marta R. Román/ ¿Te has preguntado alguna vez lo que hay detrás de una tableta de chocolate?  El cacao se produce y exporta desde los países del Sur y aquí , en el Norte, nos lo comemos. De hecho, los europeos somos los mayores consumidores de chocolate junto a los estadounidenses.
Los granos de cacao proceden en su mayor parte de pequeñas plantaciones propiedad de campesinos que, sin embargo, ni fijan el precio ni tienen capacidad de exportar su producto sino es a través de intermediarios. Y aquí es posiblemente donde se nos empiece a atragantar la onza y deje de parecernos tan dulce si apelamos a nuestro perfil más solidario.

La realidad de millones de agricultores locales de África, Asia o Latinoamérica es que el benficio que obtienen del cacao es tan bajo que a duras penas pueden sobrevivir. Si ni siquiera la superviviencia está garantizada,  no queda espacio ni para mejorar las cosechas y, mucho menos, para reberlarse y pedir un precio más equitativo.  El comercio justo se convierte así en  la única vía para revertir este círculo vicioso y ofrecer ejemplos para la esperanza.

Agroexportadora ecuatoriana
La agroexportadora ecuatoriana Maquita Cushunchic (MCCH) trabaja desde hace 17 años con pequeños productores de toda la costa del país. Cultivan cacao fino de aroma en 19 centros de acopio comunitarios y exportan directamente el producto buscando un mejor precio para las familias campesinas. Marina Sampredro, coordinadora de proyectos de MCCH, reconoce que el 95% del respaldo económico que anualmente reciben proviene de ONGDs españolas.

Con el apoyo de  BBK y de las Misiones Claretianas de Euskadi
Las entidades sociales son las que se encargan de ofrecerles asesoramiento técnico en la elaboración de proyectos con los que conseguir fondos de entidades públicas y privadas. En ese sentido, la buena marcha de MCCH tiene algo de sabor vasco. BBK Solidarioa, a través de una cuenta de crédito, y la ONGD Proclade Yanapay  (promovida por Misiones Claretianas de Euskadi) trabajan con ellos desde 2002. Desde aquella primera colaboración, la fundación no ha dejado de crecer.

Laura Laborra, técnica de proyectos de Proclade Yanapay, cuenta que "comenzamos a colaborar con ellos en una sola provincia para mejorar su producción. Hoy en día MCCH trabaja en seis provincias y los productores han logrado crear una organización nacional para defender sus derechos".

De campesionos a productores
Para la técnica de Proclade Yapanay, el valor y éxito de MCCH consiste en que "han pasado de ser pequeños campesinos a ser productores y poder mejorar ellos mismos sus producciones. Actualmente, incluso están formando a sus propios tecnólogos y disponen de un laboratorio para investigar nuevos métodos de mejora en la producción de cacao que sean respetuosos con el medio ambiente. Tienen toda una cadena de comercialización con diferentes centros de acopio y un centro de exportación. En definitiva, pueden competir".

Proteger el grano de cacao fino
En la actualidad, MCCH sigue luchando para ser un referente en la exportación de grano de cacao fino de aroma, una variedad muy preciada en el mundo ya que da al chocolate mayor calidad.
Es habitual que el cacao africano -mayor productor del planeta- sea mezclado con este tipo de grano. Laura Laborra cree que este valor añadido sitúa a los campesinos ecuatorianos en una mejor posición para aguantar los embites de las multinacionales. Sin embargo, estima que “hay que proteger el cultivo del grano de cacao fino de aroma que se está empezando a perder y falsificar.
Actualmente los pequeños productores están reclamando al Gobierno alguna medida en ese sentido porque es una seña de identidad para ellos”.

Turismo comunitario para conocer la realidad 'in situ'
Y si todavía tienes dudas sobre el funcionamiento del comercio justo puedes ir a Ecuador a verlo por tí mismo a través de una experiencia de turismo comunitario. La fundación MCCH inició hace un tiempo una interesante diversificación en su negocio creando ecoaldeas turísticas. “Ofrecemos una experiencia diferente basada en el respeto por la naturaleza, su entorno y su gente”, dicen en su página web, “para conocer las realidades locales, su desarrollo, organización y cultura compartiendo el día a día con la gente de las organizaciones participantes”.

En cualquier caso, si Ecuador te pilla lejos, siempre puedes acercarte a Proclade Yanapay. Ellos se encargan de dar a conocer el trabajo de MCCH en Euskadi y, por extensión, la filosofía del comercio justo a través de ferias y campañas de sensibilización. "Al principio, aquí la gente pensaba que comprando un artículo de comercio justo ayudaba o hacía un favor. En ese sentido, ese concepto ha ido cambiando porque antes sonaba a chino. El comercio justo es una alternativa, un modelo diferente de economía. Pero sí que es cierto que todavía nos cuesta, incluso desde las propias ONGDs, convencer de que cambiar el modelo de consumo no sólo consiste en comprar chocolate procedente de comercio justo, sino en transformar nuestros propios hábitos".
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