Gimnasio emocional

Con cada comienzo de año solemos marcarnos diferentes metas para llevar a cabo. De todas, las más habituales suelen ser dejar de fumar, comenzar una dieta o empezar a ir al gimnasio. Pero ¿y si en vez de poner en forma tus músculos pones en forma tus emoc
23 de Diciembre de 2013
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L. FERNÁNDEZ I ¿Por qué hay personas que afrontan bien los problemas y otros se vienen abajo? ¿Por qué hay quienes ante la misma situación sufren estrés y otros se muestran tranquilos? ¿Por qué ante una situación unos se deprimen y pueden llegar a suicidarse y otros salen fortalecidos?

"Todo esto tiene una explicación emocional. Dar un porqué total, sería muy osado, pero para empezar tenemos un temperamento y unas características genéticas, además de unas experiencias vividas que son únicas en cada ser humano, que puede hacer que tengamos más o menos capacidad para identificar y gestionar nuestras emociones". Quien así se explica es Marc Ruiz, psicólogo y uno de los promotores del gimnasio emocional.

Pero ¿qué es gimnasia emocional? "Consiste en aprender a gestionar adecuadamente nuestras emociones para poder estar en el mejor estado emocional dentro de las situaciones que se nos presenten", responde. Es lo que se conoce como resiliencia. Por ejemplo, tras un accidente de tráfico en el que mueren varios familiares y tras el duelo, "que tiene que haberlo", hay personas que salen fortalecidas. "Esto es la resiliencia, la capacidad de sobreponerse, y es entrenable". Es por esto que nace el gimnasio emocional, "para aprender a desarrollar y gestionar mejor nuestras emociones. Si somos capaces de estar en un estado general equilibrado ante un contratiempo la descompensación no será tanta".

Según Ruiz, históricamente se ha dado prioridad a la inteligencia a la hora de estudiar la mente humana. Sin embargo, ser más inteligente no significa tener más éxito o bienestar. "Curiosamente se ha visto que a la par que aumentaba el índice intelectual aumentaba el porcentaje de depresiones. Esto no significa que esté correlacionado, pero seguramente sí es concomitante", matiza. A partir de aquí se empezó a valorar qué es la inteligencia y se empezó a hablar de inteligencia musical, espacial, matemática,... Porque la inteligencia en realidad es la capacidad de resolver problemas y de adaptarse. "Parece que tenemos que salirnos de ese marco teórico exclusivamente racional y empezar a darle vueltas al marco emocional porque somos exclusivamente seres emocionales y estamos en una sociedad que ahora está desesperanzada, impotente y hay una psiquiatrización y una psicologización de todo", se lamenta. De hecho, las cifras hablan de un aumento del 50% en el uso de ansiolíticos desde el inicio de la crisis, cuando para tratar un trastorno de ansiedad " no hace falta psicofármacos".

"Este tipo de cosas nos hicieron identificar una serie de necesidades", comenta Marc. " Lo primero a nivel educativo, hay que dar importancia a la educación emocional dentro del marco educativo tradicional. También es fundamental otorgar conciencia de capacidad a las personas; parece que cuando nos ponen el sello de alguna patología ya no somos capaces de resolverlo y no es así, nosotros somos el motor de cambiar las cosas", recalca. "Además se pueden prevenir patologías, que para ahorrar costes es lo mejor, y por último revisar los valores sociales que tenemos". Ante esto, Marc Ruiz es muy explícito. "No puede ser que se hayan dedicado 4,6 billones de dolares en salvar a los bancos que es un 92% más de lo que haría falta para erradicar el hambre en el mundo según la ONU, algo estamos haciendo mal con los valores".

Todos estos factores provocaron que hace un par de años se juntan varias personas de diferentes perfiles que veían que esto se podía cambiar a través de las emociones y por ello surgió la idea del gimnasio emocional. "Lo hemos podido desarrollar gracias al 'crowdfunding'", han recaudado más de lo que necesitaban para lograr el objetivo, "lo que demuestra que hacía falta algo así. Además, era una forma de testear si esto hacía falta o no y hemos visto que sí. Sin embargo, las instituciones no se hacen cargo de este tipo de cosas".


Actividades

El personal relacionado con el gimnasio son todos profesionales de diferentes ámbitos de la salud aunque mayoritariamente son psicólogos. No obstante, "el gimnasio emocional no es psicoterapia". "Hay diferentes patas de actividades, por decirlo de alguna manera: una pata son los cinco niveles de talleres que trabajan la emoción, otra es el espacio de entrenamiento emocional, otra pata es el monitor emocional y otra es el diagnóstico emocional", narra Marc Ruiz.

El tronco del gimnasio son esos cinco niveles de desarrollo. "Dentro de cada nivel hay diferentes talleres y a medida que se va pasando de nivel se va profundizando más, lo primero es aprender a identificar las emociones y después se va aprendiendo a gestionarlas", expone el experto. El monitor emocional, por otra parte, es individual, pero no es una psicoterapia sino que es un orientador que le puede acompañar y guiarle en qué talleres le pueden ser útiles identificando qué dificultades y fortalezas tiene.

El entrenamiento emocional es un espacio en el que entrenar las emociones con diferentes temáticas y dinámicas. "Es un poco cajón de sastre en el que se trabaja la risoterapia, la musicoterapia, la higiene del sueño, charlas de sexología... Son charlas o dinámicas, en algunos casos gratuitas, y en otros casos no, pero siempre relacionadas con las emociones". Además se escuchará a las personas que forman parte del gimnasio "si los socios demandan una charla sobre cómo llevar la fibromialgia pues se organizará una".

El gimnasio emocional funciona de la misma manera que los gimnasios tradicionales. "Se puede hacer uno socio del gimnasio por una cuota trimestral y después se hacen descuentos en talleres, charlas... Además, estamos mirando cómo hacer para que las personas que lo necesitan y no se lo pueden permitir puedan acceder a él", detalla Ruiz.

Los talleres comenzarán en enero y el gimnasio emocional está situado en Eutokia, en el edificio Boluetabarri en Bilbao. Marc Ruiz aconseja para empezar "que curioseen con este tipo de cosas y barajen la posibilidad de que son importantes. Al final las guerras tienen una base emocional. Y si los padres se acercan a esto, van a saber enseñar a los niños a gestionar también ellos sus emociones por lo que van a favorecer que sus hijos tengan un mejor desarrollo".

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