Desarrollada por Estudios Durero
La tecnología posibilita que estos lienzos tridimensionales no se desgasten: "Aparte de la tinta, tienen una capa de barniz acrílico, por lo que se pueden limpiar con agua y jabón". Así, cerca de 15 personas han tomado parte en el proyecto, que ha necesitado de unas 60 horas de trabajo para cada cuadro.
En esta tarea ha sido de gran importancia la participación de personas con discapacidad visual, quienes han colaborado con los diseñadores interpretando las imágenes y seleccionando los elementos más significativos (personas, objetos, símbolos...) para dotarlos de volumen y darles la relevancia necesaria. Una de estas personas ha sido Juan Torre, un periodista y fotógrafo al que le diagnosticaron el Síndrome de Behcet hace 25 años y que desde entonces ha ido perdiendo capacidad visual hasta llegar al 8% de visión actualmente. Él, sin embargo, jamás se dio por vencido. Hasta tal punto que ha desempeñado un papel fundamental en 'Arte para tocar' y se encuentra en el origen mismo de la iniciativa.



