Violencia de género e infancia

La editorial bilbaína Desclée De Brouwer publica "Detrás de la pared", un trabajo colectivo de una decena de profesionales sobre los niños y adolescentes expuestos a la violencia de género
21 de Octubre de 2015
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Anoche escuché los gritos
Las voces fuertes al otro lado de la pared
Otra noche sin dormir
No sirve llamar
La policía siempre llega tarde
Si es que llega
Y si llega
Dicen que no pueden interferir
Con los asuntos domésticos
Entre un hombre y una mujer
Y a medida que se van
A ella se le llenan los ojos de lágrimas
Anoche escuché los gritos


L. FERNÁNDEZ | Este extracto de la canción 'Behind the wall' (Detrás de la pared) de Tracy Chapman refleja perfectamente el dolor y la impotencia que sufre un menor que vive expuesto a la violencia doméstica. Esa forma de evocar a todos los niños fue lo que dio la idea a Sofía Czalbowski y a su equipo para el título de su último trabajo 'Detrás de la pared. Una mirada multidisciplinar acerca de los niños, niñas y adolescentes expuestos a la violencia de género' en el que una decena de especialistas han puesto en común sus conocimientos para servir de guía en este difícil tema a todos aquellos que trabajan con menores. Un trabajo que les ha llevado 3 años y que ha resultado arduo y enriquecedor, ya que incluye diferentes teorías, "difíciles de compatibilizar, pero que en el fondo son lo mismo, ayudar a prevenir, y brindar asistencia y rehabilitar  a los menores, aunque pueda hacerse de diferentes maneras".

Pero la canción de Chapman no fue la única razón de que este trabajo se titule de esta forma tan descriptiva. "Las madres están muy sensibilizadas con el malestar de sus hijos y muchas te dicen 'yo intentaba cerrar las puertas, no gritar, que no se enterara', pero es que es un clima que se genera", explica Czalbowski. "Muchos autores lo relacionan con el terror de los niños y niñas durante la guerra, e incluso los niños lo hacen", comenta. Si a esto le sumamos "la ley del silencio que impera en el maltrato, el aquí no ha pasado nada, es doblemente negativo", reconoce la autora. "Los niños lo que necesitan del mundo adulto es una respuesta a sus dudas, a sus interrogantes, por qué pasa esto, qué es lo que sucede... no lo plantean así porque no tienen madurez para hacerlo, pero son respuestas lo que necesitan".

Un manual para profesionales
El libro quiere hacer las veces de manual para profesionales que trabajan con niños, niñas y aolescentes, "en general, porque esto está muy invisibilizado. Por ejemplo, los maestros pueden detectar que un menor está expuesto a la violencia de género pero necesitan tener los conocimientos para ello. Yo soy miope y si no me pongo las gafas no veo, esto es igual. Si no dispongo de los recursos no puedo ver lo que pasa". Y es que aunque cuando hablamos de violencia a la mayoría nos viene a la cabeza la física, en esta obra, Sofía y el resto de profesionales dan respuesta a esa otra violencia, la que no se ve, porque el niño ha estado al "otro lado de la pared", pero que también le afecta.

Ante esto, Sofía hace hincapié en el ámbito legal. "Es importante que jueces, abogados, forenses, puedan detectar la problemática que se genera, porque se dan circunstancias tremendas en las que el niño convive con el agresor, e incluso en un 30-60% de los casos puede haber solapamiento con otros tipos de maltrato infantil por lo que hay que ver qué pasa en cada familia y cómo afecta al niño", advierte la experta. Y alerta de que quien tiene derechos es el menor. "Muchas veces se oye que el padre tiene derecho a las visitas, pero lo importante es la supremacía del derecho del menor, porque es especialmente vulnerable por su inmadurez, por eso hay que ver el derecho del niño a la visita, no basándose en el quiero o no quiero, sino analizado por una serie de profesionales".

Consecuencias
En cuanto a las consecuencias que puede tener en los menores estar expuestos a la violencia de género, variarán en función de la edad, "de hecho lo primero que pregunta un psicólogo infantil es cuántos años tiene", comenta la experta. "Un niño pequeño en edad preescolar va a tener alteraciones relacionadas con las funciones básicas, el sueño, la alimentación... Cuando va creciendo veremos consecuencias en el ámbito escolar, porque pasan mucho tiempo en la escuela. Puede haber niños que tengan poca tolerancia a la frustración, conductas más agresivas, otros que tengan falta de concentración, no prestan atención, apatía...", describe. En cuanto a la cuestión académica, Sofía destaca dos ejemplos contrapuestos. "Muchas veces tienen problemas para cumplir las tareas pero claro, ¿cómo puede un niño concentrarse para hacer las tareas si vive en ese ambiente? Y por otro lado nos hemos encontrado muchas veces niñas, sobre todo, que tienen un rendimiento académico excelente, muy por encima de la media, y con esto hay que tener cuidado, porque ¿quién va a consultar con un profesional porque es la mejor de la clase? Pero hay que ver que no sea por una sobrecompensación y que ellas vean en este ámbito poder sobresalir en algo positivo. Esto se transforma a veces en una exigencia insoportable", alerta Sofía.

Cómo evitarlo

Ante qué se puede hacer para evitar esto, la psicóloga considera que "esta violencia no cesa. Va a más, por etapas. Hay momentos de estallido de violencia pero luego llega la calma y parece todo maravilloso hasta que empieza de nuevo a estropearse. Lo importante para los niños es que cese la violencia y muchas veces lo que vemos es que para que cese tiene que haber una separación, pero eso es otro tema. También es cierto que incluso conviviendo con el agresor elaboran una serie de estrategias para que les afecte menos, pero pueden volverse en su contra si se hacen crónicas porque tienen unos efectos no deseables en la vida diaria". Tampoco la separación de la pareja es un sinónimo de que la violencia cese, "muchas veces continúa aunque la pareja esté separada, porque incluso se usa a los niños para seguir haciendo daño. Esto también requiere de una valoración exhaustiva", dice.

Las claves
Pero, en definitiva, ¿en qué debe fijarse un profesional para detectar que un niño está expuesto a la violencia de género? "Mi opinión es que los profesores suelen fijarse muy bien en sus alumnos. Como psicólogos nos gusta prestar atención a los dibujos; y luego niños que son muy agresivos, o muy abstraidos... No hay un síndrome de estar expuesto a la violencia de género porque cada uno es diferente, pero cuando se nota que hay algún tipo de alteración emocional lo importante es hacerle una evaluación y ver qué está sucediendo", concluye.

El libro
Título: Detrás de la pared. Una mirada multidisciplinar acerca de los niños, niñas y adolescentes expuestos a la violencia de género
Autores: Sofía Czalbowski (coordinadora), Lola Aguilar, Elizabeth Alvarado, Beatriz Atenciano, Antonio Escudero, Lourdes Ezpeleta, Carolina Jiménez, Miriam Lucas, Liliana Orjuela y Nuria de la Osa
Editorial: Descleé De Brouwer
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