Entrevista Tristán Ulloa, director de 'En construcción'

Tristán Ulloa dirige la obra de teatro 'En construcción' que se representa este sábado, día 6 de junio, en la Sala BBK y cuya recaudación irá destinada a CEAR Euskadi
03 de Junio de 2015
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
"Si nuestra juventud se va a buscar una oportunidad, ¿por qué no se le da al que viene?"
Tristán Ulloa se estrenó como director teatral con 'En construcción'.
L. FERNÁNDEZ | En esta obra, escrita y protagonizada por Carolina Román y Nelson Dante, se cuenta el drama de la inmigración desde la esperanza y el humor, y sobre todo, buscando que el espectador sienta en su propia piel lo que supone dejar todo atrás buscando un futuro mejor.

¿Qué cuenta 'En construcción'?
Básicamente es una historia de amor enmarcada en un contexto de inmigración, una pareja de argentinos que vienen a España con su bebé en el momento del corralito, con todo lo que conlleva de adaptación a un medio que no conocen, a unas políticas muy restrictivas en lo que a emigrantes se refiere en este país. Y años después se encuentran de bruces aquí con aquello de lo que venían huyendo de allí. Y se plantean qué hacer, ¿volver, quedarse? Es una historia de desarraigo sobre todo.

Los autores son también los intérpretes de la obra y son argentinos, así que saben de lo que están hablando, ¿no?
Sí, pero lo han vivido de otra forma. No es autobiográfica, pero sí hemos tirado de su propia experiencia y de la de amigos que nos rodean que son de otras nacionalidades y están viviendo esto. Incluso espectadores que nos han dicho que están en esa situación.
Pero, sobre todo, lo que habla es de una historia de amor y de lucha contra las vicisitudes y contra un entorno hostil.

Uno de los temas centrales de 'En Construcción' es el desarraigo como ha dicho. ¿Hay un punto de no retorno para el inmigrante?
No sé, yo lo que intento es que, por un momento, el espectador haga el esfuerzo de ponerse en los zapatos del otro y resulta difícil dependiendo de en qué posición estés en la sociedad. Es una función, además, que tiene mucho sentido del humor porque muestra cómo nos ven ellos a nosotros. Por ejemplo, cómo se dan aquí las indicaciones para llegar a un sitio. Hacemos chiste de esos desencuentros lingüísticos hablando el mismo idioma.
En este caso son una pareja que se va con su bebé, pero hay muchos que es uno solo el que se va dejando atrás a su pareja y a sus hijos, y ponerse en el lugar de quienes tienen que hacer eso supone un esfuerzo, pero la imaginación te puede llevar a un sitio doloroso y es un ejercicio interesante. Más allá de los números, hay historias y personas que han dejado a gente atrás y en esta obra ponemos rostro a esas personas que se quedan atrás. Me ha venido a la cabeza una viñeta de un dibujante gallego Novoa en la que se ve a una mujer despidiendo a un hijo que se iba en un barco y con otro hjijo en el regazo y el marido le decía "no llores, mujer, que ya volverá" y ella contestaba "no lloro por el que se va, lloro por el que se queda". Aquí hablamos también de esos que se quedan y de las esperanzas y expectativas que ponen en los que se van intentando encontrar un camino mejor.

Esta obra es además su debut en la dirección teatral, ¿por qué se decidió a dirigirla?
Hacía tiempo que quería dirigir teatro, había dirigido cine pero no teatro, y quería hacerlo con algo con lo que me sintiese cómodo, tanto en dimensión de la producción, y esta es una producción pequeña que ha salido enteramente de nuestro bolsillo, como en lo referente al tema. Yo no soy argentino, pero sí soy español nacido en otro país por causas de exilio y el desarraigo es un sentimiento muy reconocible más allá de la nacionalidad, entonces de alguna forma yo también sabía de qué estaba hablando, además que la idiosincrasia argentina la conozco bastante bien. Me pareció que se daban los factores ideales para ponerlo en escena con un mínimo de recursos y jugar mucho con la inteligencia e imaginación del espectador.

