Cáritas- Memoria 2010

Mikel Ruiz, director de Cáritas Bizkaia, denuncia que el desbordamiento y los recortes públicos están causando un nuevo repunte de personas sin ninguna protección social
08 de Julio de 2011
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Marta R. Román/ Con la Memoria 2010 de Cáritas Bizkaia y el IV Informe del Observatorio de  la realidad recién salidos del horno, toca hacer valoraciones. Mikel Ruiz, director de Cáritas Bizkaia, no puede ser más claro. Ni Gobierno vasco, ni Diputación de Bizkaia ni ayuntamientos han dado la talla en esta crisis económica. "Están desbordadas y recortando presupuesto", dice. El resultado: un nuevo repunte preocupante en el número de personas que acuden a Cáritas porque no tienen ninguna protección social o tienen que esperar una media de siete meses para acceder a una.

- Han realizado cerca de 13.000 intervenciones en 2010, un 2% más que el año pasado. Es el incremento más discreto desde el inicio de la crisis económica. ¿Es un dato positivo o todavía hay que esperar para alegrarse?

"Hemos estado con incrementos del 30% y hasta del 50% en los últimos años, así que en ese sentido estamos mejor. Un 2% no es significativo. Lo que ocurre es que las impresiones que nos están llegando ahora mismo desde los servicios de acogida de Cáritas es que hay un repunte y que estamos de nuevo desbordados".

- Vamos que de tocar fondo en esta crisis, de momento nada...
"Yo pensaba que efectivamente habíamos tocado fondo. Cáritas creó en verano de 2008 un programa especial anticrisis. Pensábamos haberlo cerrarlo el año pasado, pero no ha podido ser. Puede ser que el rebrote actual tenga que ver más con que la situación económica no mejora y muchas personas ven que su precariedad aumenta y se alarga. Además, la Administración ni tiene medios ni ha previsto ningún aumento en su presupuesto. Al contrario, hay reducciones y menos medios. Las personas no están encontrando respuesta en los poderes públicos y vienen a nosotros. Es lógico. El tiempo medio para recibir una ayuda social está en Bizkaia entre seis y ocho meses aunque la Ley contempla que esa espera no puede superar los tres meses. Aunque no se eleve significamente el número de personas que nos llegan, sí se saturan los centros de acogida".

- Claro porque, al final, las personas que lo están pasando mal intentan buscar salida como sea...
"Claro, tienen que buscarse la vida. Personas que ya no tienen subsidio de desempleo y siguen en paro. Personas que tampoco tienen una red social de apoyo porque la familia y los amigos tienen también un límite. Creemos que está creciendo la gravedad de la situación".

-Precisamente usted hablaba hace unos días de "cronificación de la pobreza en Bizkaia" al presentar la memoria de Cáritas de 2010. ¿Hay muchas personas que no logran salir del círculo de las ayudas sociales porque la economía no remonta y no ofrece oportunidades de empleo?
"En 2008, Cáritas ya reconoció lo que luego llamamos el perfil crisis. En un primer momento fueron mujeres autóctonas solas y con cargas familiares que acudían por primera vez, pero también había un perfil que denominamos de ida y vuelta: personas que habían estado en Cáritas y se habían ido, pero que la crisis ha vuelto a traer. Como por ejemplo muchos inmigrantes. Y lo cierto es que en estos tres años su situación no ha mejorado. A eso llamamos pobreza cronificada. La necesidad perdura en el tiempo y corremos el peligro de que las situaciones de exclusión se agraven porque la vulnerabilidad y precariedad se alargan sin posibilidad de solución.

-¿Qué papel cree que están jugando las Administraciones públicas?¿Están implementando las medidas adecuadas?
"No han estado ni están a la altura. Y a Cáritas nos da igual el color político. No buscamos culpables, simplemente es así. En Bizkaia la pobreza está creciendo y, ante esto, tenemos que responder todas las fuerzas sociales cada una en su esfera de actuación. La Administración está desbordada. Ni hay recursos, ni hay dinero y además tienen a la opinión pública encima. El Gobierno vasco no está dando la talla. Está recortando ayudas y creando trámites nuevos que ralentizan la consecución de ayudas. En Navidad pretendía dejar a un montón de familias fuera de las ayudas por exigir que tenían que estar apuntados en el INEM. Tampoco la Diputación foral de Bizkaia no ha aumentado su presupuesto para dar salida al incremento de la necesidades. Y en los ayuntamientos hay quien niega que haya pobres en su municipio como en Barakaldo, y quienes nos están derivando personas porque no dan abasto. 'Nosotros no te podemos dar, vete a Cáritas mientras tanto', dicen en los Servicios Sociales municipales".

- ¿Qué le parecen las últimas medidas del Congreso para proponer elevar la cuantía mínima que no puede ser embargable por los bancos y la elimininación de la deuda contraida en una hipoteca al entregar la vivienda?
"Son maneras de enfrentar la situación. La pregunta es por qué ahora y no hace dos años cuando ya se veía que había situaciones sangrantes".

- ¿Y Cáritas hasta dónde va a poder estirarse?
"Somos conscientes de que no llegamos. Ponemos requisitos para optar a nuestras ayudas, pero vemos que mucha gente que se queda fuera realmente las necesita. Y por eso denunciamos que esto no puede continuar así. LLegamos hasta donde podamos, pero no llegamos hasta donde se nos pide".

-¿Qué le parece la respuesta ciudadana a la crisis a través del el movimiento 15M? ¿cree que estamos ante un cambio de paradigma?
"Yo viví el mayo del 68 y me parece que es similar. El movimiento 15M puede sentar las bases del marco de actuación de los próximos 20, 30 o 40 años si se sabe gestionar bien. Esta crisis generarán semillas que, si bien puede que no sea un cambio de paradigma tan profundo como quisiéramos, marcará otras reglas de juego". 

-Dentro de todo este panorama un tanto desolador, será una alegría para ustedes ver cómo el número de donantes y voluntarios sigue creciendo...
"Sin duda. Hay un componente triste en nuestro trabajo porque estás todo el día entre personas que lo están pasando muy mal, pero también un punto muy alegre y gratificante. La gente da de corazón y los voluntarios se dan cuenta a los pocos días que reciben mucho más de lo que dan. Es un orgullo para nosotros". 
Más noticias sobre…

Cáritas, Pobreza



Siguenos a través de:TwiterFacebookRSS

BUSCADOR AVANZADO

Vocento

Creacion paginas web