Por la Paz y la No violencia
A través de la iniciativa 'Gandhi Esperimentuen Rocka', puesta en marcha por el Área de Igualdad, Cooperacion y Ciudadanía del Ayuntamiento de Bilbao, Vida Solidaria vivió una hora y media de recorrido para reflexionar, caminar a ciegas y charlar celebrando el Día Mundial de la Paz y la No Violencia. Una jornada en la que se conmemoró el 64 aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, embajador de la paz.
En paz con la naturaleza
El primer punto del recorrido contó con la actuación de un guitarrista, que a base de rock & roll, hizo bailar a los participantes en lo que sus organizadores llamaron la 'medita-acción'. Los bailables se hicieron por colores, con chubasqueros rojos, verdes, transparentes, blancos, azules... Desde danzas con los ojos cerrados, dejando volar la imaginación hacia la paz, hasta ejercicios de yoga como el saludo al sol, en este caso, hacia la Torre Iberdrola, la más alta de Euskadi.
La siguiente parada tuvo lugar junto al Museo de Bellas Artes, pero ya inmersos en uno de los pulmones más céntricos de la ciudad: el parque de Doña Casilda. Unos minutos para disfrutar de un museo natural, en plena calle. Una estampa que a diario nos perdemos por las prisas, porque el mundo vive acelerado. La mejor terapia: abrazar a un árbol. "Te ayuda a eliminar la negatividad", explicaron.
Deseos que viajan en globo
En ese instante el paseo hacia la siguiente experiencia se hizo a ciegas, con un antifaz. De la mano de un desconocido tuvieron que confiar en él para aterrizar en otro punto aprovechando para escuchar los sonidos del parque. En el ecuador de la actividad se visitó el estanque de los patos, donde pudieron dar de comer palomitas a los animales. En este caso, la dinámica consitió en meditar sobre la utilización de palabras positivas y negativas en nuestro lenguaje.
El testimonio de persecución de una mujer lesbiana, natural de Perú, fue el preludio del final de la iniciativa. Durante diez minutos contó sus vivencias, la huída de su país como consecuencia de la discriminación por su orientación sexual. La pérdida de su libertad y su paz. Un atentado que condicionó la vida de esta mujer al miedo.
Con la música de un grupo de mariachis de fondo, llegó el turno de tomar papel y boli para escribir un deseo en cartulinas que posteriormente se colgaron de seis coloridos globos. Canciones como 'Canta y no llores' o 'Si Adelita se fuera con otro' acompañaron a la suelta de globos. Deseos que se despidieron de un Bilbao en paz volando más alto que la propia Torre Iberdrola.









