Sexualidad y discapacidad

Un embarazo o el abuso sexual en el caso de las chicas y las relaciones parasitarias en el caso de los chicos son los mayores temores de los padres
03 de Febrero de 2014
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L. FERNÁNDEZ | Si hay un apartado vital que se ha dejado de lado en el tema de las personas con discapacidad es, sin duda, el de la sexualidad. El miedo de las familias ante el posible abuso que puedan sufrir sus hijos, el temor a un embarazo y la propia dificultad que tienen estas personas para poder crear una pareja lo ha convertido en la última demanda para los tutores. Sin embargo, no hay que considerar que su sexualidad sea diferente a la de los demás. "Por lo menos no más diferente de lo que es la sexualidad de un hombre con la de una mujer o la de una mujer de otra", explica Joserra Landarroitajauregui, sexólogo, pedagogo y psicólogo. "Lo que sí es más difícil", especialmente en el caso de discapacidad intelectual. " A ellos se les va a tratar como niños todo el tiempo porque hay una especie de presunción de que son niños eternos y, como tal, se les da el mismo tratamiento que se les da a los niños, separarles del sexo. Primero que no sepan mucho o nada y segundo que no vivan ningún tipo de experiencia porque consideramos que cualquier experiencia puede suponer un abuso, no presuponemos que pueda haber un uso", detalla el experto. Precisamente este miedo al abuso es uno de los mayores temores de los padres. Un temor que, por otro lado, es comprensible. "En el momento en el que se ingresa en el club de padres se ingresa en el de miedosos. Más aún si tu hijo es especialmente vulnerable", reconoce Landarroitajauregui. Y entre los miedos de los padres el del embarazo en caso de las chicas "es bestial", aunque también uno de los más fáciles de resolver. "Hoy tenemos muy buenos mecanismos para evitar la concepción, como la vasectomía para los chicos o la ligadura de trompas para las chicas, aunque esta última es mejor no hacerla porque a fin de cuentas es una intervención en toda regla y hay otras fórmulas igual de fiables", ratifica el sexólogo.

No obstante, aun en el caso de que se haya hecho la ligadura, hay padres angustiados. "El miedo al abuso es muy grande tanto en casos de chicas como de chicos. En cuanto a estos últimos, más que al abuso sexual en sí, se tiene miedo a que exista una relación injusta y parasitaria", comenta Joserra. "Es curiosos porque, cuanto más miedo tienen, más les protegen y cuanto más les protegen más vulnerables son ante estos hechos. El mecanismo mejor para que alguien no sea vulnerable es aprender a defenderse, pero ¿cómo aprendes a defenderte? En la vida. Y los depredadores y los parásitos detectan rápido a los vulnerables", afirma.

Ante esto, Joserra reconoce que los que más problema tienen son aquellos "más competentes". Así mismo, podría parecer que en el caso de que los dos miembros de la pareja tuvieran una discapacidad no debería existir un miedo al abuso, pero se dan otras variables. "Si se da el caso de que tenemos una hija e inicia una relación con un chico que es más tonto que ella, lo que pensamos es que ahora tenemos dos tontos en vez de uno. Y estas cosas aunque no se digan porque no es políticamente correcto, se sienten", asegura el sexólogo sin pelos en la lengua. Si encima el chico es más "listo que la chica" el caso se complica. "Nos han criado en una cultura en la que se incentiva la hipergamia, que significa que las mujeres deben buscar una pareja que sea más que ellas. Más guapo, más culto, más rico... Y ellas también se han criado en esta tesitura. Además, hay que tener en cuenta que la distancia entre una chica oficialmente tonta con un chico oficialmente listo puede ser muy poca. Como el que vive en Irún y está a un paso de Francia. Son pocos kilómetros pero supone vivir en dos estados diferentes", explica Joserra.

Ante la duda de qué consejo dar a los padres, el experto lo tiene claro. "Les digo que los miedos están ahí y que no hace falta ir a por ellos, vienen solos. Pero las oportunidades hay que ir a por ellas. Y a los padres les toca que sus hijos tengan las más posibles, porque si sólo se dejan llevar por los miedos sus hijos van a tener más taras de las que ya tienen. Cuando me replican: 'Ya, Joserra pero no va a poder fromar una familia normal', yo les respondo 'ya pero puede que tenga una pareja normal, con unas relaciones sexuales normales y con una chica o un chico que les quiera normalmente. Y si puede llegar a eso hay que intentar dárselo'".


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