Cooperación Internacional
'Capacitación en vida independiente para el empoderamiento de las mujeres con discapacidad de la República Dominicana'- nombre del proyecto- desarrollará 10 talleres de capacitación por todo el país que se reforzarán con 5 visitas a núcleos rurales donde las mujeres con discapacidad se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Charlas formativas y campañas de difusión y sensibilización serán otros de los cometidos que formarán parte del programa.
Los talleres de capacitación y empoderamiento abordarán temas como el manejo de conflictos, la vida autónoma o el autoempleo. El principal fin es fortalecer la autoestima de este colectivo brindándoles herramientas prácticas para que puedan afrontar mejor su vida diaria.
Las jornadas de sensibilización, por su parte, se realizarán en centros escolares, universitarios, y de salud y estarán dirigidas a sectores clave como estudiantes, personal docente, y personal sanitario. La idea es orientarles sobre los derechos y necesidades que tienen las mujeres con discapacidad y mostrarles la forma de contribuir para que ese respeto hacia ellas sea real.
Este proyecto de cooperación, que se ha se ha puesto en marcha en colaboración con el Círculo de Mujeres con Discapacidad de la República Dominicana (CIMUDIS), contempla también la compra de un vehículo adaptado que permitará a las integrantes de CIMUDIS "llevar su Escuela de Empoderamiento a los núcleos rurales".
La colaboración con el movimiento asociativo de la discapacidad de la República Dominicana surge a raíz de la participación de su presidenta Brunilda Amaral en el VII Foro Mujer y Discapacidad de Bizkaia organizado por Fekoor en 2009, para conocer la realidad de las mujeres con discapacidad en los países subdesarrollados y poner de manifiesto la necesidad de incorporar en los programas de cooperación internacional la variable de la discapacidad.
Mitos y creencias que discriminan
Actualmente cerca de 9 millones de habitantes y aproximadamente la mitad de la población vive en áreas rurales. Del millón de personas con alguna discapacidad que viven en la isla, más de 600.000 son mujeres. Y aunque los avances sociales que se han producido en las últimas décadas han sido importantes, las mujeres con discapacidad siguen enfrentándose hoy a creencias, mitos y discriminaciones como las 'tullidas', 'cojas', 'tuertas' o 'mochas' como se les llama despectivamente, o creencias como que son 'seres inútiles', 'cargas familiares' o directamente, 'estorbos', hechos que las relega al último lugar de la estructura social.
Pero además, la pobreza, el subdesarrollo y la falta de recursos agudiza estas duras condiciones. De ahí que, según explica Izaskun Jímenez, Técnica de Igualdad de Fekoor, "Muchas de estas mujeres ni siquiera se plantean que puedan tener algún derecho y mucho menos aún de reivindicarlo". Por tanto, como punto de partida plantean "hacerles sentirse personas y darles a conocer sus derechos fundamentales, como el derecho a la educación o al empleo".









