Centro Egunon Etxea

Pili Castro, responsable del Área de Mayores de Cáritas, y Cristina, educadora en Egunon Etxea explican las características de este recurso pensado para mayores en riesgo de exclusión
11 de Julio de 2014
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La casa de los buenos días
Pili Castro, de pie, con algunos de los trabajadores del centro.

L. FERNÁNDEZ | El centro Egunon Etxea de Cáritas nació en 1993 como centro de día, un recurso que hasta entonces no existía. "En 2003, la Diputación ya empezaba a contar con su propia red de centros y vimos la necesidad de cambiar el tipo de usuario al que nosotros nos dirigíamos para dar cabida a un grupo de población que se quedaba fuera de los centros institucionales", explica Pili Castro, responsable del Área de Mayores de Cáritas. Así, se pasó de atender a personas mayores de 65 años a atender a mayores de 60, o más jóvenes pero con características propias que les hacen equiparables. "Son personas en situación o en riesgo de exclusión social, en muchos casos con perfiles de sinhogarismo. Esto no significa que estén en la calle, aunque los hay, porque muchos viven en pensiones, solos en sus casas o incluso con la familia, pero hay una mala relación".

La razón para dirigirse a este perfil de usuarios es simple. "Pensamos que a partir de los 60 años los mayores pueden pasar automáticamente a una residencia, pero no es así. Hay un colectivo de personas que no cumple las características para estar en una residencia, pero sí necesita la ayuda que se le proporciona en Egunon Etxea", comenta Cristina, una de las educadoras.

Usuarios

Este cambio de perfil replanteó toda la estructura del centro y durante un tiempo convivieron los usuarios de perfiles anteriores con los nuevos. "Hablamos con recursos de esta zona y sí había demanda, pero al principio costó que llegaran", recuerda. Hoy no tienen ese problema y existe lista de espera para poder acceder al servicio. "Contamos con 33 usuarios y aunque hay plazas para 35 de momento no están cubiertas porque también damos otro servicio denominado abierto. En él damos cobertura a personas que no acuden al centro, pero sí se trabaja con ellos. Pueden venir a ducharse, a comer, a tomar la medicación... Hay quienes han empezado con el servicio abierto y han acabado siendo usuarios del centro y al revés, personas que han pasado por el centro y luego han reunido las características para estar en una vivienda comunitaria, pero que siguen manteniendo el vínculo de esta manera", explican.

Los usuarios llegan desde Cáritas, pero a través de trabajadores sociales o de otras organizaciones. "Te intentas coordinar con los profesionales que tratan a los usuarios y a ellos mismos les viene a la cabeza que Egunon Etxea puede ser la solución", afirma Pili. "Éste es un colectivo que se diluye como si no existiera, pero está ahí", defiende Cristina.

El perfil suele ser masculino pero "están llegando cada vez más mujeres y cuando éstas llegan lo hacen más deterioradas que los hombres, porque por lo general la mujer cuenta con más recursos personales para salir adelante".

Actividades

En Egunon Etxea, además, no se trata de pasar el tiempo. "Se ofrece una cobertura muy amplia desde necesidades básicas como duchas, comidas, toma de medicación... El centro está abierto desde las 9 de la mañana hasta las 18.00 de lunes a viernes y hasta las 14.00 los sábados, domingos y festivos".

También se trabajan otras cosas como acompañamiento a todos los niveles, si se les tiene que acompañar al médico, al dentista... "A cada uno se le adjudica un educador que le tutoriza y con el que se va haciendo el planing", afirma Cristina. "Esto es un proyecto que se caracteriza por la flexibilidad. No hay que hacerles venir a las 9. Cuando una persona viene aquí, el educador le hace adoptar una serie de compromisos. El primero igual es que tiene que venir a comer, luego se le dice que ahora vamos a ir al médico, ahora vas a venir más pronto por la mañana y así se va ampliando la actuación", especifica Pili.

Aparte, el centro cuenta con actividades. Hay una voluntaria que hace manualidades, dos grupos de teatro que luego hacen bolos por los pueblos... También hay tertulias en las que leen y preparan miniobras.Y toman parte en los servicios del centro. "Una persona se encarga de la lavandería, porque pueden dejar la ropa para lavar y planchar, otros ponen y quitan la mesa, van a por el pan...", detallan las responsables.

En verano hay salidas. "Este año han estado cuatro días en Murgia en una casa de las hijas de la caridad, que también tienen presencia en el centro, y para ellos son sus vacaciones", dice Pili.

Asimismo, han empezado a hacer acompañamiento a personas. "Hay voluntarios que salen con ellos a dar una vuelta, a tomar algo, a hacer alguna compra. Es prácticamente una relación de amigos y agradecen que sean voluntarios porque les transmite normalidad", resaltan.

Pasar a otros recursos

Una vez que la situación de los usuarios cambia se recurre a otras opciones. "Nuestro objetivo es que las personas hagan un proceso de mejora personal y luego pasen a otros recursos, como a uno de los pisos que tiene Cáritas para este colectivo".

Pero también "puedes ver que el deterioro es tal que hay que derivarle a una residencia. Vas dando pasitos. Cuando vienen aquí no tienen una valoración de dependencia y para una vivienda comunitaria es necesaria".

En general, la historia de Egunon Etxea es de éxito "después de venir aquí hay quien ha recuperado la relación con la familia", pero también se han dado fracasos, "de personas que no quisieron estar aquí y nos cuesta admitirlo y dejar que no estén", reconoce Cristina.



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