Atención y cuidado de personas

Seis mujeres dejan atrás la economía sumergida y las ayudas sociales de la mano de Zaintzalan, una cooperativa impulsada da por Cáritas para generar empleo digno en el sector del cuidado y atención a personas
21 de Julio de 2011
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Emprender con el corazón en tiempos de crisis
Zaintzalan genera empleo digno en la asistencia domiciliaria
Salir de la precariedad laboral, la economía sumergida y el círculo de las ayudas sociales sigue siendo posible a pesar de la crisis. Un ejemplo de ello es Zaintzalan, una cooperativa de iniciativa social que ofrece atención y cuidado a personas y que, precisamente, echó a andar el año pasado en plena recesión.

Las emprendedoras son siete mujeres procedentes del programa de empleo de Cáritas. Todas menos la gerente coordinadora de servicios, Inés Jiménez, habían trabajado sin contrato dentro del servicio doméstico o estaban recibiendo ayudas para poder llegar a fin de mes. Desde Cáritas enseguida apostaron por esta iniciativa. Es, dicen, "una herramienta de inserción social y laboral que genera empleo digno y de calidad".

Para Inés Jiménez, la formación es uno de los puntos fuertes de la cooperativa. "Todos conocemos la problématica del servicio doméstico. A esto se suma que la crisis ha disparado el número de personas que se dedican al cuidado o asistencia domiciliaria sin la formación adecuada y sin mucha seguridad. Nosotras ofrecemos precisamente trabajadoras formadas y la garantía de que se van a cubrir las necesidades de la persona que solicita nuestros servicios".

¿Por qué elegir Zaintzalan?
En ese sentido, quienes decidan contratar los servicios de Zaintzalan puede estar seguro de que:
-Todas sus personas socias trabajadoras están adscritas al Régimen General de la Seguridad social
-La formación permanente del personal como herramienta necesaria para la práctica profesional y mejora continua
-La atención individualizada, incluyendo el asesoramiento y orientación individual necesario en cada caso
-La garantía de continuidad del servicio con la finalidad de ofrecer seguridad a las personas usuarias
-Realización de seguimiento personalizado de los servicios contratados con carácter periódico (control de calidad, supervisión directa de tareas realizadas...)
-En servicios programados de media/larga duración: realización de una visita inicial domicilio/centro para la recepción deña demanda y diseño del contenido de los servicios.

"Nuestra tarea fundamental es hacer que las personas que estén bajo nuestros cuidados tengan todo aquello que haga que su vida siga siendo lo más íntegra y placentera posible, orientando nuestro servicio a aumentar su calidad de vida", afirma coordinadora de servicios en Zaintzalan. Sin duda, esa mayor calidad de vida redunda también en toda la familia cuando la hay porque "pueden estar tranquilos de que el servicio efectivamente se va a cumplir y se olvidan de todos los trámites legales: contratos, pago de salarios, etc".

Especial dedicación a las personas dependientes
Zaintzalan está abierta a toda persona que quiera contratar sus servicios, aunque está especialmente volcada en las personas con algún tipo de dependencia. Esto incluye a los mayores, pero también a niños, personas con algún tipo de discapacidad, drogodependientes, etc. "No sólo atendemos a personas mayores, sino a todas aquellas que en un momento dado necesiten ayuda porque no pueden valerse por sí mismas".
Inés Jiménez incluso avanza que la cooperativa va a ser pionera en introducir en el mercado de los servicios de proximidad la figura del asistente personal, aquel profesional que acompaña a una persona dependiente a fin de que pueda hacer una vida lo más normal y autónoma posible. "Es una figura muy poco extendida todavía aquí y nosotras desde Zaintzalan ofreceremos este servicio".

Programa solidario para los que no pueden pagar
Cercanía, profesionalidad, tratamiento individualizado, seriedad y sensibilidad son las señas de identidad que cada día intenta imprimir Zaintzalan en su acción. Por otra parte, estas siete mujeres también dedican parte de su tiempo a desarrollar un programa solidario. "Desarrollamos un programa para personas que necesitan nuestros servicios pero que no pueden costeárselo. Cáritas, el Instituto tutelar de Bizkaia y hospitales nos envían los casos y nosotras les atendemos un máximo de tres meses".

Desde su puesta en marcha en marzo del año pasado, Zaintzalan ha ido creciendo sin prisa, pero sin pausa. Inés Jiménez considera que "cada vez más las personas se convencen de que es preferible pagar un poco más, pero tener un servicio con personal formado profesional y humanamente". Para Inés Jiménez, que lleva quince años dedicada a la atención domiciliaria, las bazas de Zaintzalan para hacerse un hueco en el mercado son "el seguimiento cercano, el servicio personal, la constante formación y el asesoramiento en todo lo que necesite la persona que nos contrata".

Sólo de esta manera el círculo de la precariedad laboral, la economía sumergida y las ayudas sociales podrá volver a romperse para otras mujeres que encontrarán por fin una salida a la crisis. 
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