Primeros auxilios para niños

La Cruz Roja de Bizkaia ofrece cursos de primeros auxilios orientados a atender a niños y bebés y aseguran que la primera pauta que hay que tener en cuenta es la prevención
02 de Junio de 2014
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"Nunca se debe trasladar a un paciente en un vehículo privado a un hospital si es grave, siempre en ambulancia"
Oihane muestra las maniobras que hay que realizar a un menor de un año ante un atragantamiento.
L. FERNÁNDEZ | Iranzu Etxebarrieta es la responsable de formación de Cruz Roja Bizkaia y Oihane González es enfermera y formadora de los cursos de primeros auxilios que organiza periódicamente la entidad. "Tenemos cursos de primeros auxilios básicos que se hacen a menudo pero los destinados a niños se suelen organizar unas 3 veces al año y son más exhaustivos para este colectivo", explica Iranzu. Los alumnos pueden ser de todo tipo, padres, educadores o estudiantes de magisterio, pero todos comparten su inquietud sobre cómo actuar ante una urgencia en la que haya menores involucrados. "Sólo duran 15 horas y su precio es de 18 euros, así que tienen bastante éxito", reconoce la responsable de formación. En ellos se ofrecen desde maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas a pautas en caso de accidentes como atragantamientos, hemorragias, contusiones, intoxicaciones...

El próximo tendrá lugar del 9 al 13 de junio (de 18:00 a 21:00 horas), en grupos de unas 18 o 20 personas y aún hay plazas libres para quienes quieran apuntarse, que deberán acudir a la sede de la Cruz Roja en Bilbao (José María Olabarri, 6, entrada por el parking de la estación de Renfe de Abando).

Si alguien está en dudas y quiere saber un poco más sobre qué se enseña en estos cursos Oihane da unas pautas básicas de qué hacer ante determinadas situaciones.

La prevención, fundamental

La primera pauta en los primeros auxilios es la prevención. "Cuando falla la prevención es cuando ocurre el accidente", dice Oihane. Para evitarlo es fundamental la vigilancia y seguir las pautas de la conducta AVA. "Significa Advertir, Valorar y Adoptar. Advertir las situaciones que entrañan riesgo, valorar el peligro y adoptar las medidas para evitarlo", detalla. "Por ejemplo, si un niño tiene costumbre de meter los dedos en el enchufe, ponemos protectores". Asimismo, considera que "el decirle a un niño que no haga algo no le quita libertad, hay que imponer una cultura de prevención".

En caso de que la prevención falle y se dé el accidente tienen otra conducta, la PAS, Proteger, Alertar y Socorrer. "Lo primero es autoprotegerse y evitar que se dé un segundo accidente como consecuencia del primero. Después llamar al 112 y tercero socorrer a la víctima", remarca la formadora. "Y tener en cuenta que el 112 es el número de emergencias europeo por lo que nos sirve en diferentes países y para ambulancias, policía o bomberos".

Atragantamiento

Los atragantamientos son una de las urgencias que más angustian a los padres. Lo primero que hay que hacer es diferenciar entre dos franjas de edad. "En el caso de los menores de 1 año se actúa de diferente manera. Se les coloca boca abajo con la cabeza más baja que los pies, siempre apoyado para que no se nos caiga, y se le da cinco golpes entre las escápulas", explica Oihane. "Después se le pone boca arriba y en el centro del esternón, un poco más abajo de la línea de los pezones, se realizan cinco compresiones, con dos dedos para evitar hacer demasiada fuerza, y vigilando si sale el objeto". Y advierte de las dos cosas que nunca hay que hacer. "Ni cogerles por los pies y ponerles boca abajo, ni meterles los dedos en la boca para sacarlo porque podemos empeorarlo", recalca.

En el caso de niños mayores de un año, las diferencias con los adultos no son tan evidentes, y lo importante es saber si estamos ante un caso de atragantamiento leve o grave. "En los casos leves, la tos suele ser efectiva, así que si está tosiendo lo mejor es dejarle toser. Ni dar agua, ni que ponga el brazo en alto, ni por supuesto dar golpecitos en la espalda porque podemos empeorar la situación", afirma la formadora. "La tos es lo mejor porque es el mecanismo fisiológico que tenemos para expulsar objetos".

