Más de una veintena de familias de acogida de Chernóbil Elkartea pasan una semana en Ucrania para conocer el hogar de los pequeños a los que acogen cada verano
02 de Mayo de 2016
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LAURA ALONSO | El 26 de abril se cumplen 30 años del accidente nuclear de Chernóbil. Diez años más tarde, en 1996, nació la Asociación Chernóbil Elkartea para "proporcionar ayuda humanitaria a menores víctimas de este desastre". Dos décadas de trabajo durante las que esta asociación ha acogido a más de 4.500 pequeños en el País Vasco y Navarra. Pero una de las asignaturas pendientes que tenían algunas de las familias que los adoptan durante sus veranos era conocer realmente cómo es el lugar del que vienen cada año estos pequeños. Es por ello que a finales de marzo, 24 de las familias de acogida de Chernóbil Elkartea hicieron un viaje de una semana a Ucrania para visitar la zona de la que provienen esos niños que acogen cada año durante dos meses en sus casas del País Vasco y Navarra con el objetivo de "poder entender un poco más su realidad". Fueron más de 60 las personas, incluidos niños, que cogieron un avión rumbo a Ivankiv, distrito de la provincia de Kiev en el que se encuentra la tristemente conocida ciudad de Chernóbil.

Susana Cabello, su marido y su hija de 14 años fueron una de las familias que pasaron una semana en esta recóndita región ucraniana para conocer, en su caso, a la familia y el hogar de Angelina, una niña de 14 años a la que acogen todos los veranos en su casa de Bilbao desde que tenía 6. "Ella te cuenta cómo es su casa allí con una historia que no consigues encajar porque, en su percepción de niña, te cuenta que vive en un chalé con jardín, con una bodega... cuando luego no es verdad", relata esta madre de acogida de Chernóbil Elkartea. En su caso, esta familia bilbaína se decidió a unirse a este viaje a Ucrania motivada por una cuestión de futuro: Angelina les había pedido venirse a España a estudiar al cumplir la edad máxima de acogida, los 17 años. "No podíamos tomar esa decisión sin hablar con sus padres biológicos", explica Susana. Además, tanto ella como su familia necesitaban saber en qué condiciones vive realmente en Ucrania la que consideran su "hija y hermana". "Es muy duro tener una hija y no saber cómo y con quién vive", destaca Susana.

Llegar allí fue como aterrizar "en una aldea gallega de hace 100 años", recuerda. Allí les esperaban Angelina y sus padres, una pareja joven "con mucho sentido común". Pero el chalé con jardín del que tanto les había hablado la pequeña distaba mucho de lo que la familia vasca se encontró en  Ivankiv. "Se nos cayó el alma a los pies, pero lo cierto es que nosotros tuvimos 'suerte'. El padre de Angelina es un chico muy 'currante' y manitas. Viven en una casa con techo de uralita donde tienen lo que ves, no hay nada en los cajones, pero es una pobreza digna", reconoce Susana.

Tras la primera impresión, Susana reconoce que si hubiera tenido que quedarse un mes lo hubiera hecho y admite que, tras el viaje, tanto ella como su familia se han quedado con la "tranquilidad" de saber que Angelina tiene "una familia estructurada, algo que no se cumple en muchos de los casos de niños que llegan de acogida". La vida que llevan allí es "muy sencilla". Las familias se dedican a trabajar, comen de lo que cultivan y "no les interesa la casa de al lado", recuerda Susana, que admira la educación y el saber estar de una gente "que siempre tenía una sonrisa en la cara".

Se necesitan familias
"Yo soy de las que piensa que a la gente hay que ayudarla en sus lugares de origen", admite Susana, por aquello de no darles pescado sino enseñarles a pescar. Sin embargo, en el caso de los niños de Chernóbil es diferente. "Hay que sacarles durante algunas temporadas de allí porque ese ambiente no es sano para ellos, es una cuestión de salud", explica esta madre de acogida. Es por ello que hace un llamamiento para que otras familias del País Vasco y Navarra se animen para acoger este verano a más niños a los que poder ayudar y que aún no tienen una casa a la que venir para alejarse de ese ambiente contaminado. "Es la vida de un niño que mejora", pide Susana.

Chernóbil Elkartea necesita familias de acogida, así que si estás interesado, infórmate en la web www.chernobil.org o llama al teléfono 670 419 078
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