Programa Zurekin Zainduz - Cuidando contigo

Dentro de su área de Cuidados Paliativos, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi cuenta con un servicio específico para personas que atienden a enfermos crónicos terminales
04 de Abril de 2014
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Vanesa Machado, trabajadora social, e Iñigo Santisteban, psicólogo, del Área de Cuidados Paliativos.

L. FERNÁNDEZ | Desde 2010 el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi cuenta con un programa para cuidadores dentro de su área de cuidados paliativos, que logró ese mismo año premio País Vasco, un Alma solidaria, organizado por El Correo "El programa 'Zurekin zainduz-Cuidando contigo'  surge al detectar una necesidad de los cuidadores de recibir una atención específica a sus necesidades cuando se ven en la situación de acompañar a un ser querido en el final de la vida", explica Iñigo Santisteban, psicólogo del Área de Cuidados del hospital.

Así, en septiembre de aquel año se puso en marcha, gracias a la colaboración de Obra Social BBK, un servicio que sirve de "puerta de entrada para conocer los recursos que tiene el hospital para atender a enfermos crónicas y a sus cuidadores". Además, les ha servido para "llegar al exterior por medio de una web específica en la que ponemos a disposición de los cuidadores material de información y respuestas a preguntas concretas" y que en estos 3 años y medio ha recibido más de 22.000 accesos. Actualmente también cuentan con perfil de Facebook, una manera más "de acceder desde el exterior a la información del programa".

El programa Zurekin Zainduz-Cuidando Contigo

 "El programa es un nexo de unión entre el área hospitalaria y la domiciliaria. Mientras que la primera está más enfocada a atender a enfermos crónicos avanzados, la segunda está enfocada a las personas en el final de la vida y sus cuidadores. En estos casos cuentan con una enfermera y un médico, pero también con un psicólogo, un trabajador social...", en definitiva, personas que les escuchen y que atiendan no sólo el dolor físico de los enfermos, sino también el emocional, tanto de estos como de sus cuidadores.

"En el programa damos atención integral", dice Iñigo. "El dolor físico se puede aliviar en mayor medida con medicamentos, pero hay otro tipo de malestar que es importante aliviar con la labor de acompañamiento que realizamos". Además, existe otro tipo de atención que suele dejarse de lado y que aquí resulta fundamental. "Tenemos un servicio de atención espiritual mediante la pastoral, pero también hay miembros que están formados en ateción espiritual no vinculada a ningún credo religioso", matiza el psicólogo. "Lo que facilita la asdcripción a un credo religioso son unas pautas, pero aquellos que no estás adscritos se plantean las mismas cosas, las mismas preguntas, qué voy a dejar cuando ya no esté, para qué voy a seguir viviendo si mi final va a estar cerca, o qué me queda por hacer, qué imagen me gustaría que mi familia tuviera de mí cuando ya no esté. Son preguntas que van surgiendo bien de manera espontánea o bien indagando".

En lo que se refiere a los cuidadores, en primer lugar se valoran sus labores de cuidado y se reorienta en caso necesario qué hacer en determinadas situaciones. "Una vez que el enfermo ha fallecido se envía al cuidador una carta personalizada acentuando los aspectos más importantes de su labor como cuidador y en caso de que lo soliciten se les acompaña en el duelo".

Formación específica en cuidados paliativos

En el área de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios trabajan médicos, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos y voluntarios. Tanto unos como otros deben recibir una formación específica para poder llevar a cabo su labor en un área tan delicada de la medicina como ésta. "Los profesionales disponen de una formación básica y una específica en cuidados paliativos, en salud mental, en escucha y comunicación".
En el caso de los voluntarios hay una persona responsable del servicio que se encarga de realizar campañas de sensibilización y de acogida del voluntario para hacer un seguimiento de su actividad, además de formación adecuada mensualmente a lo largo del año. "Algunos voluntarios son personas que han sido usuarios del servicio y que pasado un tiempo quieren acompañar a otros en situación parecida a la que ellos vivieron", comenta Iñigo.

Ante la cuestión de cómo superan el día a día en un trabajo como éste, Iñigo es claro. "Esta labor nos hace plantearnos nuestros propios valores y nos hace crecer como personas, pero también nos ayuda a conocer nuestras propias emociones. Si estás ante una situación que te toca emocionalmente e identificas cómo te afecta a ti, aprendes a detectar estas emociones en los cuidadores".

Verdad soportable

Cuando un médico trabaja con enfermos crónicos avanzados llega un momento en que se le plantea la duda de hasta dónde puede contar al enfermo sobre la gravedad de la enfermedad. "Nosotros nos manejamos con los términos de verdad soportable, aquella que la persona puede asumir en ese momento", aclara el experto.

Y en el caso de que la familia no quiera darle esa información lo tiene claro. "La ley dice que si el paciente quiere tener información sobre la enfermedad debemos dársela, pero no podemos entrar en una batalla con los cuidadores. Cuando no quieren decirles nada suede ser desde la buena intención de evitarle un malestar emocional. En esos casos tratamos primero con la familia qué miedos hay y los abordamos para poder planificar la información conjunta a transmitir al paciente".



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