Curso organizado por Bolunta

Así, las sesiones estaban dirigidas a "profesores, psicólogos, educadores y otros voluntarios y trabajadores sociales" que puedan verse en la necesidad de "dominar una situación", y para participar en ellas no se necesitaba experiencia previa ni una forma física especial.
"Llegar a hacer daño a alguien que tiene una actitud agresiva es relativamente fácil -asegura Holgado, que lleva más de 25 años impartiendo este tipo de cursos-, pero contenerlo suele ser más difícil, por lo que aprender las técnicas de autodefensa lleva su tiempo". De hecho, existen hasta cinco niveles (desde el más básico para niños, hasta el destinado a los especialistas).
Evitar la confrontación
"Uno de los aspectos más importantes es el
autocontrol", es decir, el control que ejercemos sobre nosotros mismos y
nuestro estado de ánimo, ya que "el mayor éxito es evitar una confrontación".
Pero a veces eso resulta imposible, "y nos encontramos en una posición en la
que una persona está alterada mental o físicamente y se muestra agresiva: se
encuentra fuera de sí, levanta la voz, hace gestos con los brazos, utiliza
palabras duras y un lenguaje agresivo, profiere amenazas, agarra y arroja
objetos, etc.".
"Debido a circunstancias personales o problemas de salud u otra índole, esto le puede ocurrir a cualquiera en algún momento de su vida, incluso a alguien que consideramos simpático o tranquilo". Aun así, existen contextos de riesgo en los que hay más posibilidades de verse amenazado por una tercera persona:
- Una situación en la que alguien se siente marginado o desplazado dentro de un grupo.
- La pertenencia a un grupo marginal o en
situación de vulnerabilidad.
- El a día de policías municipales, ertzainas u otros
agentes de la ley.
- La noche, las fiestas y otros espacios donde se
consuman alcohol y drogas.
- Las situaciones de estrés, como el trabajo u otros ámbitos
laborales, etc.
Medidas de contención como último recurso
Así, las amenazas pueden ser de tres tipos: verbales, de
contacto o con armas (bates, cuchillos u otras). Por tanto, las medidas de
contención que han de tomarse dependerán del tipo de amenaza sufrido, y pueden
llegar a incluir el control, la inmovilización y la conducción de la persona
agresiva. En cualquier caso, estas medidas "sólo deben usarse como último
recurso y en situaciones de alto riesgo".
"Las clases de autodefensa -afirma Ramón Holgado- pueden
ayudarnos a salir de una situación complicada, y están especialmente indicadas
para las mujeres, ya sea porque aparentan debilidad física, ya sea porque
pueden ser víctimas potenciales de la violencia machista. Además, aprender
defensa personal contribuye a eliminar temores, refuerza la autoestima y la
seguridad en uno mismo y, por si fuera poco, nos ayuda a mantenernos en buena
forma".




