25 de Noviembre de 2013
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"Las terapias contra el Sida no fallan, lo que falla es la prevención"
Los tratamientos han mejorado mucho en los últimos años.

L.FERNÁNDEZ. Desde que en el año 1996 aparecieran los primeros antirretrovirales, la llamada triple terapia, el virus del Sida dejó de ser una enfermedad que condenaba a los enfermos a la muerte para convertirse en una patología crónica, lo que daba esperanza a millones de pacientes. "Los primeros resultados mejoraban de manera dramática la progresión del virus", explica David Dalmau, médico y presidente de la Sociedad Española Interdisciplinar del Sida (Seisida). Sin embargo, la abrumadora ingesta de medicamentos diarios y los importantes efectos secundarios que provocaban suponía una inconveniencia importante. "Existía una cosa que se llamaba lipodistrofia (redistribución anormal de la grasa corporal) que confería unos efectos estéticos que evidenciaban que esa persona estaba tomando medicamentos de este tipo lo que provocaba estigmatización", detalla Dalmau. Además, los fármacos alteraban los niveles de colesterol, lo que aumentaba el riesgo de infartos u otras afecciones cardiacas. Unos efectos que hoy en día se han minimizado.

"Ahora los tratamientos antirretrovirales están mucho más controlados y sus consecuencias no son tan importantes como hace años. Tienen sus efectos secundarios, pero es que todos los medicamentos los tienen, hasta la aspirina", matiza el experto. También se ha reducido el número de pastillas y hoy la mayoría de los enfermos sólo precisan tomar una al día. Incluso hay quien no precisa de tomar medicamentos, aunque esta perspectiva aún está en fase de estudio.

"Tenemos la duda de en qué momento es necesario empezar a tratar a las personas infectadas", expone Dalmau. "Tenemos claro que con unos niveles X de CD4 sí se deben tratar, pero no se ha aclarado si se deben tratar todos los infectados. Ahora estamos trabajando en un estudio internacional para contestar a la pregunta de cuándo es el momento idóneo para empezar el tratamiento". Ante esta cuestión la opinión de Dalmau es clara. "Por salud pública y epidemiológica se debería dar el tratamiento desde el primer momento de la infección, porque así la posible transmisión del virus la minimizamos. Claro que esto tiene unas connotaciones económicas a corto plazo importantes aunque a medio y largo plazo ahorremos dinero; además de que no sabemos si a efectos prácticos es consistente debido a los posibles efectos secundarios", aclara.

Y con esto surge otro tema polémico, las restricciones que se están haciendo en la sanidad pública. "Somos muy críticos con estas restricciones, porque que se recorte el 75% en el Plan Nacional del Sida nos parece una barbaridad. Creemos que es pan para hoy y hambre para mañana", advierte Dalmau. Para ello se basa en las cifras de nuevos contagios, "ya que no se han modificado en los últimos cinco años. A pesar de que disponemos de una perfecta estrategia terapeútica, las campañas de prevención y de sensibilización se han venido al carajo con los recortes presupuestarios", ratifica. Y especifica. "Siguen aumentando los casos, lo que quiere decir que vamos a tener que seguir financiando esos nuevos casos con un coste elevadísimo ya que ahora hay menos mortalidad que antes lo que supone un coste mayor. Esto lleva a pensar que algo está fallando y las terapias no son porque son efectivas, lo que supone que lo que falla es la prevención. En España estamos por encima de la media europea en porcentaje de infectados, pero se sigue negando la realidad y no existe una estrategia de salud pública adecuada", reclama el experto.


Test para todos

En cuanto a las preocupantes cifras de retrasos en el diagnóstico, David Dalmau es contundente, "lo ideal sería que todo el mundo se hiciera el test para saber si tiene la enfermedad". Para esta afirmación se apoya en un estudio canadiense. "En Canadá, Julio Montaner, un investigador muy conocido del VIH, ha realizado una campaña con mucho éxito que consistía en tratar a todo el mundo que estuviera infectado, lo que significaba hacer el test a toda la población. Con esto se conseguía reducir a niveles muy bajos la incidencia de la enfermedad". Y de hecho los resultados son alentadores. "Han pasado cinco años y la reducción brutal de la transmisión del virus ha conllevado una reducción del gasto porque había muchos menos casos de nuevos diagnosticados", concluye Dalmau. Daniel Zulaika, coordinador del Plan del Sida e ITS del País Vasco, en cambio, no considera que sea tan necesario un diagnóstico masivo. "Aquí surge la duda de cada cuánto tiempo tengo que hacerme la prueba, ¿cada mes, cada seis meses, cada año?". Aunque sí lo ve relevante en la población con mayor riesgo. "El 49% de los nuevos diagnosticados son hombres que tienen relaciones con hombres, y la cifra total de enfermos supone un 10% de la población homosexual, por lo que a este colectivo sí le recomendamos que se hagan la prueba cada año".

Porque no hay que olvidar que a pesar de los avances, sigue siendo una enfermedad incurable, aunque la esperanza de vida de una afectado por el VIH es sólo un poco menor de la media de la población Eso sí, la esperanza de una cura es real. "Aunque parece una utopía, en cinco o diez años, probablemente alguien descubrirá la vacuna contra el virus, lo que es un plazo corto de tiempo y quien lo consiga será sin duda un premio Nobel", determina Dalmau. Mientras tanto, los tratamientos logran "no sólo mantener al enfermo vivo, sino que les permite llevar una vida normal".

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