Mundialito BBK 2011
"A mí el fútbol me despeja la mente. Las chicas llegamos, entrenamos, charlamos, muchas de ellas trabajan internas en el servicio doméstico y es como una válvula de escape. Están deseando que lleguen los fines de semana". En contra de lo que pueda parecer, muchas de ellas ya jugaban en sus países de origen y en Euskadi se reencuentran con esa afición. La diferencia es que aquí hacen del campo un punto de encuentro y casi una especie de terapia en movimiento.
Crear lazos
"No es sólo fútbol. Nosotras estamos todo el año jugando en Lamiako y se hacen muchos lazos. Nos ayudamos con los papeles, por ejemplo, o nos enteramos de ofertas laborales, y sobre todo, nos contamos nuestras cosas", nos cuenta Carmen. Quizás por ese efecto beneficioso en su ánimo, Carmen cuenta con el apoyo de toda su familia. "Entre semana trabajamos y los fines de semana, tanto el sábado como el domingo, vamos todos a jugar al fútbol desde la una de la tarde hasta las ocho de la noche. Mi marido y mis cuatro hijos me apoyan en todo".
Sin distinción de países
Una de las diferencias notables con respecto a los equipos masculinos es que ellas no forman selecciones puras y que la presencia de mujeres vascas es sensiblemente superior. Su relación es "buenísima". Cada año más vascas se animan a jugar el fútbol con mujeres colombianas, ecuatorianas, bolivianas, peruanas, etc. Actualmente son medio centenar las que, según Carmen, "no tienen ningún problema a la hora de compartir todo con nosotras en el banquillo, incluso la comida".
Los números no les llegan para formar combinados que representen a cada país. Sin embargo, cuando se le pregunta a Carmen si preferiría tener selecciones como en los equipos masculinos, Carmen no lo duda: "A mí me gusta más como estamos nosotras. Juntas y mezcladas para no hacer distinciones por países. Además, así la integración es mucho mejor".




