Gorabide y Apnabi

Según los expertos, en cuanto los padres, el pediatra o la escuela tienen la sospecha de que el niño padece algún tipo de trastorno del neurodesarrollo deben acudir a estos servicios para tratarles lo antes posible
09 de Septiembre de 2014
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Atención temprana, una gran ayuda al desarrollo
La atención temprana busca desarrollar el máximo provecho de cada niño.

L. FERNÁNDEZ | Si en cualquier tratamiento médico la precocidad es fundamental para atajar la enfermedad, en el caso de los trastornos del neurodesarrollo no iba a ser diferente. La atención temprana es toda aquella intervención que se haga para paliar un déficit o discapacidad entre los 0 y los 6 años, pero siempre teniendo en cuenta que el tratamiento es paliativo, rehabilitador o preventivo pero nunca curativo.

"No podemos llamarlo terapia porque entonces lo relacionamos con lo curativo y hay ocasiones en las que no hay nada que curar sino que hay que prevenir, mientras que en otros casos se trata de lograr la mejor calidad de vida para él y su familia, pero no una curación", explica Montserrat Clavero, responsable del servicio de Atención Temprana de Apnabi.

Eso sí para poder desarrollar esta atención temprana lo mejor es el diagnóstico precoz. "Es lo más importante, para ello se ha puesto en marcha en Bilbao, y se está extendiendo, un plan de atención integral a niños con necesidades especiales que consiste en aplicar todos los métodos de detección precoz de manera coordinada", explica Clavero. "Hay algunos trastornos que se detectan muy bien, con la prueba del talón, por ejemplo, o el síndrome de Down. Más difícil es en otros trastornos como los del espectro autista porque no hay marcadores biológicos y entonces tenemos una gran dificultad para diagnosticar". Por ello esta especialista recalca que lo ideal es "que haya sensibilización en los distintos niveles. Sabemos por experiencia que en estos casos en los que no hay marcadores biológicos los que mejor detectan que hay un problema no son pediatría o neonatología, sino la escuela, porque ellos van a poder detectar que algo no está funcionando bien".

En nuestro entorno tenemos una factor a nuestro favor para detectar el problema antes y es que "nuestros niños se escolarizan muy pronto, por lo menos a los 2 años". "¿Qué ocurre en las escuelas? La primera semana cada niño es distinto porque vienen de casas distintas con costumbres distintas, pero para la segunda o tercera semana todos han adquirido los hábitos y rutinas del centro, sin embargo hay algunos que no. Estos, por lo general, son los que tienen un trastorno cuya detección no depende de marcadores biológicos". Es entonces cuando la escuela debe derivar al pediatra o al neuropediatra, pero no es necesario esperar a tener un diagnóstico formal para empezar a recibir la atención temprana. "Si hay una sospecha, ya se le manda porque si no se pierde un tiempo precioso", ratifica la experta.

Cuanto más pequeños mejor

María Antonia Regué, responsable del servicio de Atención Temprana de Gorabide, comparte la opinión de Clavero. "Cuanto más pequeños somos más posibilidades tenemos de poder aprender mejor y más rápido lo que nos están enseñando. Eso no quiere decir que después no se pueda hacer nada, sino que se tarda más y los resultados son más pobres".

Ambas expertas comparten la importancia del término integral al hablar de este tipo de atención.

"La atención no debe ser sólo con el niño. Ningún niño es un niño enfermo si no es por el entorno. Si yo no puedo correr no es un problema si mi entorno no me pide que corra. Por eso hay que tratar también al entorno. Porque puede pasar que ese niño tenga un buen funcionamiento en atención temprana, pero en el colegio o en casa no, y esa no es la finalidad", matiza Regué. Para ello "se hace una interveción a través de las actividades cotidianas. Por ejemplo, a un bebé de 1 mes se le intenta enseñar que empiece a voltear o a sujetar la cabecita. Esto lo podemos hacer en sesión o les podemos enseñar a sus padres cómo cada vez que lo van a vestir, lo van a colocar en la hamaca o en la cuna, o le van a bañar se puede hacer de una manera o de otra y que sirva para aprender lo que queremos enseñarle. No es darles una tabla de ejercicios, sino enseñarles cómo lo que hacen con ellos habitualmente les ayuda en el desarrollo".

