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Restaurante Laiene

No se trata de un postre gratis o de una copa tras las comida, la propina que nos ofrece el restaurante Laiene es otra: irnos con la satisfacción personal de haber ayudado a salir del bache a varias personas en riesgo de exclusión
10 de Febrero de 2012
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Patxi Rincón con parte de la plantilla del Laiene Jatetxea
Nerea Sánchez /  Acaba de cumplir su primer año de vida y  Laiene Jatetxea ya sabe a integración. Paladea la dulce sensación de haber contribuido a insertar laboral y socialmente a varias mujeres en riesgo de exclusión social, a mujeres que no pasaban por el mejor momento de sus vidas.

Al frente de los fogones, Patxi Rincón, pero junto a él, dando forma a la filosofía de empresa de inserción con la que nació, la Fundación Bagabiltza, fundación social que atiende especialmente a mujeres con dificultades de inserción social, BBK, que através de las fundaciones bbk solidarioa y bbk gazte lanbidean han financiado más de una decena de iniciativas socio laborales de estas características.

Un equipo heterogéneo de personas dinamiza a diario el restaurante. Un trabajo en equipo que también genera tensiones, pero que también ayuda a vencer conflictos, e incluso,  a generar autoestima entre quienes allí  trabajan.

Ofrecer la oportunidad perdida
En Laiene Jatetxea trabajan actualmente seis personas. Tres de ellas, con empleo de inserción en el que pueden permanecer un máximo de tres años. La situación de exclusión social puede venir dada en el ámbito económico, personal, laboral o educativo. "A día de hoy estar parada y sin estudios implica ser una persona en riesgo de exclusión. Y si encima eres mujer y tienes más de 50 años... ni te cuento", asegura.

La filosofía de Laiene es precisamente esa, dar una salida, ofrecer la oportunidad perdida a personas que de otra manera, en el mercado ordinario, no podrían conseguirla. "Colaboramos con ellas y  las ayudamos en sus problemas". "Si entiendes la situación profesional y personal de quienes trabajan codo a codo contigo,  el equipo sea mejor", explica. "Se trata de enseñarles las herramientas para que aprendan a solucionar sus problemas, para que al final puedan dar el salto a la vida ordinaria sabiendo incorporarse a cualquier equipo", dice. 

Un teatro sin estrellas
Laiene Jatetxea es como un teatro en el que no hay estrellas. "Es lo que hago sentir al personal que trabaja aquí. Cada uno representa un papel y debemos ser responsables con nuestro puesto de trabajo para que la obra reciba el aplauso final", afirma.

"Nosotros realizamos lo que llamamos el 'tercer tiempo'. Al terminar la jornada, nos tomamos un café y a veces nos damos abrazos por lo bien que lo hemos hecho; y al contrario, otras veces, discutimos por haberlo hecho mal. Pero eso también genera una actitud de autoestima, de verse cada uno respetado en su puesto de trabajo", explica Patxi Rincón.

La labor no queda entre las cuatro paredes del restaurante. Cada mes, realizan reuniones con el equipo de trabajo de Bagabiltza. Esta fundación social aporta la profesionalidad de una psicóloga que se encarga del seguimiento emocional de todas las trabajadoras. Txindorra Kontsultoria, por su parte,  se encuentra al frente de la gestión integral del negocio, y el jefe de cocina, Patxi Rincón, maneja el timón profesional del restaurante.

"Nuestro motor no es el económico sino el social. El cliente tiene que notar que somos un buen restaurante, con un buen servicio y que además le hagamos saber que somos empresa de inserción. Que sean conscientes de que parte del dinero con el que pagan sirve para ayudar a que ciertas personas salgan de su situación de exclusión social", afirma con convencimiento.

La figura del aprendiz
El restaurante cuenta con 110 plazas distribuidas entre sus dos comedores. Abre todos los días de la semana y ofrece servicios de cafetería, con desayunos especiales, menús del día y menús especiales. Por el momento sirven una media de 90 comidas al día.

A corto plazo, sus retos son: crear un servicio de lavandería gracias a Residencia Orue, un puesto más de inserción y ampliar los servicios de la empresa. Con vistas a un futuro que todavía pinta lejano, Patxi Rincón reconoce que le gustaría crear una escuela de hostelería pública, en la que intentará recuperar la figura del aprendiz. Y apoyar a esa parte de la juventud que o no tiene trabajo o no tiene los medios suficientes para acceder a una privada.

Localización
El restaurante abrió sus puertas en 2011 en el complejo social, cultural y sanitario Orue XXI, situado en el barrio San Miguel de Dudea (Amorebieta-Etxano).
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