Colaboración entre personas y organizaciones
"Cada persona y cada organización tienen sus propios fines sociales, y crean proyectos para propiciar un cambio en la sociedad", explica Rosana Agudo, socia de Lur Gozoa y una de las 'coach' que han impartido el curso. Sin embargo, "estas 'visiones' o 'sueños' se expresan de diferentes modos y toman diversas formas, por lo que resulta necesario unificarlas y encaminarlas de manera coherente". Sólo así es posible "conseguir un mayor impacto" a todos los niveles.
Como es lógico, "este proceso requiere un rodaje y, sobre todo, superar los obstáculos que surgen cuando los seres humanos trabajan en equipo". A menudo, estas barreras invisibles "tienen mucho que ver con los supuestos que tenemos sobre la vida, es decir, con cómo creemos que deben ser las cosas". Esto provoca que "solamente se hable de hechos concretos y se preste atención a lo visible", dejando de lado "aquellos aspectos intangibles que no pueden medirse de forma ortodoxa".
La importancia del trayecto
No obstante, "el proceso de una empresa o proyecto -sea cual sea su resultado- es muy importante, ya que genera riqueza (cultural, social, relacional...) y no sólo dinero, que únicamente ha de ser un medio para el desarrollo, no un objetivo". Así, teniendo en cuenta el camino y no sólo el balance, "se aprende sobre las personas y sus comportamientos y conexiones, se fomenta el autoaprendizaje y se crean iniciativas con alma que aprovechan al máximo las energías y visiones masculinas y femeninas".
Además, "es necesario desarrollar una tarea de empoderamiento para que cada persona -y cada organización- se dé cuenta de sus propias capacidades y limitaciones, es decir, sea consciente de sus propios poderes". De este modo, en un trabajo o proyecto conjunto "es posible ejercer un liderazgo compartido, sabiendo aceptar las responsabilidades propias en un determinado momento o apoyando el liderazgo de otras personas cuando la ocasión lo requiera". Y esto no ha de verse como un síntoma de flaqueza o debilidad, puesto que "empoderamiento y liderazgo compartido son las dos caras de una misma moneda".
Este modelo de mente abierta, en contraposición a un modelo más cerrado, "provoca la transformación interior de quienes participan en un determinado proyecto y, a su vez, hace posible la transformación de todas las personas que conforman la sociedad". En efecto, lo aprendido "puede ponerse en práctica en otros ámbitos (familia, amigos, trabajo...) para favorecer un proceso de apertura" a nivel global.
Sostén de la sociedad
En este sentido, resultará vital propiciar "un cambio de orientación en la prensa actual, que por lo general da cobertura al viejo modelo", y hacer un uso adecuado de "herramienas como Internet, los blogs y las redes sociales para dar apoyo y difusión a las acciones positivas de la ciudadanía y visibilizar el importante trabajo -a menudo oculto- de asociaciones y voluntarios". Un trabajo que "no se valora en su justa medida y, sin embargo, sirve para sostener a la sociedad".
"Por fortuna -asegura Rosana Agudo-, cada vez hay más hombres y mujeres concienciados a este respecto. Muchas personas están abriendo sus ojos y sus conciencias, y está claro que hay que elegir entre evolucionar o estancarnos. Por eso, el desacuerdo con el modelo actual va en aumento y la gente busca cada vez más la justicia y la equidad para todo el mundo. Sólo así, a través de la fraternidad y la colaboración, podremos impulsar un cambio social verdadero y construir un mundo nuevo".