En caso de que no tosa y se empiece a poner rojo, ya estamos ante un caso más grave. "Habrá que colocarse detrás del niño y darle cinco golpes entre las escápulas, pero siempre inclinado hacia delante porque si le golpeamos en vertical el objeto puede insertarse más", advierte Oihane. En caso de que esto no sirva habrá que recurrir a la maniobra Heimlich. "Se busca la boca del estómago y se coloca el puño abrazando al paciente y apretamos hacia dentro y hacia arriba. Conseguimos que las vísceras abdominales hagan fuerza y empujen los pulmones hacia arriba. Lo que se intenta es crear una tos artificial", detalla la experta. Así hasta cinco veces, después repetiremos los golpes con la maniobra hasta que salga el objeto "o hasta que el niño quede inconsciente, que entonces el problema ya será otro". En estos casos es más importante desobstruir la vía aérea que llamar a urgencias, ya que hay que actuar muy rápido. Lo más aconsejable es, si hay dos personas con el pequeño, que uno realice las maniobras y el otro se encargue de llamar.

Intoxicaciones

"Hay que llamar al 112 o al centro de toxicología para saber qué hacer dependiendo de lo que haya ingerido el niño", explica Oihane. Eso sí, hay cosas que se hacen mucho y que son contraproducentes: inducir al vómito o beber leche. "Si inducimos al vómito y al ingerirlo ha provocado lesiones, al vomitar puede empeorarlas. Si además, está semiinconsciente, ese vómito puede pasar al tracto respiratorio y que el daño sea mayor", comenta la formadora. Y en el caso de la leche "si tomamos un líquido que lo diluya, pasa más fácil y antes al tracto circulatorio".

Traumatismos

Hay que diferenciar si es en una extremidad o en la cabeza. "Si es en una extremidad hay que inmovilizarla y trasladar al niño a un centro médico para que lo valoren. Pero no hace falta ir a urgencias, podemos acudir a un centro de salud", recomienda Oihane. En el caso de que el golpe sea en la cabeza, la reacción es diferente, "El examen deberá ser más exhaustivo, especialmente si hay un deterioro a nivel de la consciencia o si ha vomitado o convulsionado cuando se ha golpeado". Entonces habrá que llamar al 112 y trasladarlo a un hospital en ambulancia. "Esto es básico siempre. Nunca se puede transportar a los niños, ni a nadie, en un vehículo particular a un centro sanitario si la urgencia es severa, siempre en una ambulancia", alerta Oihane. Hablarles para que se mantengan despiertos y comprobar la respuesta también resulta adecuado.

Insolación

Aquí las pautas de prevención son las más importantes. "Tener mucha hidratación, hacerles beber aunque digan que no tienen sed. Y cubrir y proteger del sol", recomienda la formadora. "En caso de que no lo hayamos hecho, dependiendo del cuadro, puede pasar que esté sudandao abundantemente, habrá que llevarle a una zona fresca en la que no haya corrientes y aflojarle la ropa y refrescarle", explica. En caso de que se maree o pierda el conocimiento llamaremos al 112.

Picaduras de medusas y salvarios

Otra de las urgencias habituales en verano son las picaduras de medusas o salvarios en las playas. En el caso de las medusas suelen quedar sobre la piel restos de tentáculo. "Lo primero que hay que hacer es inactivar el veneno que se hace con zumo de limón o vinagre. Después se retiran los restos con agua de mar y se aplica frío en la zona, pero nunca directo, hay que proteger el hielo con un trapo o paño para que no genere una quemadura", detalla. Y el tema de que la orina inactive el veneno "es verdad, pero los socorristas tienen zumo y vinagre para estos casos".

En los salvarios también habrá que retirar la espina si se ha quedado insertada e inactivar el veneno. "Para ello habría que meter la extremidad o la zona en la que se haya clavado en agua tibia e ir aumentando el calor del agua hasta que el niño aguante. Después se pone frío local, nunca directo", matiza. Y reconoce, "son muy dolorosas".

Alergias alimentarias

"Ante la menor duda hay que acudir a un centro sanitario y no esperar a que el cuadro empeore". Las alergias pueden ser leves o graves. Las leves provocan algunos problemas digestivos, erupciones cutáneas, picor...

"Las graves son las que provocan problemas respiratorios. En esos casos siempre hay que llamar al 112 para ver qué es lo que ha generado la alergia y cómo hay que actuar".

Además, hay que tener en cuenta que no se nace con una alergia por lo que pueden surgir en cualquier momento. "Las alergias se producen al contacto continuado con los alérgenos, no de entrada, por lo tanto puede pasar que estemos usando algo habitualmente y nunca nos ha provocado nada y de repente un día lo provoca".

En general...

En cualquiera de los casos que hemos detallado, sin embargo, hay que tener en cuenta que "nuestra ayuda sólo es últil mientras llega personal especializado, después tenemos que dejar que ellos actúen".

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