Campaña solidaria

Desde hace unos meses un árbol muy especial crece en el Hospital de Cruces
12 de Junio de 2015
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ADRIANA CARRILLO | Germán tiene 15 años, toca en la banda de su pueblo y le gusta jugar con la consola. Asier cumplió 8 hace poco más de un mes y lo celebró con sus 25 compañeros de clase una tarde luminosa y feliz. Germán y Asier, como Aitziber, Nora, Álvaro, Aner, Kepa y otros 29 niños y niñas más están ingresados o reciben sus tratamientos en la unidad de pediatría oncológica del Hospital de Cruces, donde le plantan cara al cáncer con valentía, esperanza e inagotables ganas de vivir.
Entre sesiones de quimioterapia, análisis, y operaciones estos pequeños se divierten, estudian, hacen trastadas e intentan llevar una vida normal. Por eso desde hace unos meses sus fotos presiden la sala de juegos de la unidad, como parte de una propuesta de Maricarmen Somoza, madre de Germán, y de la fotógrafa Yolanda Eizagirre, que busca concienciar sobre la importancia de donar médula ósea y de apoyar la investigación del cáncer infantil. Cada fotografía, cada niño, cada historia, es la rama de un árbol, el 'Árbol de la vida-Bizitzaren zuhaitza', el nombre de esta iniciativa.

La savia de las asociaciones
Y es que la guerra contra el cáncer también se libra más allá de la planta de la unidad de Oncología, fuera del hospital, donde los padres, madres, hermanos y familiares de los niños están al pie del cañón, vendiendo pulseras y mochilas, organizando mercadillos solidarios y eventos deportivos, tocando centenares de puertas y miles de corazones para financiar investigaciones.
Asociaciones como Pekeropa o la Cuadri del Hospi, fundadas por padres de niños con cáncer ayudan a financiar proyectos de investigación de Biocruces, algunos de ellos paralizados por falta de fondos, y contribuyen al bienestar de los niños en planta a través de la organización de actividades lúdicas o la compra de juguetes y disfraces. A nivel estatal la Asociación Pablo Ugarte APU, destina sus recaudaciones a 13 equipos de investigación, dos de ellos pertenecientes a Biocruces. De esta manera cada vez se arroja más luz sobre la biología, los patrones y las causas de los tumores cerebrales, la leucemia, el linfoma, o el neuroblastoma, cánceres que afectan cada año a 1.200 niños en todo el país y que se estudian gracias al apoyo privado.
Otro de los pilares en los que se sustenta la lucha contra el cáncer en niños es la detección precoz, por lo que es necesario la realización de estudios que detecten síntomas pocos corrientes, que establezcan cuándo un dolor deja de "ser normal", así como buscar métodos no invasivos para obtener resultados y tratamientos menos agresivos. "Desafortunadamente no interesa investigar una enfermedad que afecta a un niño entre 1.000.000, como ocurre con el sarcoma de Ewing, o de cánceres que afectan a un niño por cada 200 adultos", señala Somoza, al referirse que el 80% de los fondos que se destinan a la investigación proviene de capital privado.
Es gracias al altruismo de personas anónimas y de fundaciones que el 'Árbol de la vida' sigue echando raíces en la unidad de Oncología Pediátrica, donde los pequeños y sus familias continúan aferrándose a él. Como Germán que lleva dos meses con su cuerpo libre de cáncer. O Asier que el próximo curso volverá definitivamente al cole, donde le esperan sus 25 compañeros. O de Aitziber, Nora, Álvaro, Aner, Kepa y otros 29 niños y niñas más.

Historias con corazón
Entre las historias de estos pequeños luchadores se encuentra la de Agurtzane, madre de una niña con leucemia que recibió de parte de los padres y madres de la clase de su hija un preciosos regalo en forma de cuento. La andereño de su hija contó a los compañeros la historia de Iur, un pequeño árbol que pierde sus hojas al llegar el invierno y que gracias a la ayuda y al calor de sus amigos los pajaritos consigue superar el frío y recuperar su esplendor cuando llega la primavera. Como ella misma dice en la entrada del vídeo "sentimos tanto apoyo y gratitud que no supe cómo dar las gracias pero ahora sí lo sé, pidiendo más, en los hospitales hay niñas y niños que, como la protagonista de este cuento, en determinado momento sienten frío y miedo. Me gustaría compartir este regalo con ellos y con vosotros por si pudiera aportar un poquito de luz y calor".


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