Programa 'Sortuz Sendatu - Sana y Crea'

El programa 'Sortuz Sendatu - Sana y Crea' que desarrolla el Museo Guggenheim Bilbao con los hospitales de Cruces y Basurto y el patrocinio de Obra Social BBK ha llegado a casi 3.000 menores ingresados en sus siete años de vida
06 de Marzo de 2014
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El arte se acerca a los niños hospitalizados
Bego y Merche se encargan de realizar el taller en Cruces.

L. FERNÁNDEZ | En la escuela del hospital de Cruces no hay sitio para las enfermedades, las pruebas, o los dolores. Cuando los pequeños que están ingresados o que acuden al hospital de día entran por la puerta todo eso lo dejan fuera. El hecho de que hoy toque taller del Guggenheim también influye a que el ambiente esté aún más relajado. Sin embargo, el ir y venir de enfermeras es algo habitual y no rompe con el clima del taller, cada cual sigue a lo suyo sin preocuparse de que vengan a buscar a alguien para hacerle analíticas.
El programa 'Sortuz Sendatu - Sana y Crea' surgió hace 7 años fruto del acuerdo entre los hospitales de Basurto y Cruces y el Museo Guggenheim y gracias a la colaboración de Obra Social BBK. Una vez al mes, durante el curso escolar, niños y niñas de entre 3 y 16 años, hospitalizados en estos centros, pueden participar en talleres relacionados con las exposiciones de la pinacoteca bilbaína.

Los educadores del museo se trasladan a los centros hospitalarios para mostrar a las profesoras de las aulas cómo realizar el taller de forma autónoma y continuar con el trabajo más jornadas. Desde que comenzó el proyecto ya han participado en los talleres casi 3.000 niños y niñas que "no pueden salir, pero a quienes podemos traer la realidad al hospital", destacan Bego Cancela e Itziar Villariezo, educadoras del Departamento de Educación del Gobierno Vasco que trabajan en el Hospital de Cruces.

En esta ocasión el tema es la muestra de Garmendia, Maneros Zabala y Salaberria. "Pueden participar todos menos los que tengan que guardar reposo o estén en aislamiento", comenta Bego. Tampoco los pacientes de oncología acuden a la escuela. "A ellos se les lleva el taller a su habitación, de hecho, Itziar está ahora en esa planta trabajando con ellos", explica la educadora.

Éxito de participaciónHoy el aula está bastante llena, "de hecho si llegan a venir dos más que no han podido hubiéramos tenido problemas de espacio", y todos los pequeños están concentrados en sus obras. Merche, la responsable del taller del Museo Guggenheim, les explica la exposición y el trabajo de los autores y cada uno decide qué realizar. "Pueden elegir qué quieren hacer siguiendo unas pautas. También seleccionan ellos el material que van a utilizar aunque están pensados en función de cada taller."

"En algunas ocasiones -matiza- hecho cosas más de guarrear, que les encantan, y,  aunque no son materiales tóxicos,  si alguno de los niños no se puede manchar se les pone guantes para evitarlo", explica Merche. Ella lleva encargándose de los talleres desde que comenzaron. Un día en Basurto y otro en Cruces,  cambia de tercio y se encuentra con un montón de chavales a los que hay que cambiar la visión que tienen de un entorno que no es por definición agradable. Es una manera que sus estancias hospitalarias sean menos agresivas. Y "los chavales participan a gusto", afirma. Y no hace falta que lo asegure. Se percibe a simple vista.

Jone y Ane son las mayores. Es la primera vez que se han acercado a la escuela y se han encontrado con el taller. "Llevamos unos días ingresadas y encima hoy no podemos comer nada así que aquí podemos pasar el tiempo entretenidas y se nos hace más corto. Además, nos ayuda a olvidarnos un poco de todo", explica Ane. Sin embargo, de momento no le llega la inspiración. "Voy a poner un persona aquí y luego ya veré".

También a Carlos le cuesta que fluyan las ideas, pero lo bueno que tiene el Guggenheim es que hay de todo. "Es que nunca he ido al museo", reconoce. Él ha venido desde Potes a hacerse una analítica y mientras espera ha aprovechado para participar en el taller. Cuando acaben quizá convenza a sus padres para visitar la pinacoteca por primera vez.

Sara, de 11 años, está trabajando una imagen del Guggenheim de noche. "Es una foto muy bonita y voy a poner unas pestañas en el agua" para trabajar los diferentes volúmenes. Lleva dos semanas ingresada, pero hoy le dan el alta. "Ya he venido más días a la escuela. Me gusta porque aquí estamos entretenidos y no nos aburrimos tanto".

Joseba de 9 años, "recién hechos", y Álvaro, de 10, comparten mesa y gustos. Los dos parecen más interesados en piratas y tesoros que en las obras de los autores. Joseba es la primera vez que acude a la escuela porque le ingresaron ayer. Álvaro ya lleva unos días y ha estado más veces así que le explica qué cosas hacen. En su libro en tres dimensiones hay lugar para barcos, monedas y hasta tiburones. Eso sí, para colocar a estos últimos hay que recurrir a la experta. Merche acude enseguida a explicarles cómo pueden montarlo para crear un efecto tridimensional.

Mientras, Jone regresa de hacerse unas pruebas y Ane parece que ya ha encontrado la inspiración. "He hecho una estantería que dispara cuadros", comenta. Y Bego responde, "muy Guggenheim".


Próximos talleres (suelen ser el primer martes y el primer miércoles de cada mes pero puede variar):

- Marzo: Ernesto Neto
- Abril, mayo y junio: Yoko Ono
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