Apnabi

La vivienda de vida semi-independiente de Apnabi, que cuenta con la financiación de Obra Social BBK, marcha viento en popa tras dos años con la tecnología living lab como bandera
23 de Diciembre de 2013
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Susana Valladolid: "Esto no es café para todos, se trata de darle a cada uno lo que necesita"
Los códigos bidi son uno de los recursos de la vivienda.

La vivienda de vida semi-independiente que Apnabi gestiona en Erandio cumple dos años de vida "buscando la inclusión de estas personas con trastornos del espectro autista", explica Susana Valladolid, responsable del Servicio de Viviendas de Apnabi. "Todo el proyecto estaba enfocado a cómo podíamos utilizar la tecnología para hacer la vida más fácil a los usuarios, pero vimos que aunque la domótica les podía aportar algo interesante, nos lo aportaría a cualquiera de nosotros", detalla. "Si ellos tienen capacidad para subir y bajar persianas o para encender y apagar el fuego, que lo hagan. Nos dimos cuenta de que esto no iba de domótica sino de cubrir las necesidades de estos residentes".

En este piso conviven tres personas con trastornos del espectro autista que "requieren gran cantidad de apoyos a lo largo del día para organizarse, por ello tienen un mayor nivel de apoyo que el que tienen otras viviendas de vida semi-independiente, pero está ajustado a las personas que viven aquí", matiza Susana. "Sin embargo, no nos vale el café para todos, no pueden estar en recursos de 24 horas si no los necesitan. Lo ideal es trabajar desde la independencia y no desde la dependencia", recalca. En definitiva, buscar lo que sí pueden hacer, no lo que no pueden.

Así, descubrieron el 'living lab' mediante el cual se hace un análisis detallado de cuáles son las necesidades y cómo la tecnología puede ayudar a cubrirlas. "Hay que recordar que la principal idea de este proyecto es la inclusión por lo que enseñarles el uso de tablets nos pareció fundamental ya que es una herramienta que cualquiera usamos en el día a día", comenta Susana. Además "nos servía para mantener el contacto con las familias, ya que pueden mandarse correos electrónicos, fotografías... Vamos, lo que hace todo el mundo pero trabajándolas mucho porque tienen que estar adaptadas para ellos, no se les puede dar una tablet y decirles 'ala busca a ver qué hay'. Nosotros somos los que tenemos que buscar qué aplicaciones hay, cuáles son adecuadas...".

Proceso de cambio

Y la valoración desde que comenzaron es muy buena. "Al principio probamos con unas tablets baratas y no iban ni para atrás. Así que vimos que había que recurrir a lo mejor, no puedes darles algo que no funciona bien a personas con problemas de movilidad en las manos porque es un atraso". Se decantaron por el sistema android por la amplia variedad de apps gratuitas que tiene y porque muchas de las herramientas que utilizan están basadas en Google. "Hemos creado un blog privado donde ponen peticiones, ideas... También tenemos un cuestionario que rellenan por las mañanas con las tareas que han hecho y que es muy sencillo de utilizar pero que ha supuesto un gran avance", explica la responsable. Gracias a este cuestionario, las personas usuarias de la vivienda han podido salir "de su silencio" y dejar de buscar la aprobación de los profesionales para todo lo que hacen. "Estas personas han vivido en recursos mucho más institucionalizados y no se les ha enseñado a expresarse en lo que quieren y lo que no. El proceso de cambio, de empezar a decidir por sí mismos es muy bonito pero tiene que estar muy trabajado", comenta Susana.

También para los monitores ha sido un descubrimiento ya que les ayuda a ver cuál es su papel. "Tienen que tener claro que su misión no es dirigirlos, sino ayudarlos a desarrollarse en la vida". Y parece que la metodología funciona ya que los incidentes han disminuido y la calidad de vida de los usuarios ha aumentado. "Una de las cosas que les hace más felices es algo tan simple como decidir qué quieren comer", reconoce la responsable. "Ellos mismos te lo dicen, 'es que puedo echar todo el ketchup que quiera', algo que antes no podían hacer".

También en el ocio su vida ha cambiado desde que residen en esta vivienda. "Tenemos un código bidi con la agenda de las actividades del municipio, que por cierto son muchas, y ellos eligen qué quieren hacer. Y aquí también nos hemos llevado sorpresas porque una usuaria que antes no quería participar en nada ahora se apunta la primera. Lo que le pasaba era que no quería tomar parte en actividades con otros discapacitados, en cuanto se le ha ofrecido la posibilidad de hacerlo en actividades de la comunidad lo ha hecho encantada y además se relaciona estupendamente", comenta Susana. Y eso que la comunidad no siempre lo pone fácil. "Preguntan porqué viven solos, porqué van a comprar, les miran y ellos lo notan, pero lo que hay que hacer es estar en sociedad y participar en ella. Hay gente alta, baja, gorda, delgada, con discapacidad y sin ella y eso es lo que hace rica nuestra sociedad".

Más noticias sobre…

APNABI, Autismo, Tecnología



Siguenos a través de:TwiterFacebookRSS

BUSCADOR AVANZADO

Vocento

Creacion paginas web