Montserrat Clavero lo corrobora. "Cada familia y cada niño necesita que se intervenga de una manera personalizada, pero eso no quiere decir que nos podamos saltar todo lo que tiene que ver con todas las áreas del desarrollo. No es aconsejable partir al niño en trocitos y llevarle a muchos especialistas. Es mejor trabajar de una manera global en la psicomotricidad, en la comunicación y lenguaje, en lo cognitivo y en lo social, aunque hagas más incidencia en un área que en otra. Por eso se trabaja individual y en grupo", especifica.

Para quién

La atención temprana es adecuada para niños con cualquier trastorno del neurodesarrollo, como tratornos del espectro autista, déficit de atención e hiperactividad o síndrome de Down y X Frágil por poner unos ejemplos. Lo que es importante es tener en cuenta un detalle. "Si un niño no se puede comunicar va a ser un niño con muchas más dificultades consigo mismo y problemas de conducta. Pero nosotros los problemas de conducta los vamos a entender como el resultado del problema, no el motivo del tratamiento, porque nuestro objetivo de 0 a 6 años es empujar el desarrollo", aclara Clavero.

"Es importante que la gente sea comprensiva con estas situaciones porque bastante tienen los padres", reconoce Regué. "Muchos de estos niños aparentemente no tienen nada y los padres deben oír frases como que 'no le has dado un azote a tiempo'. Bastante duro es tener lo que tienen como para que encima tengan que escuchar esto", comenta.

También es importante saber que "esperar nunca es la solución. Muchos padres consideran que sus hijos tienen algún problema porque no habla a la vez que el resto por ejemplo y se les dice que no se preocupen, 'ya hablará, todos los niños hablan', y eso no es verdad. La experiencia nos dice que cuando una familia se alerta suele tener razón", afirma la responsable de Apnabi.

Ventajas

Las ventajas de este tipo de atención son básicas. "Desde un principio va a haber alguien que va a guiar a las personas que le cuidan sobre cómo debe hacer las cosas para sacar el máximo provecho del niño, que seguro que es mucho, y a través de acciones cotidianas y normales", detalla Regué.

"Tenemos evidencia de que en trastornos del espectro autista es incomparable la evolución del niño que tiene atención temprana y del que no. No garantiza que todos tengan la mismo evolución, pero sí se va a lograr lo máximo para cada niño", reconoce Clavero.

Ahora además "tenemos un fuerte aliado con las nuevas tecnologías no porque hayan descubierto la forma de comunicarnos con los niños, sino porque son muy bien acogidas", admite la experta. "No deja de ser la herramienta porque la metodología la ponemos los profesionales, pero sí es muy atractiva para ellos".

"Yo llevo trabajando con TEA desde hace unos 30 años, y lo mejor que me ha pasado fue empezar en el año 97 en el servicio de atención temprana porque he visto en el trabajo diario cómo evolucionan los niños y cómo las familias te cuentan que entienden mucho mejor lo que les pasa a sus hijos. Pueden hacer un día a día de otra manera, siendo unos padres normales de unos hijos excepcionales y eso es lo más gratificante", afirma. "Ahora además sabemos que con la atención temprana se ha instaurado un 10% menos de discapacidad intelectual en los niños con TEA. Pero sabiendo lo que hay que trabajar y de manera integral en todas las áreas de su vida". "Lo que me ha enseñado la experiencia es que no vale con que haya un buen profesional en la vida de un niño para que todo vaya como debe ir. Tiene que haber toda una red, profesionales, familia... a lo largo de toda su vida para las ayudas que pueda necesitar".

Más Información

Servicios de base de la Diputación de Bizkaia: 900 22 00 02 de lunes a viernes de 8:30 a 19:00

Apnabi (Programa de Atención Temprana Goiz): 94 476 03 32

Gorabide: 94 443 12 10

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