Argibe

Acompañar a las personas mayores que se encuentran solas es la máxima de la asociación Argibe, que en sólo un año ya cuenta con 90 voluntarios, aunque siempre "hacen falta más"
03 de Julio de 2014
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Que nadie se sienta solo
Una de las tertulias organizadas por Argibe.

L. FERNÁNDEZ| Josu Altuna es presidente de Argibe, una asociación de acompañamiento en la soledad que sólo lleva un año en funcionamiento y que ya cuenta con 90 voluntarios.

"Cuando algunos de nosotros iba a una residencia a visitar a un familiar veíamos que había usuarios que esperaban las visitas de los demás con anhelo. Simplemente les hacía falta que les dijeras hola y nos dimos cuenta de que era un problema social grave". En marzo del año pasado se pusieron manos a la obra los ocho socios fundadores y para junio ya tenían montada la asociación, aunque empezaron a funcionar en septiembre.

"Actualmente tenemos servicios de acompañamiento en la Misericordia de Bilbao, en Sagrado Corazón de Getxo y en Sanitas de Barakaldo y también nos han llamado del ayuntamiento de Santurtzi para dar servicio en los domicilios pero aún no está cerrado", detalla Josu. Y aunque tienen 90 voluntarios siempre les hacen falta más. "Tenemos varios proyectos para los que necesitamos gente. Por ejemplo hay uno con personas con discapacidad intelectual para el que nos haría falta gente joven y otro que es una especie de gimnasio mental que daríamos en la sede para que que también necesitamos personas voluntarias", reconoce el presidente.

Perfil variado

El perfil de los voluntarios es variado. "Tenemos gente joven y también jubilados o gente mayor. De hecho la que más años tiene es una mujer de 84, que está estupenda", afirma Josu. A la hora de realizar las asistencias los voluntarios siempre van de dos en dos y son muy variadas. "Puede ir desde atender a la persona directamente a organizar tertulias en las que hablamos de todo un poco. También hay una tertulia concreta que ofrece un psiquiatra en la que se hablan temas más profundos y como Argibe nació de una iniciativa cristiana hacemos algo de labor pastoral", describe el responsable.

Para llevar a cabo su labor algunas residencias les llaman y a otras se ofrecen ellos. "Una vez establecido el vínculo se firma un convenio de colaboración en el que se establecen las horas y los días a los que se va a acudir y ellos nos marcan los contenidos que quieren que tratemos y qué personas necesitan más de nuestra labor", comenta.

Gratificante

A las personas que quieran hacerse voluntarias les dan formación para ello y "trimestralmente nos reunimos para saber qué pasa en cada asistencia por si ha habido algún incidente y dar parte a los responsables de las residencias". Además, cuentan con una hoja de partes en el que pueden anotar si notan algo raro, por ejemplo si a un usuario al que llevan tiempo tratando le da un bajón, se escribe en ese parte al que tienen acceso Argibe y los responsables del centro.

En cuanto a la labor que realizan "los voluntarios están encantados. Dicen que es muy gratificante y ven contentos a los usuarios de las residencias, de hecho en este tiempo sólo se ha dado de baja una voluntaria y porque se ha mudado fuera. Eso sí, si tuviéramos más podríamos abarcar más cosas", recalca el presidente de Argibe.

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