Integración social

Son la clave de la 'Bioeskola BBK'. Los trabajadores y trabajadoras aportan su esfuerzo y su ilusión para sacar adelante una explotación agrícola que les ha servido para crecer en el ámbito personal y profesional
09 de Julio de 2013
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L. R. | La 'Bioeskola BBK' da empleo y formación a hombres y mujeres con enfermedad mental que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Mikel González Ateka es uno de los dos profesionales que acompañan a estas personas y les ayudan en todo lo posible. Con muchos años de experiencia en el campo agrario y "como responsable de la explotación y el taller de agricultura, me encargo de planificar el trabajo semanal y distribuir las tareas entre los trabajadores, además de inspeccionar los cultivos y realizar otras labores", explica.

"Los comienzos han sido lentos y laboriosos; realmente complicados. Hemos tenido un invierno y una primavera muy malos, lo que ha provocado que la preparación de los terrenos fuera inviable durante mucho tiempo debido a la humedad y nos ha generado un retraso importante". Sin embargo, "con mucho esfuerzo, hemos ido remontando y ya hemos empezado a funcionar".

Verónica, una de las trabajadoras, está completamente de acuerdo: "Poco a poco, hemos tirado para adelante a pesar del mal tiempo. Y si no había más remedio, trabajábamos en el invernadero". Una experiencia que le ha enseñado mucho: "Aquí aprendemos algo nuevo cada día: quitamos la hierba, sulfatamos los terrenos, recogemos lo que hemos sembrado... Y el ambiente es realmente bueno porque hay mucho compañerismo".

"Me siento más útil"

Su compañero Imanol así lo corrobora: "La atmósfera es muy buena, aunque el trabajo también se hace duro. Al principio no había nada, solamente hierba y un gran barrizal. Hemos dado forma a la plantación pasito a pasito". Como el resto de trabajadores, Imanol realiza las tareas típicas de una explotación agrícola y está aprendiendo a manejarse con soltura con una máquina desbrozadora: "Estoy ampliando mi experiencia y mis conocimientos, y me siento más útil".

"Para mí, la 'Bioeskola' supone una buena ocasión para reinsertarme y enderezar un poco el rumbo. En una situación complicada como la actual, tenemos que aprovechar este tipo de oportunidades y poner ilusión para alcanzar nuevas metas y objetivos personales. A ver si los de arriba se enteran de que invirtiendo en proyectos como este se generan beneficios para toda la sociedad".

Autoconfianza y capacidad de comunicación
Mikel González Ateka destaca "la fantástica respuesta" de todas las personas que trabajan en la iniciativa: "Es incluso sorprendente que no se hayan desanimado a pesar de las adversidades. Cada día, acuden puntualmente a trabajar y aprovechan el tiempo al máximo para aprender nuevas cosas".

"Han descubierto capacidades suyas que no conocían o tenían dormidas, desarrollando aptitudes muy positivas como la autoconfianza o la capacidad de comunicación. Antes, algunos no se expresaban, pero ahora 'han salido de la cueva' y no tienen problemas para ponerse delante de las cámaras y hablar incluso con los medios de comunicación. Además, el trabajo al aire libre es bueno para su salud física".

Todo ello no hace más que confirmar que "no dejan de ser seres humanos. Son personas perfectamente útiles para la sociedad que pueden desenvolverse sin tutela siguiendo cada uno su ritmo. La 'Bioeskola' es un proyecto con muy buena energía y ha demostrado que, en estos tiempos de catástrofe económica, es posible producir alimentos saludables de manera solidaria".
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