Estropatada WOP

La iniciativa de la Fundación The Walk On Proyect fue un auténtico éxito de público. Se vendieron todos los patos que se pusieron a la venta.
14 de Octubre de 2013
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L. FERNÁNDEZ. "El mío va el 13.145", "Pues el mío es el 26.500", "¡Eh! el mío va genial, es el 4.356". Estas conversaciones eran las más habituales en las orillas de la ría de Bilbao durante la tarde de ayer. Y no había nadie que no supiera a qué se referían.

La marea amarilla de los "WOPatos" inundó la villa de solidaridad, de esperanza y de ilusión. Los 30.000 patitos de goma que dispuso la Fundación The Walk On Proyect se vendieron en su totalidad, a cinco euros cada uno, además de 70 "Wopatones" (comprando150 wopatos se podía adquirir un Wopatón), lo que significa una aportación considerable para la causa de la fundación: la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas.

Una auténtica fiesta
La explanada del Museo Marítimo fue el punto de encuentro de los vizcaínos durante todo el día. Familias enteras se dieron cita para disfrutar de los hinchables, los talleres, los conciertos, la magia y los cuentacuentos. La afluencia fue tal que, a las 15.00 horas, no quedaban ni talos ni hamburguesas y estaban a punto de terminarse las salchichas. Pero eso era lo de menos. Quedaba una hora para que diera comienzo la carrera más original que había presenciado Bilbao y fueron muchos los que se encaminaron al puente del Ayuntamiento para ver el pistoletazo de salida.

A las 16.13 horas, los Bomberos de Bilbao lanzaron las acordadas ráfagas de agua para que los patos se lanzaran a la ría y empezaran la competición bajo la atenta mirada de los cientos de personas que colapsaron ambas márgenes. A su alrededor, decenas de voluntarios "pastoreaban" a los animalitos para que no se desperdigasen y ayudados por una red les orientaban marea abajo. "Menos mal que les están llevando con la red, porque si esperamos a que vayan solos con la marea subiendo, nos dan las uvas", comentaba una madre con su bebé en brazos.

Una marea amarilla

"Desde aquí casi no se aprecian, sólo se ve una marea amarilla", decía otro espectador a la altura del puente de Deusto. Y precisamente como una marea amarilla bajaron los 30.000 patos los dos kilómetros de recorrido. A veces alguno tomaba la delantera pero enseguida era atrapado por el pelotón. A las 17.30, media hora más tarde de lo previsto, llegaban a la meta con el número 8.161 a la cabeza. Y aunque quien ganase la carrera era lo de menos, todos los participantes quisieron recuperar su wopato, quizá para entrenarles mejor para el próximo año.
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