Ocio y jóvenes con discapacidad

Un grupo de investigación de la Universidad de Deusto ha elaborado un informe sobre la oferta de ocio para jóvenes con discapacidad en Bizkaia
18 de Febrero de 2015
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"Yo también quiero pasarlo bien"
Fuera de las asociaciones para personas con discapacidad hay poca oferta de ocio.
Actualmente existe poca "oferta de ocio comunitaria accesible, inclusiva y que garantice la participación de personas con discapacidad". Las asociaciones realizan un gran esfuerzo por proporcionar a las personas con distintas minusvalías una alternativa de ocio que responda a la demanda de sus asociados, pero hay alternativas  de ocio en el entorno comunitario que no cumplen las condiciones de accesibilidad ni incorporan ningún elemento de inclusión. Estas son algunas de las conclusiones del trabajo que  han realizado las investigadoras del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto Aurora Madariaga e Idurre Lazcano, con la colaboración de Sheila Romero.
Su investigación ha tratado de descubrir cuáles son los principales rasgos del ocio de la juventud con discapacidad en Bizkaia.

Encuesta entre jóvenes con discapacidad
Para ello han realizado una encuesta a jóvenes de entre 14 y 29 años y con discapacidad auditiva, visual, física o intelectual. En la iniciativa han contado con la colaboración de asociaciones para personas con discapacidad y centros relacionados con el empleo de este colectivo.
"Las asociaciones han colaborado con nosotros en varias cuestiones relacionadas con el estudio global: descripción de los programas y actividades que ofertan desde las distintas asociaciones en las que participan jóvenes con discapacidad; identificación de las condiciones de accesibilidad e inclusión en la oferta comunitaria de ocio; y facilitación del acceso a jóvenes con discapacidad a los que poder administrar la encuesta. En este aspecto también colaboraron centros especiales de empleo y centros ocupacionales.

Además, han participado técnicos municipales "para facilitarnos la información sobre la oferta de ocio en infraestructuras y equipamientos de ocio que utilizan los jóvenes o que son de uso exclusivo de la juventud", detalla Aurora Madariaga, responsable del estudio.

Poca oferta
Las principales conclusiones destacan cómo fuera de las asociaciones para personas con discapacidad, hay poca "oferta de ocio comunitaria accesible, inclusiva y que garantice la participación de personas con discapacidad, aunque es verdad que los responsables de equipamientos y servicios de ocio de la comunidad van incorporando, aunque sea poco a poco, elementos que facilitan el acceso y la participación de algunas personas con discapacidad", reconocen las autoras del estudio.
Identificación de barreras

Barreras
Los  jóvenes encuestados, lejos de la imagen idílica de algunos de los anuncios que vemos últimamente en televisión y que nos muestran a jóvenes con discapacidad  realizando actividades arriesgadas,  aluden a la discapacidad como una de las principales razones por las que no practican las actividades de ocio que les gustaría hacer.

Otro de los datos que refleja el estudio es que hay una proporción mayor de mujeres que  realizan actividades de ocio en solitario , el 81%  frente al  66% en los hombres. "Se puede pensar que la mujer tiene más capacidad de hacer actividades individuales como pasear o ver la tv, pero recordemos que se refiere a algunas actividades de ocio de todo el repertorio mencionado que las hace de manera individual. Además en las encuestas de usos del tiempo se refleja que la mujer dispone de menos tiempo para dedicarlo al ocio porque tiene más obligaciones familiares y personales. En el caso de esta investigación quizá las actividades a las que dedican más tiempo las mujeres son las que pueden hacer solas, si disponen de menos tiempo será más factible hacer alguna actividad sola o en el hogar", matiza Lazcano.

Las personas con discapacidad intelectual y el ocio en las asociaciones
También se detecta que el 80% de las personas con discapacidad intelectual participa en el ocio de las asociaciones, una cifra muy superior al del resto de discapacidades. "Suponemos que se debe a que son las familias fundamentalmente las que gestionan los patronatos de estas entidades y los que deciden que su hijo acuda al servicio de ocio de la asociación. En otros colectivos puede que decidan los padres en menor medida o que el joven se oponga más a acudir en esas franjas de edad, pero más adelante se incorpora igualmente a los servicios de ocio de las asociaciones", confirma Madariaga.

El entorno no promueve la inclusión
Y sobre si hay suficientes opciones de ocio para jóvenes con discapacidad, las investigadoras lo tienen claro. "En el caso de los jóvenes con discapacidad de Bizkaia creemos que las asociaciones prestan servicios de ocio (culturales, turísticas, recreativas o deportivas) en función de las demandas de sus asociados y quizá en ese sentido se podría decir que es suficiente. Pero conviene añadir que hay opciones de ocio en el entorno comunitario que no cumplen las condiciones de accesibilidad ni incorporan ningún elemento de inclusión". Por ello, el estudio también propone una estrategia de trabajo en red para "promover la inclusión en el ocio".
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