Dificultad de procesamiento sensorial

Entre un 5 y un 16 % de los niños padecen este trastorno que provoca dificultades para percibir la información que transmiten los sentidos de la forma correcta
09 de Septiembre de 2014
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Cuando las rutinas duelen
Indicaciones útiles sobre niños y niñas con transtorno del procesamiento sensorial.
L. FERNÁNDEZ | Cualquiera hemos presenciado en unas fiestas locales al niño de 3 o 4 años que huye despavorido al escuchar el primer cohete que celebra el día grande. La mayoría podemos pensar que simplemente no le gustan los ruidos fuertes, pero no tiene por qué ser tan simple. "Nosotros aprendemos a través de los sentidos. Se produce un proceso neurológico en nuestro cerebro y transformamos la información que nos llega en mensajes que tienen sentido. Por ejemplo, oímos nuestro nombre, tú lo dices, yo lo oigo y oriento mi cabeza hacia ti buscándote. Esto ocurre de manera automática en la mayoría de los niños, pero hay algunos que tienen una disfunción ahí y su sistema nervioso no funciona de la manera usual. Tienen dificultades para percibir la información de la forma correcta a través de sus sentidos, de sus ojos, de sus oídos, de su piel. Esto provoca que le den un funcionamiento distinto a la respuesta. Siguiendo con el ejemplo del nombre. Mirar hacia donde nos llaman es una respuesta habitual y no nos produce ninguna reacción, pero el volumen que hemos usado, más alto o más bajo puede ocasionar una molestia leve, una molestia grande o incluso auténtico dolor. Con los petardos hay niños que se lo pasan bien, niños que los ven pero ni les van ni les vienen y niños que salen corriendo. Estos sienten auténtico dolor. Eso son las dificultades de procesamiento sensorial", detalla María Antonia Regué, responsable del Servicio de Atención Temprana de Gorabide.

Entre un 5 y un 16%

Este trastorno conlleva una dificultad de procesamiento de las sensaciones y afecta a entre un 5 y un 16% de la población general. ¿Pero quiere decir que sólo tienen eso? "No, la mayoría tienen alguna otra cosa relacionada. De hecho, creemos que el 90% de los niños que tienen un trastorno del espectro autista van a tener esa dificultad, pero no sólo los niños con TEA. De la misma manera solemos pensar que un niño con estas dificultades tiene un trastorno del espectro autista, pero no tiene porqué ser así. Aunque es habitual no ocurre siempre", describe la especialista.

Esta dificultad de procesamiento sensorial es muy habitual en niños con parálisis cerebral y en niños con un nivel de desarrollo intelectual muy bajo. "Además, puede estar relacionado con un solo sentido o con varios".

Este tipo de trastorno aún no es muy conocido por lo que en muchos casos se relaciona con un problema de comportamiento y educación en los niños. "Es importante que los padres de niños con problemas sepan que este trastorno existe y que no es causado por una mala educación porque no sabes controlar a tu hijo. Que ésta es la segunda parte. Cuando un niño se pone a gritar porque ha oído un ruido fuerte, lo pasa muy mal porque se ha hecho un rasguño, o no tolera que le empujen en los columpios... mucha gente piensa que es un problema de educación y no es así. Lo primero que tenemos que pensar cuando un niño tiene una respuesta hacia algo que no es la habitual es ser comprensivos, porque puede haber algún motivo", reconoce Regué.

Habitual en el TDAH

En los casos de trastornos del déficit de atención e hiperactividad esta dificultad estará "sí o sí". "En cuanto hay una alteración, es muy alta la probabilidad de encontrar otros problemas", explica la experta. De hecho, lo normal es que los niños ya estén diagnosticados de otra cosa y que estén en tratamientos de atención temprana, pero en caso de no ser así deben contactar con asociaciones como Gorabide para poder recibirla. Porque la situación de ese niño y su familia puede mejorar y mucho. "Lo primero es explicarles lo que sucede. Eso ya es la mitad porque los padres por fin entienden porqué sus hijos sólo quieren comer macarrones sin tomate y con pollo. Es un paso inmenso. No es porque seas mal padre sino porque el niño tiene un problema que hay que tratar. Después tal y como nosotros tenemos concebido el programa de atención temprana a partir de las dificultades que tiene el niño se van introduciendo mejoras para que vaya cambiando, y cambia", asevera Regué.

¿Se diagnostica demasiado?

"Ésta es una espléndida pregunta y es bueno que se clarifique las veces que haga falta", reconoce María Antonia Regué. Hay gente que dice 'ahora de repente todos los niños tienen TDAH'. Sabemos por estudios muy fiables que en todas partes hay un porcentaje de personas que tienen esquizofrenia. Pues con el TDAH sucede lo mismo. No están diagnosticados todos los que son".

Y en este punto lo tiene claro. "Por supuesto, hay que diagnosticarlo, y hay que tratarlo y esos niños van a mejorar mucho no sólo a día de hoy sino de cara al futuro. Hay estudios de niños que han sido tratados pronto, niños que necesitan ser tratados, y que llegan a adultos mucho mejor". En cuanto a una de las principales preocupaciones de las familias como es la medicación, Regué es contundente. "Es una medicación muy testada que se empezó a dar cuando se casó Grace Kelly, vamos que tenemos mucha información de cómo funciona".

Un medio amable

En este tipo de problemas hay que tener en cuenta al entorno en el que nos movemos. "Cada uno somos de una forma, y nos desenvolvemos en un medio y es el medio el que va a modular cómo se expresan nuestras dificultades. Por ejemplo, un niño que tiene un diagnóstico de autismo, una dificultad de procesamiento sensorial y que además puede tener un TDAH, pensar qu ese niño pueda estar comportándose bien, lo que entendemos por bien, en el 'jantoki' de la escuela... pues se lo estamos poniendo difícil. Sería más adecuado buscarle un lugar en el que no haya tanto ruido. Pero lo mismo en las aulas. Si el medio, dígase la escuela, su casa, o el tren... es amable con ese niño tendrá respuestas más adecuadas que si es hostil con él", especifica. De hecho, según la opinión de esta experta nada es en sí un problema "si no lo es en un medio". "Un niño con TDAH depende de en qué actividad esté, va a ser más o menos dificultoso para él estar en esa actividad y a los que están, estar con él. Sin embargo, hoy por hoy, la escuela funciona con los niños sentados en un pupitre, nos guste o no nos guste", admite.

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