Sexualidad y discapacidad

Regularizar las relaciones de pareja entre personas con discapacidad es aún una quimera, aunque en algunas instituciones ya se están dando los primeros pasos
04 de Febrero de 2014
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
L. FERNÁNDEZ | Normalizar la sexualidad de las personas con discapacidad y considerarlos igual que los demás adultos es uno de los territorios que aún queda sin conquistar. En las últimas décadas, se ha logrado cierta normalidad en cuanto a ocio, empleo o sanidad, pero la parcela de la vida en pareja no se ha tratado con la misma intensidad. "Esto es así porque se temen más los riesgos que las oportunidades que la vida en pareja puede generarles", explica Joserra Landarroitajauregui, sexólogo, psicólogo y pedagogo.

Sin embargo, en otros ámbitos también hubo riesgos que solventar y se hizo. "Hace 50 años cuando se creó Gorabide no se les permitía a los chavales usar cuchillos en las comidas. Si ahora lo hacen es porque, entonces, personas revolucionarias vieron que era el momento de dejarles cortar su comida", analiza el experto. Lo mismo sucede en el tema laboral. "Hoy hay chavales con discapacidad que usan desbrozadoras en los trabajos de jardinería. ¿Esto quiere decir que los de Lantegi Batuak están locos? No, quiere decir que van dando pasos. No existe garantía de que no vaya a haber un accidente, pero han asumido los riesgos porque son más los beneficios. Y, de hecho, tienen menos índice de accidentes que otras empresas", matiza Joserra.

En sexualidad, no obstante, aún se van dando los primeros pasos. Pero se van dando, que es lo importante. "Hace no mucho llevé a un grupo a Burgos porque allí se están haciendo cosas interesantes y tienen varios pisos con parejas. Y eso que es una ciudad muy conservadora", comenta. También es curioso ver qué país es uno de los más avanzados en este tema. "En Israel hay encuentros de familias, incluso con un rabino de por medio, donde hay cierta permisividad. Vamos que no se promueve que hagan, pero no se impide que hagan. Es cuestión de posibilitar. Aunque también hay que entender que eso sucede en un contexto de familias que se conocen entre sí, porque muchas veces no sólo nos preocupa el que esto pase, sino también con quien", reconoce Joserra.

Esta situación aquí puede parecer aún ciencia-ficción, pero quizá en unos años no sea tan extraña. En Futubide se están dando los primeros avances hacia una normalización de la vida en pareja para estas personas tuteladas. "Lo bueno que tiene lo que hacen en Futubide es que ellos tienen la tutela por lo que lo que hacen para uno les afecta a todos", comenta el experto. Así, se están desarrollando varias líneas de trabajo en este tema con las personas tuteladas que tienen más capacidades. Por ejemplo, en Nochevieja se les ha permitido a varias parejas, que vayan a un hotel a celebrarlo, con cena, fiesta y noche en una habitación. "Algunos es la primera vez en la vida que hacen esto y tienen la misma emoción que quien ha visto por primera vez el mar. Ahora en Futubide solo hace falta que la pareja esté constituida y que haya pasta para pagar, pero han visto que esto es bueno".

Además, ver que las pruebas que hacen salen bien les da alas para seguir haciendo. "Ya hay algunos casos de parejas que no sólo viven en la misma habitación sino que incluso comparten una cama de matrimonio. El haber pasado de las dos camas a una es revolucionario", reconoce. Y eso que normalmente la gente que vive en residencias lo hace en habitaciones de dos, lo que significa que están perfectamente diseñadas para vivir en pareja "que es como vive el 85% de la población normal, mientras que el 85% de las personas con discapacidad no lo hace. Y los que forman pareja es 'pese a' sus familias y tutores no 'gracias a'", dice Joserra.

Él hace seguimiento a las parejas y ha podido comprobar los beneficios que les aporta. Beneficios todos ellos objetivables: mejora la tensión, el comportamiento, dejan de tomar pastillas... "Puede parecer increíble, pero una chica que antes tomaba medicación para dormir, desde que comparte cama con un tío que ronca no la necesita. Y la que llevaba toda la vida obesa, ahora ha perdido 18 kilos porque tiene una motivación. Porque dormir juntos no es solo tener más posibilidad de practicar sexo, sino que da otro estatus, nos da abrigo, apoyo. Esto nos lo da a todos y más aún cuanto más vulnerables seamos", asegura Joserra.

Más noticias sobre…

Discapacidad, Futubide, Sexualidad



Siguenos a través de:TwiterFacebookRSS

BUSCADOR AVANZADO

Vocento

Creacion paginas web