La representación del sábado es, además, especial porque la recaudación estará destinada a CEAR Euskadi.
Sí, yo colaboro con CEAR hace ya unos años; tuvimos la oportunidad de representar la obra en Vitoria durante dos días, y vino la gente de CEAR y nos propuso hacer una representación para los refugiados. Allí la obra gustó mucho, precisamente en Vitoria que es una ciudad muy susceptible al tema de la inmigración debido a las políticas tan duras de Maroto en la alcaldía, y funcionó muy bien.

Usted se plantea varias preguntas en torno a la obra, ¿cómo nos ven? ¿cómo les vemos/tratamos? ¿Se atreve a contestarlas?
Yo tengo mi propia opinión, pero creo que nuestra labor como artistas consiste en plantear preguntas más que en contestarlas y en eso consiste también el teatro. Poner espejos frente al espectador y saber si está dispuesto a contestar esas preguntas. Hemos vivido un momento en que esos emigrantes han pasado a ser los españoles en otros países, y ¿cómo esperamos que nos reciban? ¿Cómo pensamos que hemos recibido nosotros a la gente de fuera? ¿Por qué ellos vienen a robarnos el trabajo y nosotros vamos a buscarnos la vida? ¿Por qué esa perversión del lenguaje? ¿Por qué queremos para nosotros lo que muchas veces no concedemos a los que vienen a nuestro país? Hay que pensar mucho y creo que la tolerancia pasa por ponerse en la piel del otro. Y esa es la reflexión que queremos hacer. Ponerse en los zapatos del otro, y no estamos hablando de gente marginal ni mucho menos, sino gente como tú y como yo que lo que quiere es vivir en un sitio donde se les permita vivir con un mínimo de condiciones y eso es lo que hace también la juventud que se está yendo de este país, es buscar una oportunidad, así que ¿por qué no se lo vamos a permitir también al que viene aquí?

¿Hay inmigrantes de primera y de segunda?
Sí, por supuesto. El dinero es un factor muy importante. No es lo mismo venir a ver qué encuentras y a buscarte la vida, que venir con otro tipo de disposiciones. Dime qué traes en la cartera y sabrás cómo te recibimos. Eso por desgracia es normal.

Mencionaba las políticas de Javier Maroto en Vitoria, ¿nos hemos insensibilizado mucho con la problemática de los inmigrantes debido a la crisis?
Sí, porque es una coartada estupenda. Cuando tenemos problemas en casa lo fácil es mirar al que viene de fuera y exhorcizarlo de esa forma: "lo que hay es esto y es para nosotros". Y buscar la causa de los males en el hecho de que si no hay trabajo el problema es que hay muchos inmigrantes o que la mano de obra barata la acapara el inmigrante, y eso no es así. El problema es que el sistema es defectuoso y que no absorve ni para el español, ni para el inmigrante, ni para nadie. Y creo que en este caso Maroto se ha aprovechado de un sistema defectuoso. Es el mismo discurso que el Frente Popular francés y así es como comenzó el nacionalsocialismo, de la clase obrera. Es una forma de populismo, de decirle al trabajador de a pie "si tú no tienes mejores condiciones es porque desde fuera te las están quitando". Y creo que es un discurso muy peligroso.

Además, usted es una persona bastante crítica con las políticas del Gobierno del PP y ha llegado a decir que quitar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes es 'terrorismo de Estado'.
Sí, para mí lo es. Vulnera los derechos humanos y creo que nuestro país ha vulnerado muchos derechos humanos. Se llevan las manos a la cabeza con temas... que creo que hay cosas más importantes que ofenderse por los símbolos... Y encima tocas eso y te conviertes en un antipatriota,. Para mí la patria es otra cosa. Es estar orgulloso de cómo actúa tu país en determinadas circunstancias y yo creo que nuestro país no ha dado, ni da, la talla en muchas cosas, sobre todo en materia de derechos humanos.

Más noticias sobre…

CEAR Euskadi, Emigración, Solidaridad



Siguenos a través de:TwiterFacebookRSS

BUSCADOR AVANZADO

Vocento

Creacion paginas web