Positivismo frente a la discapacidad

23 de Septiembre de 2013
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Catalizar la energía
Educar a un niño con discapacidad no es sencillo.

L. FERNÁNDEZ|  Eduardo Brignani es psicólogo y realiza talleres especializados en tratar a las familias de personas con diferentes discapacidades como síndrome X Frágil, Cornelia de Lange, síndrome de Rett, MPS... "La llegada de un niño con discapacidad a una familia además de la incertidumbre, sobretodo en casos sin un diagnóstico claro, lo que hace es catalizar la energía de esa familia", explica. "Aquí es importante que exista un proceso de elaboración con los hermanos, porque si el niño con discapacidad es el rey y al otro se le ningunea se puede generar un resentimiento". Sin embargo, asegura que en todos los años que lleva con las familias sólo ha visto un caso así, en general se da la situación contraria.

"No se puede generalizar y decir que los hermanos que viven en una familia con un hijo con discapacidad son mejores personas, pero sí tienen una capacidad de empatía que no tienen otros", reconoce Brignani, "siempre y cuando se resuelva la situación de exclusión a la cual se ven sometidos,  no porque los padres sean malos padres sino porque están dedicados a apagar un incendio y el hermano sin discapacidad acaba prefiriendo no causar problemas y resolverse las cosas por sí solos". Eso sí hay que pasar diferentes etapas, la relación no siempre es la misma. "Existe la etapa de la vergüenza, la del compañerismo, la de la admiración... y hay que pasar por todas ellas", detalla el psicólogo.

Además, tener un hijo con discapacidad trae otras ventajas como "la capacidad de sorprenderse o la paciencia". "Cuando una familia lleva años intentando que ande en bici y ven que no lo consigue y ya casi lo han dado por imposible y un día de repente empieza a andar en bici, eso es una fiesta. Y esa capacidad de sorprenderse, otras familias no lo tienen porque dan por hecho que lo evolutivamente esperado sucede", narra.

Eso sí, el papel de los padres no es nada fácil. "Si educar a un niño no es algo sencillo, educar a uno con discapacidad es aún más difícil", reconoce el experto. "Ser padre no viene con manual de instrucciones. Normalmente, los patrones que manejamos para suplir la falta de ese manual es hacer uso de 'lo que hicieron conmigo', pero si esto no nos sirve, por ejemplo, con chavales que se autoagreden, o que no hablan... hay que buscar otra cosa". Aquí lo que funciona es el ensayo y error. "Como decía Manet 'si me sale a la primera sigo adelante, sino borro y vuelvo a empezar'". Sin embargo, hay cosas que no tienen porqué ser diferentes en unos hijos o en otros. Como por ejemplo la adolescencia. Una época en la que los chavales empiezan a salir más con cuadrillas de amigos. "Las cuadrillas de los chavales que tienen hermanos con discapacidad también se benefician de lo que aportan estos chavales. Lo aceptan, lo tratan mejor que el propio hermano, incluso. Éste es otro beneficio: crea en el entorno de relaciones sociales un clima de aceptación, de respeto, de solidaridad, de justicia, de igualdad de oportunidades...".

En esto también está de acuerdo Mari Asun. "Yo no creo que haya diferencias entre educar y tratar a un hijo con discapacidad de uno que no la tiene, sino que es igual que tratar a un hijo o a otro. Cada hijo es diferente independientemente de si tiene una minusvalía o no".

Y concluye. "Yo sé que es una frase hecha que suelen usar los padres con hijos discapacitados, pero es que es verdad, mi hijo es maravilloso"




Siguenos a través de:TwiterFacebookRSS

BUSCADOR AVANZADO

Vocento

Creacion paginas web