Voluntario Bidesari

Para ser solidario no hace falta recorrer miles de kilómetros. Javi Campos lo es sin moverse de Bilbao, en su convivencia semanal con presos en proceso de reinserción. Y nos lo va a contar en su nuevo blog. ¡Bienvenido!
19 de Octubre de 2011
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N. S. / Apenas lleva medio año viviendo la experiencia de ser voluntario, pero Javi Campos ya siente la necesidad de transmitir lo que está descubriendo. A sus 35 años reconoce haberse planteado muchas veces convertirse en cooperante, un  término que asociaba con un lugar lejano y al final, " los estudios o el trabajo es -explica-  lo que te limita a dar el paso". 

Un día, mientras hablaba con una amiga que trabaja en Bolunta surgió la posibilidad de acudir a una de sus reuniones, donde Javi se informó sobre las distintas opciones de voluntariado existentes. "Me di cuenta de que quedan muchas cosas por hacer", cuenta. Actualmente colabora con Bidesari, asociación sin ánimo de lucro que nació para responder a las necesidades cambiantes de las personas presas.

"Comencé haciendo salidas con los chicos los sábados. Planes de ocio, como por ejemplo ir al monte, en una labor de acompañamiento ". A día de hoy es la noche de los martes la que comparte con "sus chicos" en un piso de acogida. Allí cenan juntos, ven la tele y charlan de la vida. "La cárcel es una etapa terminado para ellos,  así que este tema no forma parte de nuestras conversaciones". "Solemos intercambiar anécdotas que permiten ver cómo estas personas se van integrando poco a poco en la sociedad", añade.

Compromisos
Serán precisamente esas historias compartidas en el piso de acogida las que centren la actualizaciones de su nuevo blog sobre voluntariado . "Escribir las experiencias que tienes como voluntario día a día te hace interiorizarlas y ser más consciente de tu labor. Te refuerza en el compromiso de ayudar. Lo reflexionas todo mucho más", asegura.

Su objetivo principal es claro: "Intentar que quienes me lean se den cuenta de que estas personas son como nosotros. Y para eso tenemos que aprender todos a meternos en el mismo nivel". El tiempo que lleva como voluntario le ha servido para ver otras realidades. "Hay gente que tiene problemas mucho más graves que nosotros y los acepta con más dignidad. Así que podría decir que ésto me hace ser menos egoísta", señala.

Eliminar prejuicios
El resto de objetivos a corto o medio plazo se centrarán en despertar en sus lectores las ganas de colaborar como voluntarios  y eliminar prejuicios para acercar e integrar a las personas excluidas en la sociedad.

Mientras tanto, Javi seguirá visitando el piso de acogida, porque le ayuda a cargar pilas. "Es un soplo de aire fresco. Una forma de estar más agusto contigo mismo", concluye.


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