Aspanovas Bizkaia

Aspanovas Bizkaia reinaugura su piso de acogida en Cruces después de reformarlo con la colaboración de Ikea
09 de Diciembre de 2016
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Una nueva cara para el 'hotelito'
Cada habitación tiene nombre de un monte vasco.

L. FERNÁNDEZ | Si tener que hospitalizar a un hijo para que le traten de cáncer es de por sí uno de los peores momentos que puede vivir cualquier padre, si le añadimos que en muchos casos esa hospitalización tiene lugar lejos de sus casas la situación empeora aún más. Para paliar el trance desde hace 15 años Aspanovas, la asociación de padres de niños con cáncer de Bizkaia, cuenta con un piso junto al hospital de Cruces para que aquellas familias que vienen derivadas de otras provincias o que viven en zonas alejadas del centro hospitalario puedan sentir el calor de un hogar aunque sea lejos.

Precisamente para mejorar esas estancias acaban de reformar dos de las habitaciones y el salón gracias a la colaboración de Ikea que ha donado todo lo necesario para acondicionarlo de una manera moderna, cómoda y práctica. No sólo eso, varios de sus trabajadores han dedicado parte de su tiempo libre para montar los muebles y dejarlo todo listo. "Hace un tiempo ya reformamos el baño y lo hicimos accesible por si había niños que necesitaran silla de ruedas; después cambiamos el mobiliario de una de las habitaciones, y hace año y medio reformamos la entrada y la cocina, pero ya no habíamos podido hacer más. Ahora gracias a Ikea y sus empleados se ha terminado de modernizar toda la vivienda", explican desde Aspanovas.

La casa, a la que algunos padres llaman cariñosamente el 'hotelito', consta de tres habitaciones, cada una con dos camas, y puede acoger a cuatro familias simultáneamente, ya que en el salón se ubica un sofá-cama. "En ocasiones han compartido habitación dos familias porque se conocen de estar en el hospital y tienen confianza entre ellos. Y siempre prefieren el piso que la pensión porque se sienten más a gusto. Además, si tienen otros hijos también es una gran ayuda traerles en fin de semana y que puedan ver dónde está su hermano y lo que están viviendo sus padres", comentan desde la asociación. "Pero no sólo anímicamente. Económicamente sería insostenible estar alojados en otro sitio porque ni siquiera saben durante cuánto tiempo va a ser. Y aunque el departamento de Sanidad del Gobierno vasco ofrece ayudas a quienes tienen que ir a otras comunidades autónomas a tratarse, si el desplazamiento es dentro de la propia CAV no. Sin contar con que los que vienen de Cantabria o Burgos no reciben ningún tipo de ayuda de su comunidad", aseguran.

La vivienda está pensada para estancias cortas, aunque se han dado casos de periodos de dos o tres meses, y también la pueden utilizar padres que no estén alojados en ella. "En el control de enfermería cuentan con una llave del piso, y de cada una de las habitaciones. Pueden pedirla si por ejemplo quieren prepararle una comida especial a sus hijos y no necesitan pedirnos permiso. Para acceder a las habitaciones sí nos tienen que avisar", explican.

Aunque sin duda este es uno de los servicios que más aprecian los padres, no es el único que ofrece Aspanovas Bizkaia ni mucho menos, ya que en sus 27 años de trayectoria la ONG ha sido vital para las familias que deben acudir a oncología pediátrica. Gracias a ellos, los niños cuentan con actividades en el propio centro hospitalario durante los ingresos, como talleres terapeúticos de Jumping Clay, sesiones de  musicoterapia, talleres creativos y de pintura, actuaciones de magos y payasos... Además, ofrecen ayuda psicológica a las familias, sillas de ruedas para periodos cortos, actividades de ocio, ayudas al transporte e incluso vales de comidas y cenas. "Esto es fundamental porque muchos padres se olvidan de sí mismos para cuidar de sus hijos. Cuidar al cuidador, asegurarnos que come, que descansa... es muy importante", ratifican desde la asociación.

Un sinfín de proyectos que se llevan a cabo gracias sobre todo a la gente. "El propio piso lo pudimos comprar gracias a la solidaridad, ya que al principio fuimos pagando la hipoteca como pudimos pero luego participamos en el telemaratón que EITB organizó para el cáncer infantil y nuestro piso de acogida fue uno de los servicios seleccionados. Fue un gustazo poder pagarlo, porque quizá hoy por hoy no lo hubiéramos podido hacer", reconocen. Y es que la crisis y la falta de subvenciones se notan en todos los ámbitos. "Ahora andamos buscando financiación para pagar la pintura del piso, pero somos optimistas, seguro que la encontramos".

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