Entrevista con Rocío Ramos-Paul

"Apostando por un cambio en el paradigma ", jornada en la sala BBK para ayudarnos en la educación de niños, adolescentes y jóvenes
02 de Febrero de 2015
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"El error más gordo es pensar que lo hago todo bien, que soy un padre perfecto"
"Es verdad que todos los niños acaban durmiendo solos, pero lo importante es el cómo".

Este sábado, 7 de febrero, tendrá lugar en Bilbao una interesante jornada sobre educación en la que participarán el psicólogo Javier Urra, el juez Emilio Calatayud Pérez,  y  los televisivos Pedro García Aguado ('Hermano Mayor')  y Rocío Ramos-Paul ('Supernanny')

L. FERNÁNDEZ | Rocío Ramos-Paul es muy conocida por el programa de televisión 'Supernanny' , pero también es licenciada en Psicología y autora de libros como 'Niños desobedientes, padres desesperados' o 'Niños: instrucciones de uso. El manual definitivo'. Llega a Bilbao para presentarnos su ponencia  'Los padres, principales responsables en la ayuda al menor. Asumiendo límites y responsabilidades' , y hemos charlado con ella:

¿Quiénes tienen menos asumidos los límites y las responsabilidades, los padres o los hijos?
Quienes tienen que aprender a asumir límites son los hijos, pero los padres deben ser eficaces a la hora de ponerlos porque responsable se hace uno a través de las normas y límites, no desde el principio. El gusto por ser responsable no viene hasta que son casi adultos.

Hay cierta tendencia al 'si no hace daño a nadie déjale', pero ¿qué consecuencias puede tener esto en el futuro?
Hay un estilo educativo en algunos padres hacia una filosofía más laxa, de permitir determinadas cosas sobremanera, quizá porque no tenemos en cuenta lo que viene después. Hay padres que te dicen "pero todos acaban durmiendo solos, o todos acaban comiendo solos...". Es verdad, pero lo importante es el cómo. Estás trabajando el que tu hijo el día de mañana sea autónomo, que no dependa de alguien para hacer las cosas, de la alabanza de alguien, de la crítica de alguien... Es verdad, todos acaban durmiendo solos, pero no sabemos cómo. Es importante establecer cómo tiene que hacer las cosas especialmente en estas edades de 0 a 6 o de 0 a 8, y saber las consecuencias de no intervenir.

Pero alabando o premiando cuando hacen algo bien y castigando cuando lo hacen mal, ¿no les estamos también condicionando?
No, ellos están pendientes de la atención de los padres. Castigar no es siempre lo que se hace, porque hay padre que tienden a castigar todo el tiempo y el castigo pierde sentido. Entendemos que las conductas adecuadas hay que alabarlas y reforzarlas para que las repita. Pero  es que además busco que mi hijo desarrolle un tipo de comportamientos que le ayuden a ser un niño muy feliz. Por ejemplo, a mí me gusta que mi hijo sea capaz de estar sentado a la mesa hasta el final, pero además sé que eso le ayuda a que cuando vaya al colegio pueda atender y no tener que estar levantándose cada dos por tres. Le ayuda a potenciar la atención y la concentración; y si además lo hago durante las comidas podemos trabajar habilidades sociales como respetar turnos de palabra.

¿Qué es lo más difícil en la educación?
Cada familia tiene una dificultad distinta y es bonito que sea así porque cada niño tiene una necesidad diferente. Quizá la dificultad estriba en saber qué necesita mi hijo y si tienes más de uno se complica porque cada niño necesitará una cosa. Eso sí el error más gordo es pensar que lo hago todo bien, que soy un padre perfecto. Eso es lo que más daño hace a los niños.

Tú sueles decir que educar es equivocarse, pero a los padres nos aterra equivocarnos y que los niños paguen las consecuencias.
Pero es muchísimo peor el padre que piensa que lo hace todo bien, porque esto va al 'las cosas son como yo digo y yo tengo razón' y ese esquema es muy dañino. Que te dé miedo equivocarte es normal porque tus hijos son lo que más quieres y es lo que más te preocupa y cualquier cosa que pienses que le puede hacer daño te ataca emocionalmente, por eso está bien preocuparse, pero también equivocarse.

Y ante los niños ¿debemos reconocer el error?
Por supuesto. Tú le estás enseñando que cuando uno se equivoca lo reconoce, reflexiona y se disculpa y a partir de ahí aprende del error y puede funcionar de otra manera.

¿Siempre hay margen para que un niño desobediente cambie?
Siempre, tanto niños como adultos, aunque es verdad que los niños están más preparados para el cambio.

Pero hay padres que afirman haber probado de todo y que no hay manera.
Un error frecuente en esta frase es que un día he probado a hacerlo así, y otro asá, donde ayer castigaba, hoy no mantengo... No hemos sido consistentes con las consecuencias porque al final los niños aprenden con consecuencias, no con explicaciones largas.

Cada generación viene más inteligente que la anterior, ¿cómo podemos lidiar con esto?
A mí me parece maravilloso porque significa que nos hemos preocupado mucho de estimularlos. Se viaja más y eso da más experiencia, y luego están las nuevas tecnologías que manejan. Claro que si son más listos el sí porque sí no les vale, hay que explicárselo, pero cada edad tiene una manera de explicar las cosas.
Un padre no puede dar explicaciones largas a un niño de dos años por muy espabilado que esté, habrá que decirle esto se puede y esto no se puede. Con 8 ya tendremos que dar una explicación, pero tendré que mantenerme firme con las consecuencias y a los 14 seguramente tendré que negociar, que es algo que los padres llevan fatal. Para el niño de 2 negociar, cuando no tiene capacidad de elegir entre más de dos cosas, le estás liando y al de 14 decirle que esto es así porque sí va afectar a la relación afectiva. Es buscar qué necesidad tiene el niño en cada etapa para ir dándole respuesta.

¿Con 3 años se les pueden dar alternativas o son pequeños aún?
Sí, pero a mí me gusta que los niños empiecen a probar alternativas muy sencillas. ¿Qué ropa prefieres? ¿Qué postre? Siempre presentándole entre dos o tres cosas para que elija. El de 14 normalmente te va a presentar él las alternativas.

Las nuevas tecnologías que antes mencionabas, ¿son un beneficio o un problema?
Si yo les tengo siempre delante de las pantallas y no hace otra cosa sí, es un problema. Tiene que jugar, hacer actividades extraescolares, relacionarse... Si ocupa prácticamente todo su tiempo de ocio es un problema pero si forma parte de otras actividades o si puedo utilizarla para que mi hijo de 8 años vea una película mientras yo cierro un ojo y me echo una siesta tampoco pasa nada, estoy controlando qué película es y me lo llevo a mi campo. Además, hay estudios que demuestran todas las ventajas que tienen de cara a la estimulación. Lo que no es sustituible es la traducción de lo que leen, los padres deben estar pendientes de lo que hacen.

Y ¿cómo lidiar con los abuelos que tan importantes resultan hoy día?
Los abuelos lo ideal es que sean abuelos, los de toda la vida, los de a ratitos, los de disfrutar, los que dan chocolate cuando la madre lo ha prohibido, y hay muchos que son así. El problema es cuando pasan a ser abuelos canguro. Y ahí toca negociar de nuevo, que los padres sean más transigentes con las normas y límites y que los abuelos entiendan que forman parte de la educación y que le va a tocar poner normas y límites que igual no le debería tocar poner. El niño debe entender que en casa de los abuelos hay unas normas y en casa de los padres puede haber otras y lo llevan bien, ¿eh? Pero los abuelos no deben perder esa figura de cómplice de los nietos.
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